Golpes, lluvia y 15.000 caídas: así se prueba un teléfono antes del lanzamiento

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El único fabricante español de móviles, BQ, muestra las pruebas a las que se somete cada nuevo teléfono antes de presentarse en el mercado. Son ensayos muy similares a los que realizan las grandes marcas

Laboratorio de máquinas para probar la resistencia de los teléfonos en BQ.

Madrid , 16 de octubre de 2016 (01:00 CET)

Antes de ser lanzado al mercado, un nuevo modelo de teléfono es sometido a numerosas pruebas mecánicas, de agua, temperaturas extremas, cámara y emisión y recepción de señal. Los grandes fabricantes mundiales realizan todo tipo de ensayos de estrés con sus nuevos modelos. Miles de golpes, caídas, lluvia de polvo y agua caen sobre los teléfonos para medir si su índice de fallos es aceptable o no.  

Los repetidos test a los que se someten los teléfonos incluyen máquinas que golpean constantemente el aparato, lo dejan caer de forma repetida y lo someten a condiciones extremas para simular en pocas horas un envejecimiento de algunos años.  

En España, el único fabricante de teléfonos, BQ, nos muestra los procesos que pasa un dispositivo inteligente antes de ser presentado al mercado. Un error con alguna de las pruebas ocasiona un retraso en el lanzamiento que tiene importantes consecuencias económicas.   

El itinerario de estrés no implica que los dispositivos tengan que resistir perfectamente a todas las caídas, las ralladuras y hasta la resistencia a las huellas dactilares. Cada fabricante impone unos índices de calidad, según el precio y las calidades de cada modelo.  

En los talleres de BQ en Madrid se prueban los nuevos teléfonos antes de comenzar su fabricación en las plantas de China. La compañía española diseña los modelos y prueba su funcionamiento. Éste es el camino por el que transita un teléfono antes de ver la luz.      

1) Un horno a 80 grados 

Se realizan ensayos para simular el envejecimiento del dispositivo, y comprobar sus capacidades mecánicas. En una de las máquinas se expone el nuevo teléfono a temperaturas y humedad extremas (cambios bruscos en segundos: de 0 a 80 grados y de 0 a 95% de humedad). En otra máquina, se somete al dispositivo a chorros de agua que simulan lluvia. Y finalmente una máquina somete al dispositivo a una tormenta de polvo durante ocho horas.
 


2) Pruebas de botones   

Una máquina  fabricada en la propia planta de BQ con impresoras 3D realiza 500.000 pulsaciones en cada botón. Son muchos más de lo que se estima en la vida real de un dispositivo. Los conectores USB se introducen 30.000 veces.  

3) Resistencia de la pantalla

Se realizan 500.000 pulsaciones en la pantalla para comprobar si después del uso ocurre algún problema con el que se considera el elemento más delicado del teléfono.  

4) Miles de golpes  

Los ensayos de resistencia mecánica incluyen la caída de una bola de acero de 200 gramos sobre pantalla y otra sobre el cristal protector de la cámara.



También se generan más de 15.000 caídas a 10 centímetros (por los 6 laterales).  Posteriormente, se introduce el nuevo teléfono en una máquina conocida como la lavadora. Allí hace 300 ciclos de caídas en posiciones aleatorias. Es decir, la máquina hace caer el teléfono en diferentes posiciones con una caída libre de 0.5 metros sobre superficie metálica.  

Se programan diez caídas de un metro sobre una superficie de hormigón en todas las caras del dispositivo y en sus esquinas, la parte más vulnerable de un teléfono. Es en este punto donde los técnicos de BQ explican que la caída más peligrosa para un móvil es de esquina y no con la pantalla hacia abajo como generalmente se cree. En total, se efectúan 10 caídas.  

A continuación, sobre una superficie blanda se ejerce presión en tres puntos diferentes. Simula cuando un usuario se sienta en un sofá o en una silla con el móvil en el bolsillo posterior de su pantalón.  




5) Rayaduras y prueba antihuellas  

Se desplaza un mecanismo que raya la pantalla para ver su resistencia a las rayaduras. También se prueba qué cantidad de huellas quedan con el manejo táctil.  

6) Imagen, sonido y cobertura  

En un laboratorio fotográfico se hacen pruebas sobre el rendimiento de la cámara y se intentan corregir con software las incorrecciones. Tras las pruebas de sonido, en las que también interviene una caja completamente aislada, se hacen ensayos de emisión y recepción de señales.  

7) Batería  

Mención aparte merecen las pruebas de las baterías. Los fabricantes someten a este componente a pruebas de carga y descarga, así como el funcionamiento interno que comprueban la tensión máxima de carga, capacidad típica de carga, resistencia interna y ciclos de carga/descarga admitidos con un degradado inferior a un porcentaje específico. También hay pruebas de seguridad en las que se comprueban las protecciones de sobrecarga, sobredescarga, cortocircuito y funcionamiento en temperaturas elevadas o muy bajas.  

A pesar de estas pruebas, BQ ha tenido al menos cuatro incidentes con abterías quemadas. La compañía lo considera un porcentaje completamente pírrico y residual. Éste precisamente ha sido el gran problema monumental que ha vivido Samsung las últimas semanas y que puso en evidencia un fallo estructural que tendrá consecuencias multimillonarias para la marca.
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