En la imagen, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias en el Palacio de la Moncloa, el 6 de septiembre de 2018. Foto: EFE/KH
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El presidente del Gobierno y candidato del PSOE intenta disipar dudas sobre un pacto con Ciudadanos y ensalza la labor de Podemos

Barcelona, 21 de abril de 2019 (10:06 CET)

A la luz de los resultados de las últimas encuestas, Pedro Sánchez ve que a falta de una semana de las elecciones es buen momento para empezar a proyectar la política de bloques a la que probablemente le empujará el 28-A. Sobre Ciudadanos, uno de sus posibles socios, todavía no revela vínculos, sino recelos, alegando que tiene que creer a Albert Rivera cuando dice que nunca apoyaría un Gobierno del PSOE.

Se le da mejor cuando se trata de Pablo Iglesias. Su principal socio de Gobierno durante estos diez meses en la Moncloa puede ser clave para excluir a la derecha del Ejecutivo, un objetivo expreso de los socialistas. No obstante, seducir a Unidas Podemos podría no ser suficiente para el PSOE; la encuesta publicada este sábado por El País recoge el descenso de Iglesias y avisa que el tándem con Sánchez no supone mayoría.

De todas formas, el presidente del Gobierno y candidato socialista ensalza a la formación morada. "No tengo ningún reproche que hacerles", responde cuando le preguntan si Podemos es más de fiar en una entrevista de La Vanguardia publicada este domingo. "Creo que han arrimado el hombro", añade. Precisamente, el sábado Iglesias exhortaba a Sánchez desde País Vasco a decir si pactaría con Ciudadanos.

El líder del PSOE ha respondido. Mientras se deshace en halagos al partido morado, carga duramente contra el grupo naranja. "Ciudadanos pudo ser otra cosa distinta pero, en el momento que miraron a la derecha y decidieron pactar con el PP y con Vox para salvar a España del 'malvado Sánchez', se han convertido en la tercera pata del banco de la derecha", lamentó.

La carta de amor de Sánchez a Podemos

Sánchez manifestó que, gracias a Podemos, su fugaz Gobierno pudo "sacar políticas sociales que han sido buenas para la mayoría de la sociedad española y también para la catalana". Y hace el recuento: "Recuperación de la cotización a la Seguridad Social de las mujeres que cuidan a los dependientes, el subsidio al desempleo de las mayores de 52 años, o la subida del salario interprofesional o la reversión de los recortes educativos".

Todas estas cuestiones demuestran, en palabras de Sánchez, que "efectivamente la izquierda tiene respuestas para los problemas de los ciudadanos". En esta fase determinante de campaña, a una semana de los comicios, el único lunar que menciona sobre su asociación con Podemos tras la moción de censura a Mariano Rajoy es que "no pudimos materializar los presupuestos". Es una "pena", agrega.

Declaraciones de amor aparte, a Sánchez todavía no le salen los números con Podemos. Y si los resultados electorales son parecidos a las previsiones de las encuestas, sus caminos serían pactar con Ciudadanos para hundir al PP, o la misma fórmula de la moción de censura: PSOE, Podemos e independentistas. Las formaciones soberanistas catalanas han dado entender que facilitarían un Gobierno de Sánchez ante la amenaza de un pacto de PP, Cs y Vox.

Pero el candidato socialista no parece tan convencido de esta opción. "Yo creo que los líderes independentistas no son de fiar", asegura en la misma entrevista. Sánchez critica que los partidos separatistas catalanes "engañan a la ciudadanía", "anteponen la independencia al bienestar y la prosperidad de los catalanes", y "reivindican la autonomía de Cataluña pero no ejercen esa autonomía en beneficio de sus ciudadanos".

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