SGAE: la historia más grande jamás contada 

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INVESTIGACIÓN JUDICIAL

La Guardia Civil registró la SGAE el cuatro de julio

15 de julio de 2011 (11:42 CET)

En el último mes, la actividad dentro de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) ha dado un giro de 180º. El Congreso ha suprimido el canon digital y la justicia española está investigando las cuentas de la entidad y ha imputado a su cúpula directiva. El escándalo de corrupción desatada en una de las instituciones más odiadas de la sociedad española es digna de una tragedia Shakesperiana.

En esta historia tenemos a todos los personajes preparados para subir al escenario. La acción empieza días antes de las elecciones en el seno de la SGAE, el viejo monarca (Teddy Bautista) no ofrece signos de debilidad y los candidatos al trono alaban su gestión considerándola impecable. Entonces se desata la tormenta, ya que se conoce que el rey ha cometido el delito más grave de todos: presuntamente, ha robado. E incluso disponemos de un atrezzo inmejorable: hombres uniformados rodeando la sede de la instutción y sacando cajas y cajas con documentos que analizarán al dedillo para investigar si su hipótesis (el rey y sus consejeros han robado) es cierta.

Tal como explica Albert Martín en Tecnonews, la plasticidad de la imagen “es de una moraleja bíblica”. Como los soldados del reino que se vuelven en contra el grupo de elegidos (los legisladores) por herejía y blasfemia. Incluso va un paso más allá y también pone en escena a uno de los nombres más controvertidos que están íntimamente ligados a la entidad: Ramoncín. Martín le da el papel de bufón, como tantos otros autores que han defendido a capa y espada el trabajo de la SGAE y se han encontrado en una mesa en la que nunca querían comer. El caso de Alejandro Sanz sería otro ejemplo.

En resumen, reír para no llorar. Ahora sólo falta ver esta historia en la pantalla grande.
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