El teléfono modular de Google amenaza el negocio de los grandes fabricantes 

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El desarrollo de un terminal que se arma por piezas permitirá que los usuarios sólo cambien un componente y no el teléfono entero. Si el proyecto Ara triunfa, peligrará el modelo comercial de Apple y Samsung

El teléfono modular de Project Ara, impulsado por Google.

Madrid , 02 de septiembre de 2015 (14:54 CET)

El último teléfono inteligente impulsado por Google, que se encuentra en proceso de investigación y desarrollo, amenaza con cambiar los pilares del negocio de Samsung y Apple. La industria del teléfono móvil necesita pequeñas innovaciones para justificar el lanzamiento continuo de nuevos modelos. Hasta ahora, una táctica habitual para forzar el cambio del terminal ha sido las actualizaciones automáticas de sistemas operativos.

El usuario, casi siempre sin opción a negarse a las actualizaciones, veía cómo su teléfono iba perdiendo capacidad de procesamiento y almacenamiento con las nuevas versiones de sistema operativo que can consumiendo mayores recursos del aparato. Se trata de una táctica extendida que obliga al usuario a adquirir un nuevo terminal cada dos años, en el mejor de los casos.

Pero la dinámica de la industria podría cambiar de forma radical si triunfa el nuevo teléfono desarrollado por Google y un amplio equipo de colaboradores independientes, entre los que se encuentran fabricantes de memorias, tarjetas gráficas, procesasores y lentes de cámara, entre otros.

El nuevo aparato cuenta con un esqueleto básico al que se conectan el resto de componentes del teléfono: procesador, memoria, batería, micrófono, pantalla, cámara y conexión de wifi. El nuevo teléfono pretende ser un ensamblaje fácil con el que el usuario puede construir fácilmente tu teléfono a medida.

Con él, no sólo cambiará el aspecto de los teléfonos sino también la dinámica del mercado. Uno de los incentivos que tienen los consumidores para comprar un nuevo móvil es una cámara de fotos con más resolución, con nuevas características como slow motion o funcionalidades pensadas para los selfies. El nuevo teléfono amenaza con destruir esa forma de consumo Al ser modular, el usuario sólo tendrá que comprar el componente, en este caso la cámara, y no el teléfono entero.  

Pieza dañada, pieza cambiada

Lo mismo ocurrirá con la avería de cualquier componente. Si la pantalla de la cámara de fotos se daña, por ejemplo, se podrá comprar la pieza por separado y añadirla al esqueleto incluso si el teléfono está en funcionamiento. Se trata de un plug and play, es decir, un conectar y listo, que es posible gracias a los conectores magnéticos incorporados en el aparato. Las piezas más económicas podrían tener un coste de entre 20 y 40 euros, según las primeras estimaciones.

Para hacer realidad el nuevo esquema, Google y el equipo de desarrolladores asociados tienen todavía por delante muchos meses de investigación. De hecho, la multinacional ha reconocido que el proyecto sufre un retraso y ha avanzado que el lanzamiento no se llevará a cabo este año, tal como había previsto. El desarrollo del modelo, inicialmente asentado en Puerto Rico, ha dado un salto a Estados Unidos.

El teléfono del pueblo

El gran reto del nuevo modelo también supone poner en el mercado un terminal económico, cuyo esqueleto pudiera rondar entre los 50 y los 100 dólares, según las estimaciones de los desarrolladores. El resto quedará en manos del consumidor. "Hay mil millones de personas con teléfonos en el mundo, pero 5.000 millones sin él. Trabajamos pensando en un producto para 6.000 millones", explica el equipo de desarrollo en la web del proyecto.

El nuevo dispositivo utilizará el sistema operativo Android y contará con la colaboración de todos los participantes que deseen colaborar con él. Con la creación de una comunidad de fabricantes integrados al proyecto, Ara intenta garantizar una gran variedad de productos y aplicaciones para lograr un sistema abierto. Se podrá diseñar, por ejemplo, la carcasa por módulos, a gusto del consumidor y esto hará que los modelos de Apple y Samsung parezcan aún más cerrados.

"El nuevo teléfono no sólo cambia la funcionalidad sino que también transforma el modelo de negocio. Ahora, los productores de lentes, por ejemplo, podrán hacer lentes más especializados para diferentes tipos de aplicaciones porque no será necesario producir un producto en masa", explica Chunca Mui, experto en estrategias de innovación digital en un artículo en la revista Forbes. "El teléfono modular reinventa el sistema de diseño, producción y distribución de los teléfonos", agrega el especialista.

Con un teléfono parecido a un lego, ¿tendrán que reinventarse Apple y Samsung para no seguir el camino de Nokia y Blackberry? Su futuro dependerá de la aceptación que logre el nuevo teléfono.  

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