Una aseguradora logra el embargo de la pensión de un tetrapléjico víctima de una negligencia médica

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TRAS REBAJAR A LA MITAD LA INDEMNIZACIÓN

El Tribunal Supremo y un quirófano médico

en Barcelona, 05 de junio de 2015 (19:44 CET)

José María Puigdemasa tenía 47 años cuando a principios de febrero del año 2005 entró en el quirófano de la clínica situada en la parte alta de Barcelona. Hacía meses que arrastraba incómodos dolores en la espalda. Los médicos le aconsejaron la intervención quirúrgica para solucionar esa dolencia. Le dijeron que se trataba de una operación sencilla. Le aseguraron una pronta recuperación.

Despertó de la operación, tetrapléjico

Cuando José María despertó de la anestesia, ya no se pudo incorporar. Desde entonces, y a pesar de los seis meses de dura rehabilitación en el Instituto Guttman de Barcelona, este hombre permanece postrado en una cama. Sólo puede mover el cuello y los músculos de la cara y, levemente, tres dedos de la mano izquierda.

La Seguridad Social, de forma inmediata, le aprobó una pensión de invalidez total.

Lo denuncio, y lo ganó

Naturalmente, puso el caso en manos de la justicia. Y ganó. El Tribunal Superior condenó a la compañía de seguros del médico y de la clínica al pago de 300.000 euros, más intereses.

La compañía pagó. Y José María Puigdemasa dedicó todo ese dinero a adecuar su vivienda a su discapacidad física absoluta. Rediseñó su vivienda. Hizo obras en el lavabo, en su habitación, en todos los accesos, amplió todas las puertas interiores, la cocina y las rampas de accesos exteriores.

Una victoria engañosa y efímera

Superado (si este tipo de trances se llegan alguna vez a superar) el primer momento, este hombre intentó adecuarse poco a poco a su nueva vida. Pero al cabo de unos meses, la llamada de su abogado lo trastocó todo: La compañía de seguros había presentado recurso ante el Supremo y el alto tribunal, tras el análisis de la documentación aportada, entendió que aquellos 300.000 euros eran una cifra desproporcionada y rebajó la sentencia a 150.000 aunque ratificaba que Puigdemasas, había sido víctima de una gravísima negligencia médica.

La aseguradora había conseguido, en el último asalto del combate judicial, una parte de sus objetivos. Y con la sentencia de Supremo en la mano, inició los trámites para recuperar los 150.000 euros. Pero José María ya no los tenía. Los gastó en preparase para su nueva vida dependiente.

Embargo de la pensión

Ahora la compañía, que se apoya sin contemplar otros parámetros en la letra impresa de la sentencia del Supremo, ha instado el embargo de la pensión de invalidez de este ciudadano.

José María Puigdemasa, perplejo por el giro que ha dado su caso, recurrirá de nuevo a la justicia. Ahora, sólo con la mitad de su pensión, no llega a pagar los gastos mínimos ni el sueldo de la persona que cada día le tiene que ayudar en sus más elementales tareas.

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