Urdangarín protege a la Casa Real

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El duque de Palma lee un comunicado en el que asegura que la Zarzuela "no asesoró, autorizó o avaló" sus actividades en el instituto Nóos

Iñaki Urdangarían llega a los juzgados de Palma | Ballesteros (EFE)

23 de febrero de 2013 (11:40 CET)

Iñaki Urdangarín ha decidido leer un comunicado ante el juez que instruye el caso Nóos, José Castro. Y no ha habido surpresas en su primera declaración de este sábado: se ha centrado en desvincular la Casa Real del escándalo de presunta corrupción en el que se ha visto implicado. Ha afirmado que nadie en la Zarzuela "opinó, asesoró, autorizó o avaló" las actividades que desarrollaba en el Instituto Noós. Al contrario, asegura que se le recomendó en 2006 que dejara de realizarlas porque no las consideraba adecuadas para su estatus institucional. Y él lo hizo.

Sus palabras llegan una semana después de que su ex socio, Diego Torres, afirmara ante el magistrado que la Infanta Cristina y el asesor de las hijas del rey, Carlos García Revenga, “tenían un papel de control en la institución". "La Casa del Rey siempre supervisó Nóos”, afirmó Torres en su declaración. El ex compañero de trabajo del duque de Palma ya había avisado de que tenía en su poder varios correos bomba que han salido a la luz en cuentagotas. Su objetivo es demostrar la relación de la Familia Real con las actividades que Urdangarín y él realizaban. Especialmente la de don Juan Carlos y Cristina, que por el momento ni está imputada ni citada a declarar. 

Declaración rápida

El yerno del Rey ha respondido a las preguntas del juez instructor, José Castro, durante media hora y se enfrenta ahora al interrogatorio de la Fiscalía Anticorrupción.

Esta es la segunda vez que Urdangarin comparece como imputado por el caso Nóos. La primera comparecencia  fue hace un año, en febrero de 2012, y el interrogatorio de juez y fiscal duró 21 horas. Se espera que en esta ocasión, la jornada concluya más rápido.

Gritos, silbidos y las calles blindadas


El duque de Palma ha llegado a las 9.12 horas a los juzgados de la capital Balear acompañado por su abogado, Mario Pascual Vives. Unos 15 minutos después entraba en la sede judicial. Ha sido recibido con gritos, silbidos e insultos de un grupo de ciudadanos que protestaban en una calle próxima a la entrada del juzgado.

Varias de las calles colindantes están cerradas. La Policía ha blindado los accesos para evitar que los manifestantes se acerquen al edificio.
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