¿Cerdos o gallinas? La Barcelona cruda, la de verdad

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Carlos Quílez presenta una nueva novela que relata una trama de corrupción tan verosimil que hace difícil discernir qué es ficción y qué realidad

Portada de Cerdos y Gallinas, de Carlos Quílez

30 de noviembre de 2012 (14:05 CET)

Se juntan un cerdo y una gallina que departen amablemente.

La gallina le dice al cerdo:

— Oye cerdo, ¿qué te parece si nos asociamos y abrimos un restaurante?

El cerdo consideró la propuesta y respondió:

— Me parece buena idea. ¿Cómo lo llamaríamos?

La gallina pensó un poco y contestó:

— ¿Por qué no lo llamamos ‘Huevos con jamón’?

El cerdo se detuvo, hizo una pausa y contestó:

—Pensándolo mejor, creo que no voy a abrir un restaurante contigo. De ser así yo estaría comprometido pero tú solamente estarías involucrada.

Esa es la fábula que sirve de paraguas emocional a una novela que rasga la realidad de la Barcelona actual con una crudeza aterradora. Patricia Bucana, el personaje que cose la historia, es una periodista de la ciudad que comienza involucrada y acaba del todo comprometida en la lucha por la verdad, la transformación de la sociedad, la búsqueda de un mundo más justo. Valores todos que antaño, hace quizá demasiado tiempo ya, eran la bandera del periodismo, sobre todo del más romántico y comprometido.
 
Hay mucho de historia personal de Carlos Quílez, el autor, en su última novela. Los personajes son informadores comprometidos, semejantes al sesgo que el novelista imprimía a su ejercicio profesional cuando era un inquieto periodista del área de sociedad de la Cadena SER. Sus personajes, tan ficticios como identificables, trazan una sociedad barcelonesa peligrosamente cercana a la corrupción real y sistémica que se ha apoderado de instituciones, medios y empresas en los últimos años.

Carlos QuílezQuílez es frontal, recto y sin recovecos. Sus personajes siguen el patrón del autor. Incluso los intrigantes acaban intrigando de manera rectilínea, como se resuelven la mayoría de cosas en los bajos fondos de la sociedad.

Bucana ya acompañó a Quílez en una novela anterior. Ahora, más madura y profesionalmente perspicaz, es la encargada de acabar con una enorme trama corrupta que lidera un candidato a la presidencia de la Generalitat. ¿Casualidad? Chi lo sá! La periodista informa (involucrada) de los movimientos de los cuerpos policiales, tan maniqueamente enfrentados como aletargados en su estructura, y se zambulle en la propia trama de forma personal (comprometida) con grave riesgo para su integridad.

El nuevo cometido profesional del autor, la dirección de Análisis de la Oficina Antifraude de Catalunya, parece abrirle nuevas perspectivas de la realidad con respecto a la zona ténebre de la sociedad. Por eso no es de extrañar que muchos de los episodios que la ficción literaria aporta tengan una raigambre tan exquisitamente real como cruda resulta su formulación pública.

El libro, Cerdos y gallinas, lo presenta el próximo lunes en el Colegio de Abogados de Barcelona el expresidente de la Generalitat Jordi Pujol y el periodista Iñaki Gabilondo. Unos buenos teloneros para una interesante novela que merece la pena leer.
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