Reino Unido multa a Botín por dar mala información a sus clientes

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VENTA DE PRODUCTOS

Emilio Botín, presidente del grupo Santander

20 de febrero de 2012 (14:03 CET)

El supervisor de Reino Unido (FSA por sus siglas en inglés) le ha impuesto una multa al Banco Santander de 1,8 millones de euros (1,5 millones de libras esterlinas) por facilitar información deficiente sobre sus productos estructurados, según informa el organismo británico.

El equivalente a la Comisión Nacional de Valores (CNMV) española alega que esta multa está relacionada con el hecho de que Santander "no confirmara bajo qué circunstancias sus productos estructurados podrían estar cubiertos por el programa de compensación de servicios financieros (Financial Services Compensation Scheme -FSCS, según sus siglas en inglés-)"

Los clientes de productos estructurados de la entidad comenzaron a preguntar sobre la amplitud de la cobertura que podría encontrar en dicho esquema de compensación a finales del ejercicio 2008, pero hasta enero de 2010 Santander no empezó a aclarar sus interrogantes.

Durante este periodo, el Santander comercializó productos estructurados por importe de 3,2 millones de euros (2,7 millones de libras). A partir de junio de 2009 contrató productos por 1,4 millones de euros (1,2 millones de libras) y fue en esa fecha cuando se concluyó que la cobertura de dos de sus productos era limitada.

Según una responsable de la FSA, Tracey McDermott, "cuando las firmas dan información a los consumidores sobre sus productos, ésta ha de ser correcta y sin ambigüedades. Al fin y al cabo, se trata de ayudar a la gente a tomar decisiones sobre dónde invertir".

"Teniendo en cuenta que las ventas de estos productos se produjeron entre 2008 y 2009, un periodo de incertidumbre financiera, Santander debería haber reaccionado con celeridad para confirmar bajo qué circunstancias estaría disponible la cobertura de la FSCS", argumenta McDermott.

Santander no recurrirá la multa

Por su parte, fuentes oficiales del grupo cántabro afirman que "Santander está decepcionado con la decisión", que considera desproporcionada.

La entidad que dirige Ana Patricia Botín en Reino Unido subraya que no existe indicación de que los productos fueran vendidos a clientes no cualificados y que ningún cliente ha sufrido una pérdida financiera. Sin embargo, para evitar una larga investigación, Santander ha decidido no recurrir la decisión y la multa.
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