Solchaga alerta de la ruptura "traumática" de la independencia, pero, “¿Quién es Solchaga?”

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DEBATE SOBERANISTA

13 de febrero de 2014 (15:11 CET)

¿Quién es Carlos Solchaga? La pregunta encierra el debate sobre la independencia de Catalunya. Por muchas razones.

Lo ha expuesto este jueves el catedrático de Economía y consejero del Banco de España, Guillem López Casasnovas, en un intenso debate, precisamente, con Carlos Solchaga, ex ministro en los gobiernos de Felipe González, primero de Industria, y, luego de Economía, entre 1985 y 1993. El nombre de Solchaga evoca la modernización de España, con altos costes, con una reconversión industrial que le provocó serios enfrentamientos, con una política monetaria restrictiva, con una huelga general, la de 1988, que debilitó mucho al propio González. Pero también con éxitos, sentando las bases de una economía que comenzaría a crecer con fuerza en los años noventa, aunque no fuera ya bajo los gobiernos socialistas.

Y Solchaga, en un debate para fomentar el diálogo entre Catalunya y España, que organiza la Fundación Diario Madrid, que dirige Miguel Angel Aguilar, ha recordado la historia de “éxito” de España, y ha alertado sobre los costes que tendría para Catalunya la independencia.

Ruptura traumática

En el Col·legi de Periodistes, Solchaga ha dejado claro que “ningún Gobierno español” aceptará ceder la soberanía española y que “no será posible una separación de Catalunya que no sea traumática”. El debate con López Casasnovas, se ha planteado sobre las cuestiones económicas, sobre si esas mismas causas justifican o no el actual proceso soberanista en Catalunya.

Y aquí las diferencias han sido claras. Si el veterano periodista Miguel Angel Aguilar, con todo su esfuerzo, trata de apuntalar puentes de diálogo, este jueves se ha evidenciado que el consenso se complica. Aunque haya puntos en común.

No hay expolio, sí drenaje

El mundo académico rechaza la palabra “expolio” para referirse al déficit fiscal de Catalunya, aunque lo defienda y lo abrace una parte de la clase política catalana, en particular Esquerra Republicana. Y Casasnovas, miembro, tanto bajo los auspicios del Gobierno español, como del catalán, de las comisiones de estudio sobre las balanzas fiscales, ha rechazado ese término. “No es un robo, ni un expolio, pero sí un drenaje”, ha afirmado, alertando sobre ese uso falso en el debate, que puede actuar como un boomerang entre quienes lo hagan.

Sin embargo, esa es la clave, ese drenaje, que ha ido acumulando un rensentimiento en la sociedad catalana. Y Solchaga ha repasado todas las cuestiones técnicas, asegurando que Catalunya tiene un déficit fiscal, pero que no sobrepasa entre un 2% y un 2,5% del PIB el porcentaje que le toca, al ser una comunidad autonóma más rica. Y ha admitido, aunque sin mayor detalle, que eso se debería resolver, y también respetar el principio de ordinalidad en la financiación autonómica.

Pero todo esto, que tiene una importancia enorme, es secundario. Casasnovas lo ha evidenciado con una pregunta malévola, pero sincera: “¿Quién es Solchaga?”

Los jóvenes no conocen a Solchaga

Lo ha dicho al recordar que el movimiento soberanista está sustentado en unas generaciones jóvenes, que no conocen la transición, que no saben qué hizo ni por qué es importante Solchaga, que quieren decidir su futuro libremente, que no se sienten atados.

Solchaza ha guardado un breve silencio, porque la frase de Casasnovas se ha repetido en varias ocasiones. “Bueno, tampoco mis hijos saben quién es Solchaga”, ha bromeado. Pero esa es una de las claves de lo que ocurre en Catalunya.

Es decir, más allá de las cuestiones económicas, y acotada la idea de que no hay expolio, pero sí drenaje que debe resolverse, el soberanismo es un movimiento político, que desea la independencia de Catalunya, más allá de sus costes y de cómo pueda encauzarlo el Govern de Artur Mas.

Los bancos, fuera de Catalunya


Solchaga, sin embargo, ha insistido. Los grandes bancos de Catalunya, La Caixa y Banc Sabadell, deberían dejar Catalunya, a su juicio, en caso de una Catalunya independiente, porque no les ampararía el Banco Central Europeo, al quedar fuera de la UE. “Me da igual si se fueran a Madrid o Luxemburgo, pero se irían”, ha precisado, con lo que esa Catalunya independiente perdería, entre otras cosas, ingresos fiscales.

El debate, en algún momento, ha cobrado una gran intensidad. En todo caso, hay quien se seguirá preguntando, con mayor o menor consciencia de la realidad, pero ¿Quién es Solchaga?
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