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El Govern enmienda la plana al Pdecat el día después de que el partido advirtiera de que le iba a poner las cosas más difíciles al PSOE en el Congreso

Barcelona, 24 de julio de 2018 (18:12 CET)

En su enésimo bandazo, el soberanismo trata ahora de enviar un mensaje de tranquilidad al gobierno de Pedro Sánchez, y a la galería. Así lo transmitió este martes la portavoz del gobierno de Quim Torra, Elsa Artadi. "Apostamos por la estabilidad siempre y cuando vaya acompañada de pasos adelante", dijo la también consellera de Presidencia de la Generalitat.

La afirmación tiene como primera finalidad calmar las aguas en el seno del ejecutivo central socialista. El cónclave del fin de semana que sirvió para que el expresidente Carles Puigdemont impusiera su ley en el Pdecat y fulminara a la ya ex coordinadora general Marta Pascal, se ha leído en Madrid como un mal augurio. Al fin y al cabo, Pascal apostó por avalar -y hacer así posible- la moción de censura contra Mariano Rajoy en contra de la postura de Puigdemont. 

El mensaje del Pdecat cayó como un jarro de agua fría en la Moncloa a pocos días de dos votaciones en que el PSOE precisa de los votos de los independentistas

Esa lectura se reforzó con las señales que empezó a emitir la nueva cúpula del partido neoconvergente, sintetizadas en unas declaraciones de su nueva número dos, Míriam Nogueras, que advirtió el lunes que a partir de ahora, el PSOE "lo tendrá más difícil" para conseguir su apoyo en el Congreso.

Nogueras, diputada en la cámara baja, precisó que no se refería a que el partido fuera a hacer "las cosas diferente", sino a que ahora estaba "más ordenado". Pero el mensaje cayó como un jarro de agua fría en la Moncloa a pocos días de dos votaciones en que el PSOE precisa de los votos de los independentistas: la del techo de gasto y la del nombramiento de Rosa María Mateo como administradora única de RTVE, que, según informó la cadena SER, el grupo del Pdecat se estaba planteando no avalar.

Torra contemporiza

El Govern salió este martes a templar los ánimos, aunque no aclaró cual será la postura de los grupos que lo integran. El gesto se puede interpretar como un toque a Nogueras por salirse del guión marcado o bien como el estreno de un nuevo reparto de papeles en el que el Pdecat asume el de poli malo del independentismo, en los últimos meses reservado en exclusiva a Junts per Catalunya (JpC), y el ejecutivo de Torra contemporiza, en línea con el rol mantenido hasta ahora por ERC y el propio Pdecat. El tiempo pondrá las cosas en su sitio.

Sobre la dirección de RTVE, el ejecutivo de Torra se lava las manos respecto de lo que hagan el Pdecat y ERC

Sobre el debate sobre el gasto, que comporta una relajación de los objetivos de déficit, Artadi se limitó a quitar hierro a la votación con el argumento de que, si la medida se aprobara, todavía debería pasar por el Senado, donde el PP, que tiene mayoría, amaga con bloquearla. Pero el caso es que la propuesta del gobierno supone que la Generalitat ganaría 460 millones de cuello a la hora de elaborar los presupuestos de 2019. No hay motivo para no avalarlo.

Otro asunto es el tema de la dirección de RTVE, sobre el que el ejecutivo de Torra se lava las manos respecto de lo que hagan el Pdecat y ERC, porque la decisión "no afecta" al su día a día, según Artadi. 

Romper con Sánchez, fuera del guión

Sea como fuere, un revés a Sánchez por ese asunto dinamitaría la supuesta apuesta por la "estabilidad" esgrimida por el Govern. Cierto que está supeditada a esos "pasos adelante" que hay que leer como pasar del incipiente "diálogo" entre Moncloa y Generalitat a una verdadera negociación que aborde "una solución política", lo que, en los términos en los que se maneja el soberanismo, equivale a un referéndum de autodeterminación.

De momento, los "pasos adelante" se hacen para llegar a la segunda reunión entre Torra y Sánchez

Pero, aunque el entendimiento en ese extremo se antoja inviable, nadie tiene prisa en romper la baraja. Y, de momento, los "pasos adelante" se traducen por llegar a la siguiente base: la de la segunda reunión entre Torra y Sánchez, aún sin fecha pero prevista para el otoño, y esta vez, en la Generalitat. Hasta entonces, hay previstas reuniones bilaterales, para ir aderezando la espera y limando asperezas con acuerdos sectoriales. Y ese es un guión en el que no entra romper con Sánchez, al menos en el corto plazo.

De hecho, la flexibilización del déficit que se vota este viernes responde a una petición que el vicepresidente de la Generalitat y conseller de Economía, Pere Aragonès, hizo en ese sentido a la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, en el primer encuentro mantenido entre ambos, lo que todavía haría más difícil de explicar un eventual voto contrario de las fuerzas independentistas.

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