La Estación Espacial Internacional recibirá nuevos turistas en 2020. Fotografía NASA.

Impresoras 3D en el espacio para imprimir órganos humanos

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La microgravedad de la Estación Espacial Internacional favorece la impresión en 3D de corazones humanos, dice la NASA

Madrid, 25 de enero de 2019 (14:10 CET)

La impresión en 3D de órganos humanos es una de las grandes esperanzas para acabar con las largas listas de espera de pacientes que necesistan un trasplante de corazón, por ejemplo.

Una ventaja esencial de la impresión 3D de órganos es que abre la posibilidad a fabricar tejido formado por las células del paciente, lo que incrementa significativamente las posibilidades de éxito de un transplante al reducirse el riesgo de rechazo.

Ventajas de la impresión 3D en microgravedad

Actualmente ya se han hecho algunas pruebas para imprimir órganos humanos utilizando impresoras 3D y compuestos biológicos a modo de "tinta", como piel y córneas humanas.

El problema con órganos más complejos como el corazón, es que no hay una manera efectiva de sostener la estructura mientras se deposita la 'biotinta' que contiene células humanas, y el órgano acaba aplastándose bajo su propio peso.

Por este motivo algunos investigadores creen que el entorno de microgravedad que existe en la Estación Espacial Internacional (EEI), que se encuentra en una constante caída libre hacia la Tierra, favorecería la impresión de órganos, según BBC News.

Una fábrica de órganos humanos en el espacio

Esta teoría es la que quiere poner a prueba una startup llamada Techshot, participada por la NASA y que planea enviar una bioimpresora 3D (una impresora 3D que imprime material biológico en lugar de plástico o resina) a la EEI.

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Prueba de la bioimpresora de Techshot en un vuelo parabólico, que recrea una situación de microgravedad como la existente en la estación espacial. Fotografía: Techshot

De este modo, al imprimirse en microgravedad, el órgano no se aplasta por su propio durante la impresión, ni tampoco es necesario utilizar complejos "andamiajes" para sostenerlo durante el proceso de impresión. Una de las primeras pruebas consistiría en la impresión de tejido cardiaco que puede emplearse en cirugía.

Después, en función de los resultados, "la impresora (denominada Bio Fabrication Facility, BFF) volvería de vuelta a la Tierra para hacer las modificaciones que sean necesarias con el fin de mejorarla basándonos en lo que hemos aprendido durante la fase de prueba; luego lo enviaremos de vuelta con el objetivo de fabricar estructuras orgánicas cada vez más complejos".

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