Taguas, el ex jefe económico de Zapatero, carga contra De Guindos

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El economista César Molinas augura el fin del actual modelo de empleo

David Taguas en el encuentro de economía celebrado en S'Agaró

30 de noviembre de 2013 (23:51 CET)

Tesis oficial: España va reduciendo la deuda, comienza a crecer, muy lentamente, pero hay luz al final del túnel. Tesis pesimista-realista: España ha acumulado una deuda enorme, casi no se está reduciendo, y el crecimiento para poder pagar la deuda debería ser enorme, algo que no pasará a medio plazo.

Esas dos versiones se han podido comprobar en los encuentros económicos en S’Agaró, que organiza la Fundación Olof Palme y la Cambra de Comerç. Y esa dos caras las han representado el ministro de Economía, Luis de Guindos, y David Taguas, ex jefe de la oficina económica de Rodríguez Zapatero.

Taguas, que había intervenido durante la exposición de De Guindos, en el debate posterior, remató la faena cuando el ministro ya había abandonado el Hotel S’Agaró. Junto con el flamante presidente del Cercle d’Economia, Antón Costas, el presidente de Foment, Joaquim Gay de Montellà, y el economista Cesar Molinas, Taguas ha sido contundente: la deuda pasará del 100% en 2014, el Gobierno ha castigado al ahorro, y la salida sólo puede pasar por un “recorte brutal del gasto público”.

El mismo debate de 2007

La expresión ha conmocionado al auditorio, entre ellos Salvador Alemany, presidente de Abertis, el director general de La Caixa, Jaume Giró, el presidente de la Cambra, Miquel Valls, o el ex alcalde de Barcelona, Jordi Hereu. Taguas ha tratado de salvar la situación, asegurando que ese recorte “se debe hacer de forma paulatina”, pero que se debe anunciar cuanto antes, en Bruselas, y aplicarlo.

La cuestión es que, previamente, De Guindos había afeado a Zapatero por no tener en cuenta el déficit por cuenta corriente antes de la crisis, --interpretando a su manera una entrevista del ex presidente en el diario El Mundo--, que llegó al 10% en 2007-2008. Taguas, desde el público, le había contestado que no era verdad, que ya en 2007 el Gobierno, en un informe del propio Taguas, incluso antes, estaba preocupado por ese factor tan desestabilizador de la economía española. Y ya en el debate en el que Taguas era uno de los ponentes, el ex jefe de la oficina económica en la Moncloa ha asegurado que fue él mismo, en 2008, en S’Agaró, quien se había referido a ese problema, mientras el PP, de hecho el propio De Guindos, consideró, en el mismo foro, que no era tan importante.

Dar vueltas en el desierto


En todo caso, Taguas ha explicado que esa diferencia era el producto entre la inversión, del 31%, y el ahorro, que era del 21%. Ahora, cinco años después de la crisis, casi seis, el ahorro sólo es del 2%, mientras que la inversión ha bajado al 13%. La salida, según Taguas, sólo puede llegar si se premia el ahorro, si el Estado logra un ahorro en el gasto público, y también las familias y empresas. Y con ese ahorro “un ahorro propio, de los españoles, se podrá atender la inversión y el crecimiento”.

¿Qué implica la receta de Taguas? Un recorte del gasto, unido con un descenso de la presión fiscal que pueda generar ahorro e inversión. Pero, ¿Y Bruselas? Taguas considera que el Gobierno debería tener un plan contundente, explicarlo muy bien y tratar de aplicarlo. Otra cosa será “seguir dando vueltas por el desierto”.

Gay de Montellà se ha mostrado más optimista, al entender que se han puesto las bases para un crecimiento diferente en España, basado en el sector de las exportaciones, y en unas nuevas generaciones de españoles que “han entendido la globalización, que se mueven, que están preparados y buscan su futuro”.

El capital no volverá


Pero en la economía nada es blanco ni negro. Aunque quien ha pintado de oscuro la situación es el economista César Molinas, al augurar que el modelo de empleo actual “se ha acabado”, y que llega una nueva época en el que se destruirán muchos puestos de trabajo tradicionales. “Quien entienda que podemos seguir como en el siglo XX se equivoca”, ha asegurado.

La idea de Molinas es que el poder público debe reaccionar, para transformar las instituciones, para reducir el aparato público, “porque el capital no llegará, no sirve de nada esperar, porque ya no va a llegar más”, ha sentenciado, en referencia a la posibilidad de que España pueda volver a financiarse gracias al ahorro exterior, a la inversión de países como Alemania, una situación que sí se produjo desde la creación del euro, en 2002, hasta el inicio de la crisis, en 2007.

Los asistentes miraban con caras de gran preocupación a Taguas y a Molinas, siguiendo los gráficos en las pantallas que han utilizado. ¿Pero quién tiene razón?

La doctrina del Cercle

Antón Costas, un hombre siempre prudente, siempre alejado de los polos, ha recordado que la economía española está ofreciendo lecciones “sorprendentes”, porque muchas de las grandes empresas españolas están siendo más competitivas que las alemanas, y porque, a juicio de Costas, “es posible, y se está viendo, que es posible crecer, poco, e ir reduciendo la deuda”.

Eso sí, para Costas, Europa debe colaborar, dejando atrás sus políticas tan agresivas centradas en la austeridad.
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