La fiscalía investiga si Torres desvió subvenciones europeas a paraísos fiscales

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Una antigua distribuidora boliviana acusa al productor de vinos catalán de falsificar facturas para obtener ayudas comunitarias

Miguel Torres (izquierda) y su antigua distribuidora en Bolivia Adma Inchausti (derecha).

01 de septiembre de 2014 (22:06 CET)

Torres, el principal productor de vinos del mundo, está bajo la lupa judicial por evasión fiscal, desviación de subvenciones e irregularidades en el etiquetado. El juzgado de instrucción número 29 de Barcelona investiga las denuncias de su antiguo distribuidor en Bolivia, Uruguay y Paraguay, San Jorge, que asegura que el productor vitivinícola catalán fabricó facturas falsas para recibir las ayudas europeas que desvió a cuentas en paraísos fiscales. El juzgado ha remitido a la fiscalía la denuncia.

Bodegas Torres, con presencia en 150 países, presentaba ante el ministerio de Agricultura facturas de empresas fantasma para recibir los fondos europeos OCM (Organización Común del Mercado) que subvencionan las acciones de márketing y promoción del vino español en el exterior, según explica la denuncia que ha motivado la apertura de diligencias judiciales.

La empresa, asesorada por Cristóbal Martell, el abogado de Jordi Pujol y Leo Messi, ha explicado que todavía no tiene notificación de la denuncia pero asegura que siempre ha actuado apegada a la legalidad.

La ruta del dinero


Torres presentó facturas de empresas fantasma en Estados Unidos como Provintra o Promotora de Mercadotecnia, de acuerdo con la información facilitada con la empresa denunciante. Con las facturas de campañas de publicidad inexistentes, Torres cobraba las ayudas europeas en su cuenta del Banco Santander en España. De allí, la multinacional catalana transfería los fondos a la cuenta del Citibank de Miguel Torres USA, empresa que tiene el 10% del distribuidor estadounidense Dreyfus Ashby and Co. Los fondos, finalmente, eran enviados a cuentas en Irlanda, Andorra y Bahamas, según los mismos datos. 

La multinacional catalana suele tener acciones en buena parte de sus distribuidores que son acusados de producir facturas falsas para tramitar las ayudas europeas, por lo que los demandantes sospechan que hay connivencia entre el distribuidor y productor. En México, la empresa La Negrita ha recibido ayudas millonarias de los fondos europeos en los últimos diez años, según los datos de la acusación. A ello se le suma las ayudas recibidas en el resto de países donde Torres tiene operaciones.

“Cuando fui su distribuidor, destinamos cinco millones de dólares en cinco años y llegamos a posicionar a Bolivia como el cuarto mercado más importante en brandy. Luego me di cuenta de que los distribuidores donde Torres tiene acciones prácticamente no hacían campañas de promoción a pesar de que cobraban por ello. De hecho, sospecho que Torres también quiso hacer lo mismo en Bolivia porque me ofreció comprar el 10% de la empresa. Al final entendí que era muy fácil estafar con los fondos europeos porque luego no hay ningún tipo de control”, explica Adma Inchausti, la joven propietaria del distribuidor boliviano San Jorge.

Extensión de la denuncia

El distribuidor boliviano, que entró en una guerra judicial con Torres a raíz de la llegada de contenedores con productos próximos a su fecha de caducidad, explica que ya presentó la misma denuncia en el Parlamento Europeo para instar a una investigación sobre el destino de los fondos OCM. El Parlamento, que procesa el documento, aún no ha comunicado si lo admite.

Torres pertenece al selecto Premium Wine Family, el club de 14 familias del mundo distinguidas por la calidad de sus productos. La mayor parte de las subvenciones recibidas por la compañía estaban destinadas a la promoción de tres marcas estrella: los brandis Torres 5 y Torres 10 y el vino Viñasol, ahora cuestionados por la denuncia. “Ninguna de esas tres marcas cumple con los criterios de calidad prometidos en sus etiquetas”, remata la denunciante.
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