El Solar Voyager durante las pruebas en Islandia. Fotografía: Clean 2 Antartica

Expedición al polo en un vehículo solar construido con residuos plásticos

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Dos personas viajarán al polo sur conduciendo un vehículo que está impulsado por la energía del sol y fabricado con plástico reutilizado

Madrid, 11 de septiembre de 2018 (13:46 CET)

A finales de este año Liesbeth y Edwin conducirán desde el aérodromo Campamento Glaciar Unión, en la Antártida, hasta el polo sur. En total serán 2.400 km en una viaje de ida y vuelta en uno de los entornos más secos, más fríos y más desafiantes del mundo, donde la temperatura ronda los -30° a pesar de que el sol no se pone.

El vehículo que conducirán Liesbeth y Edwin se llama Solar Voyager y está propulsado por la energía de sol. El vehículo eléctrico de emisiones cero está además fabricado como un puzzle formado por piezas de plástico reciclado.

Fotografía: Clean 2 Antartica

Fotografía: Clean 2 Antartica

Cada pieza del puzzle que forma la estructura y carrocería del vehículo es un HexCore, una pieza con forma hexagonal y fabricada mediante impresión 3D con filamento compuesto por plástico desechado y fundido.

Hicieron falta cuarenta impresora 3D para imprimir los 4.000 HexCores que conforman el vehículo, cuya construcción está inspirada en un panal y que está diseñado para ser ligero y resistente.

El Solar Voyager es el resultado de "experimentar, probar, fracasar y aprender"

El vehículo de 16 metros de longitud y algo menos de 1.500 kilogramos de peso obtiene la energía a través de una decena de paneles solares de doble cara y se mueve sobre la nieve a una velocidad máxima de 8 kilómetros porahora. Solo un poco más rápido de lo que puede caminar una persona a paso ligero.

solar voyager facts

Imagen: Clean 2 Antartica

Una expedición que comenzó tirando un trozo de plástico a la basura

La idea de la expedición Clean 2 Antartica tiene mucho que ver precisamente con el plástico desechado: la pareja estaba haciendo la cena y tiró a la basura otro envoltorio de plástico. "Fue la gota que colmó el vaso" y el momento que cambió su forma de pensar "¿Por qué de repente ese plástico no vale nada?"

Ese cambio que comenzó por ir a la carnicería con su propio envase de plástico reutilizable ("una situación incómoda pero también un momento de éxito que desencadenó una aventura personal") se convirtió poco después en la expedición Clean 2 Antartica, en el plan de conducir hasta el polo sur un vehículo fabricado con plástico recuperado y de emisiones cero.

"Nos dijeron que no era posible y que el coche fallaría, pero aquí estamos: listos para ser los primeros en llegar al polo sur con tecnología limpia" con el propósito de explorar un mundo de posibilidades y de inspirar a otros a que "den tu propio paso hacia un mundo mejor."

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