Donald Trump en el debate organizado en Cleveland, EEUU, el 6 de agosto de 2015

Trump une al Partido Republicano de EEUU... contra él

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ELECCIONES EN EEUU

Cleveland, EEUU, 07 de agosto de 2015 (09:34 CET)

Donald Trump fue el centro de atención del primer debate de los aspirantes del Partido Republicano estadounidense a presidir el país. Las elecciones serán en noviembre de 2016, pero las formaciones ya buscan candidato.

Los diez republicanos, compitiendo por arañar más minutos de televisión en un debate de dos horas, se atacaron mutuamente; en lugar de debilitar la principal candidata demócrata, Hillary Clinton, o al presidente del país, Barack Obama.

Sólo hicieron frente común cuando tocó analizar las fidelidades. El senador Rand Paul de Kentucky apuntó directamente a Trump. Cuestionó abiertamente su compromiso con el partido. Avisó de que el millonario podría dar la espalda al nominado republicano.

"No haré esa promesa en este momento", contestó Trump al ser preguntado sobre si cerrará filas con el ganador de las primarias. Durante semanas, ha insistido en la necesidad de llevar adelante una campaña independiente.

El temor de los estrategas conservadores es que el voto republicano se divida y aumenten las posibilidades de victoria de Clinton u otro rival.


'Compra' de políticos

La respuesta provocó abucheos y una reprimenda de Paul, quien dijo que Trump está manteniendo sus opciones abiertas para apoyar a Clinton, una referencia velada a su amistad pasada tanto con Hillary como con su esposo, Bill.

"Él ya está cubriendo sus apuestas, porque está acostumbrado a comprar políticos de todos los colores", sostuvo Paul.

Presionado por la moderadora, Megyn Kelly de la cadena Fox News, sobre los comentarios despectivos que había hecho acerca de las mujeres, Trump desestimó la pregunta como "corrección política". Acusó a la periodista de manipular.

"Honestamente Megyn, si no le gusta, lo siento. He sido muy amable con usted aunque probablemente podría no haberlo sido basado en cómo me ha tratado", le espetó Trump, cuya base de apoyo es mayoritariamente masculina, recibiendo una mezcla de abucheos y aplausos.


Millonario extravagante

El tono combativo sentó bien a Trump, un millonario extravagante que ha sido el centro de atención de la campaña durante semanas por sus ataques personales contra los rivales y sus comentarios mordaces sobre los inmigrantes mexicanos y el historial de guerra del senador John McCain.

Trump mantuvo su postura en el debate, describiendo al gobierno mexicano "mucho más inteligente, mucho más agudo y mucho más astuto por que nos envían los malos a nuestro país".

La naturaleza, a ratos combativa del debate, hizo difícil que los candidatos más moderados, como el ex gobernador de Florida, Jeb Bush, que ocupa el segundo lugar en las encuestas, y el gobernador de Wisconsin, Scott Walker, tuvieran notoriedad.

Bush, Walker y los otros principales contendientes trataron de no reñir con Trump, centrándose en sus historiales y describiendo las políticas conservadoras que aplicarían de ser elegidos. Bush calificó la retórica de Trump como "divisiva" y dijo: "ganaremos cuando unamos a las votantes bajo un mensaje optimista".

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