La presidencia de RTVE en manos de Pablo Iglesias supone el primer iceberg del gobierno de Pedro Sánchez. EFE
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Después de una seguidilla de días sin críticas en la prensa, Pedro Sánchez afronta su primer iceberg con la presidencia de RTVE

Carlos Carnicero

La presidencia de RTVE en manos de Pablo Iglesias supone el primer iceberg del gobierno de Pedro Sánchez. EFE

Madrid, 01 de julio de 2018 (04:55 CET)

El capitán Edward John Smith, comandante del RMS Titanic, partió del puerto de Cherburgo, Francia, el 10 de abril de 1912. Presionado por la compañía White Star Line, propietaria del barco, ordenó "a toda máquina" para batir el récord de navegación en su recorrido hasta el puerto de Nueva York.

No le disuadió la alarma de iceberg en el Atlántico Norte.

En la madrugada del 14 al 15 de abril, no pudo esquivar un enorme bloque de hielo que rasgó de proa a popa la mura de estribor por debajo de la línea de flotación, provocando que se inundarán sucesivamente cinco de los 16 compartimentos que se consideraban estancos.

Dos horas y media después, el barco se hundió en el fondo del Atlántico. El capitán Edward John Smith tuvo una prisa que no se podía permitir.

El iceberg de Pedro Sánchez

Pedro Sánchez juró ante el Rey el cargo de presidente del gobierno el 2 de junio. Mañana se cumplirán 30 días de navegación, sin sobresaltos, sin críticas, en estado de gracia por la satisfacción general de haber desplazado a Mariano Rajoy de La Moncloa.

Un ritmo, una velocidad trepidante de nombramientos e iniciativas. Todo bien, hasta que el exceso de velocidad le ha llevado en rumbo de colisión con el iceberg de Radio Televisión Española (RTVE).

Es difícil encontrar críticas a Sánchez en la prensa española, al menos en la de calidad. Hay un consenso no explícito en no entorpecer la trepidante gestión del presidente.

Nadie ha juzgado de precipitado el anuncio del desenterramiento de Franco

Incluso algunos temas que pudieran ser polémicos, como la vía unilateral emprendida en el tema catalán, se miran con comprensión bajo el paraguas de muchos años de inacción política en esos asuntos de Rajoy.

Nadie se ha atrevido a juzgar de precipitado el anuncio del desenterramiento del dictador, después de más de cuarenta años de inacción.

Ninguna pega a la publicación de un decreto ley para la elección provisional de una dirección en RTVE. Ni un mal gesto cuando, en un movimiento hiperbólico, Sánchez, sin matiz, culpó a Rajoy en el Congreso de la crisis catalana, cuya gestión él mismo apoyó.

Rajoy nunca tomó iniciativas para gestionar la crisis catalana sin comunicarse con Cs y PP

Todavía nadie, tampoco, le ha reprochado haber dinamitado, de hecho, el pacto constitucional con Ciudadanos y el PP para gestionar la crisis catalana.

Nunca Rajoy había tomado iniciativas en ese terreno sin comunicarse con los líderes de los otros dos partidos constitucionalistas. Tampoco nadie le ha sacado punta a la equidistancia demostrada en el incidente en Washington de Quim Torra que obligó a intervenir al embajador Pedro Morenés.

El estado de gracia se rompió el fin de semana, cuando se empezaron a filtrar las negociaciones, conducidas por Iván Redondo, para el nombramiento del nuevo presidente de la corporación de la televisión pública.

El Gobierno pretende reformar RTVE por decreto sin el PP y Cs. Imagen: EFE/Sergio Barrenechea. Imagen: EFE/Sergio Barrenechea
Pablo Iglesias condicionó su apoyo a la investidura de Pedro Sánchez al control de RTVE

Sucesivamente, aparecieron como candidatos los periodistas Arsenio Escolar, Ana Pardo de Vera y Andrés Gil. También que el presidente había cedido el privilegio de la elección al líder de Podemos, Pablo Iglesias.

Ninguno de los periodistas sondeados para dirigir el ente público tiene experiencia alguna en televisión. Dos de los seleccionados debían estar muy seguros de ser elegidos porque inmediatamente hicieron una limpieza de decenas de miles de mensajes en sus cuentas de Twitter.

Mucha gente se ha acordado del día en que Iglesias, al salir de La Zarzuela, en pleno proceso de negociación con el PSOE para la investidura de Sánchez, informó a la prensa de que sus condiciones eran el control de RTVE, la agencia EFE, el BOE y el CNI. De momento ya tiene la televisión y la agencia de noticias estatal.

Toda la negociación se ha producido estando el presidente en la cumbre europea.

Las averías del iceberg

El viernes, poco antes de que terminara el Consejo de Ministros, trascendió que el PNV, visiblemente molesto, se apresuró a declarar que no les había gustado el proceso de negociación y que ellos no apoyaban el nombramiento.

El portavoz del partido vasco, Aitor Esteban, se enteró de la supuesta designación de Gil cuando salía de una entrevista en Televisión Española, por el anunció que había hecho Iglesias en directo en Antena 3.

En la rueda de prensa del Consejo de Ministros, Isabel Celaá, informó que no existía decisión sobre el presidente de televisión y remitía hasta el lunes, que se agota el plazo parlamentario.

El presidente Sánchez se va a ver obligado a rectificar por segunda vez

Las averías del iceberg de RTVE no quedaron ahí. Hubo protestas desde el PPCiudadanos. Y muchas críticas en las redes sociales. Y la guinda fue la comparecencia de negro de los informadores de RTVE, que habían anunciado el cese de esas protestas.

El fin de semana ha sido trepidante. Sánchez, que reconoció tácitamente que había cedido el nombramiento a Podemos, apeló a la generosidad de los partidos para que aceptaran la propuesta de Gil.

A última hora de la tarde del viernes trascendió que el gobierno ha vuelto la mirada a los profesionales de RTVE para elegir candidato. Bueno, para que lo elija Iglesias.

Por segunda vez, el presidente Sánchez se va a ver obligado a rectificar. La primera fue con el cese el efímero ministro Màxim Huerta. Ahora, con la dirección de RTVE.

Después de tantas promesas de una televisión pública independiente volvemos a más de lo mismo

Hay un daño difícil de reparar. La impresión de que, como en tantas ocasiones, el nombramiento del presidente de RTVE es un asunto que se ventila en una negociación discreta entre partidos y que el perfil que se pretende es más de un controlador o comisario político que él de un profesional independiente, con experiencia en televisión y no ligado a la órbita de un partido.

Nadie recuerda alguien parecido desde que fue elegido, hace ya muchos años, Iñaki Gabilondo.

Sensación de dejà vu. De que después de tantas promesas y esperanzas en el inicio de una televisión pública independiente volvemos a más de lo mismo.

Pendientes de como termina este embrollo, habrá que hacer una comprobación de los daños de colisión con el primer iceberg con él choca Pedro Sánchez.

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