El impulsor de la capital del móvil afirma que la corrupción es “un problema”

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Hoffman defiende Barcelona como la mejor candidata para ser la sede de la MWC y reclama metro hasta el recinto ferial de Gran Vía

El consejero delegado de GSMA, John Hoffman

15 de febrero de 2013 (13:53 CET)

El consejero delegado de la todopoderosa patronal del móvil GSMA, John Hoffman, es un hombre poco dado a las declaraciones políticas públicas. El americano afincado en Londres es muy celoso de su intimidad. Y esto incluye sus preferencias políticas. Pero al ser preguntado sobre la incipiente crisis institucional que vive España, el directivo ha sido sintético y contundente: “Es un problema”.

Estas dos palabras han sido las únicas opiniones que Hoffman ha realizado en voz alta sobre los escándalos relacionados con la corrupción en el país en el marco del los desayunos organizados por Pimera Plana. Eso sí, la inestabilidad que se pueda generar no ha puesto ni pone en peligro la continuidad de Barcelona como capital mundial del móvil, la Mobile World Capital (MWC). El idilio del CEO de GSMA con la ciudad que escogió para convertirla en la MWC y ser “la nueva Silicon Valley” se mantiene.

Infraestructuras

Pero Barcelona necesita un empujón para ser la capital del móvil soñada por el directivo. Básicamente, en el capítulo de infraestructuras. De todo tipo. Tanto en mejorar las opciones que tiene el visitante del congreso (que empieza en dos semanas) para llegar a la feria como en reforzar la red que permita una connectividad excelente en 3G y 4G, el próximo paso que ya es una realidad en ciertos puntos de la ciudad.

La organización ha reforzado el servicio de taxis, autobuses y los trenes de Ferrocarrils de la Generalitat que llegan hasta Hospitalet del Llobregat (Barcelona). Hoffman también se ha mostrado muy sincero al hablar sobre el transporte público hasta la feria: “Nos gustaría que la línea 9 del metro estuviera acabada en 2014. Echo de menos que fuera un requerimiento para venir aquí”.

Traslado a Hospitalet


El congreso abre las puertas el próximo 25 de febrero. Será la primera vez que se celebre en el recinto de Gran Vía de Fira Barcelona y las previsiones de participación han roto todas las estimaciones de la GSMA: el recinto ya se ha llenado y esperan 70.000 visitantes, cuando en la edición pasada superaron los 67.000.

Entre 2006 y 2012 generó unos ingresos de más de 1.800 millones de euros en Barcelona y 40.000 empleos parciales durante la feria, afirma el directivo. “En los próximos seis años iremos a más”. Incluso ha admitido que estudian acercar el evento, que tiene un carácter muy profesional, al gran público. Para ello, jugará un papel importante el recinto ferial de Montjuïc, que se recuperará en 2014 para “actividades paralelas”.

Pero las novedades del congreso del próximo año son un secreto muy bien guardado. “No les puedo contar más. Si lo hiciera, les tendría que matar”, bromea Hoffman. Una muestra más de su carácter
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