Presupuesto cero y el "chocolate del loro"

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18 de mayo de 2010 (10:53 CET)

En este artículo de la publicación Tendencias, editada por Carlos Díaz Güell, se defiende la necesidad de que los presupuestos generales del Estado se hagan cada año partiendo de cero, para, de esta forma, poder orillar todas aquellas partidas de gastos superfluos e improductivos.

Dicen que la vicepresidenta económica del Gobierno, Elena Salgado, se quejaba amargamente hace escasas semanas que las cuentas del Estado son como un estanque lleno de agujeros por donde se escapa el agua y cuyas fugas son difícilmente detectables incluso para el propio aparato estatal. La semana pasada, el Gobierno reconocía la gravedad de la situación económica de España y anunciaba un duro plan de ajuste que se ira complementando en próximas semanas con otro tipo de medidas. Y como es tal el agujero de las cuentas públicas, las medidas anunciadas y las que quedan por anunciar se centran en aquellos capítulos presupuestarios capaces de taponar no los agujeros, sino la inmensa vía de agua por donde se desagua nuestra economía.

Analizando la composición del gasto en España, comprobamos como el 37,7% corresponden a transferencias sociales; el 25,8% a remuneración de asalariados; el 14,4% a intereses, subvenciones y otros; el 13,2% a consumos intermedios, y el 10,4% restante, a formación bruta de capital fijo.

El Gobierno ha decidido centrar toda su ofensiva por el lado del gasto, en particular sobre el gasto corriente (remuneración asalariados) y prestaciones sociales (pensiones), las partidas que más pesan en la composición del gasto, olvidándose de otras acciones menos importante en su volumen, pero trascendentales desde un punto de vista ejemplarizante, debido a que demandan un mayor esfuerzo de localización y de saneamiento. Son los agujeros detectados por la ministra Salgado, producto de años de desatino. Las cifras son las que son y cuando vienen mal dadas -éste es el caso-, los políticos tienen que actuar e intermediar y ser capaces de adecuar los ingresos a los gastos, cubrir las "necesidades" y mostrar firmeza ante la voracidad de los partidos que les apoyan.

Los gastos, con el paso del tiempo, se convierten en un gran ejercicio de voluntarismo que, como el viejo casco de un buque o los lomos de un cetáceo, van acumulando adherencias y rémoras que terminan por hacer insoportable su peso. Con los presupuestos generales del Estado pasa algo similar. Los intereses creados y el exceso de kilos, hacen de él un instrumento impensable que lo pudiera asumir como propio cualquier empresario que se precie, pero es un hecho que la casta política va a su aire y no repara en técnicas presupuestarias a desarrollar en momentos como el que vivimos. Eso queda para los que viven del largo plazo.

Cuando uno bucea por los presupuestos generales del Estado, lo que se encuentra es un exceso de grasa, grasa con mucho colesterol del malo; pólipos en la zona alta y baja del sistema; articulaciones artríticas y elementos y protocolos que necesitan de un urgente plan Renove.

En técnica presupuestaria, esa revisión general, incluida la colonoscopia y el tacto rectal, tiene un nombre claro y conciso. Se llama Presupuesto Base Cero y consiste en revaluar cada uno de los programas y gastos, partiendo siempre de cero; es decir, elaborando un... Leer más...

Tendencias es una publicación on line de análisis socioeconómico de periodicidad semanal y de carácter restringido que edita Carlos Díaz Güell.
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