Albert Boadella, en su discurso como presidente de Tabarnia. /ED
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La república imaginaria de Tabarnia muestra en un reportaje del 'New York Times' las contradicciones del secesionismo catalán

Barcelona, 27 de enero de 2018 (20:02 CET)

La imaginaria Tabarnia, la provocación de un grupo de unionistas a los independentistas, llegó a las páginas del New York Times por medio de un artículo titulado "El falso país tallado de Cataluña busca burlarse del separatismo". El perfil de la "república" cuenta con declaraciones del presidente de la falsa república, Albert Boadella, así como de detractores y seguidores del movimiento que se izó desde el triunfo de Ciudadanos el 21-D.

"Tabarnia ha logrado lo que los secesionistas catalanes todavía no han conseguido: la independencia", lee el reportaje. "Este mes, los habitantes de Tabarnia incluso eligieron a un veterano director teatral (Albert Boadella) como su presidente. Si todo suena un poco irreal, es porque lo es. Tabarnia es una entidad completamente falsa, creada y publicitada por las mismas personas que se oponen a la independencia de Cataluña de España".

El vocero del proyecto, Joan López Alegre, explica al Times que el país falso es "un espejo del sinsentido que es demandar la independencia catalana". "Los separatistas sienten que pueden violar la ley española y declarar la independencia, pero deben saber que las personas que se oponen a su movimiento en Barcelona y Tarragona pueden hacer lo mismo y separarse de ellos", agrega el vocero.

El Times entrevistó también al cofundador de la revista Mongolia, Pere Rusiñol, quien dijo que Tabarnia es una "provocación interesante" que busca resaltar las contradicciones del movimiento independentista en Cataluña. "Habría un peligro de balcanización" si Tabarnia pasara a ser un proyecto político en serio, y entonces "lo que es un juego podría dar miedo", comentó Rusiñol.

El artículo también cita al decano de la Universidad Internacional de Madrid, Manuel Muñiz, quien comenta que Tabarnia entró directamente al debate de los "límites del principio de autodeterminación". "¿Son las regiones las que tienen el derecho de decidir su independencia o las ciudades también calificarían? ¿O deberían ser los barrios dentro de las ciudades?", se preguntó Muñiz.

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