Fotografía: Denys Nevozhai

Tecnología para mejorar el tráfico sin construir nuevas carreteras

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La tecnología tiene soluciones inteligentes para mejorar la circulación y la seguridad vial por una fracción de lo que cuesta construir nuevas carreteras

Hussein Dia, Professor of Future Urban Mobility, Swinburne University of Technology — The Conversation

Fotografía: Denys Nevozhai

Madrid, 20 de noviembre de 2019 (11:38 CET)

Los nuevos proyectos de transporte que anuncian constantemente los gobiernos son caros. En las recientes elecciones de Nueva Gales del Sur y Victoria, las promesas de infraestructuras de transporte de los gobiernos estatales ascendían a 165.000 millones de dólares australianos. Pero lo que hace falta en las soluciones de transporte son tecnologías inteligentes que proporcionen mayores beneficios por una una fracción de ese coste, especialmente en lo que se refiere a la rehabilitación de carreteras ya existentes. La relación coste-beneficio de esta solución puede ser incluso más de una docena de veces superior de lo que cuesta una carretera nueva.

Está claro que el gasto en infraestructuras impulsa la economía, y que estos proyectos también proporcionan beneficios a la sociedad incluyendo mayor seguridad vial, menores tiempos en los desplazamientos y menor congestión.

El mérito económico de estos proyectos se justifica generalmente mediante una relación coste-beneficio (BCR, por sus siglas en inglés). Por ejemplo, se calcula que el BCR del proyecto vial North East Link de Melbourne, de 15.800 millones de dólares australianos, es de 1,25. Es decir, que por cada dólar australiano invertido, se devuelven en beneficios a la economía y a la sociedad 1,25 dólares australianos. Para el túnel ferroviario del metro de Melbourne se calcula un BCR de 3,3, en el mejor de los casos.

Pero, ¿estamos obteniendo una buena relación calidad-precio? ¿Hay alternativas más baratas que ofrezcan más beneficios?

La tecnología ofrece soluciones más inteligentes y asequibles

La tecnología dispone de soluciones para el transporte que proporcionan mayores beneficios a una fracción del coste que supone construir nuevas infraestructuras. Generalmente conocidos como sistemas inteligentes de transporte, estas soluciones son hoy en día son ampliamente reconocidas como la mejor solución para lograr un transporte más inteligente.

Cuando se comparan las diferentes opciones para "eliminar el tráfico", "construir más carreteras" proporciona, de promedio, un BCR de 3,0. Esta valoración se ve eclipsada por los valores BCR mucho más altos de las soluciones tecnológicas.

El control adaptativo de señales de tráfico, por ejemplo, permite que las señales de tráfico cambien en función de la demanda real de tráfico. Esto da como resultado, de promedio, un BCR de 40.

También los semáforos situados a lo largo de una ruta pueden coordinarse para crear "olas verdes" y que los vehículos circulen en oleadas, sin detenerse sin parar. Estas soluciones son eficaces para ciudades congestionadas que experimentan un rápido crecimiento del tráfico y patrones de tráfico cambiantes.

Los sistemas de gestión de corredores utilizan la tecnología para controlar las redes de autopistas y carreteras urbanas. El promedio del BCR es de 24.

En las autopistas gestionadas, las señales de incorporación, las señales de límite de velocidad variable y los sistemas de información al conductor son herramientas probadas que responden en tiempo real a las condiciones cambiantes del tráfico. En un caso, una autopista gestionada redujo los tiempos de viaje en un 42% y los accidentes en un 30%.

La gestión de incidentes de tráfico, que tiene un BCR de 21, incluye tecnologías que ayudan a detectar y resolver rápidamente las colisiones. También detectan otros incidentes que reducen la capacidad de la carretera, como vehículos averiados o cargas volcadas. Los sistemas se basan en un software inteligente que analiza en tiempo real datos captados por porsensores .

Los beneficios incluyen una reducción del 40% en el tiempo que se tarda en detectar un incidente. La tecnología también reduce la duración de los incidentes en un 23%, y los accidentes de tráfico en un 35%.

La combinación de soluciones tecnológicas incrementa los beneficios

Cuando se combinan estas soluciones, los beneficios se incrementan todavía más. El Departamento de Transporte de Florida ha implementado un programa de tecnología de transporte en sus redes viales. Las soluciones incluyen gestión de incidencias, señalización en incorporaciones, información al conductor y carriles rápidos. La reducción de la duración de los incidentes y de los atascos de tráfico son algunos de los beneficios clave.

En 2018 los beneficios de este programa ascendieron a casi 3.000 millones de euros, mientras que coste de estos sistema fue de 68 millones de euros. Eso arroja un valor BCR de 43,7.

En el Reino Unido, el coste de la implementación de soluciones tecnológicas en la autopista M42 fue de 145 millones de euros y tardó dos años en completarse. Ampliar la carretera para obtener el mismo resultado habría requerido 10 años y costado 780 millones de euros.

Es necesario cambiar las prioridades

Todavía hacen falta inversiones considerable en infraestructuras de transporte, pero deben estar guiados por argumentos sólidos y alineado con los valores y expectativas de la sociedad.

Sin embargo la tecnología ha llegando a un punto en el que supone una gran diferencia a la hora de abordar los mega desafíos a los que se enfrentan las ciudades. Hay que dar prioridad a su papel.

Los beneficios son evidentes. Los sistemas de tecnología inteligente mejoran el uso de los activos existentes y prolongan su vida útil. Mejoran la experiencia del conductor y reducen la dependencia de la construcción de nuevas carreteras. Y además ofrecen una relación calidad-precio superior.

Sin embargo el despliegue generalizado de estas tecnologías sigue siendo limitado. Para estimular el cambio y aprovechar su potencial debemos ir más allá de enfoque proyecto por proyecto.

Aprender de los mejores

Los gobiernos pueden guiarse por naciones líderes en este ámbito como los son Corea del Sur, Japón o Singapur. Sus ciudadanos experimentan las ventajas a diario. Las soluciones de transporte inteligentes mejoran su calidad de vida al facilitar los desplazamientos, reducir la congestión y ofrecer servicios más eficientes.

Los temas políticos recurrentes en estos países incluyen una visión nacional de la infraestructura inteligente y el compromiso de financiación. Priorizan la inversión en investigación y pruebas, el desarrollo de modelos y las alianzas con la industria. Estos son factores clave para el éxito de sus soluciones de transporte basadas en la tecnología.

Estas son las políticas e inversiones que Australia debería priorizar. Modernizarán nuestros sistemas de transporte de formas innovadoras, mejorando la economía y la calidad de vida.

— Hussein Dia, Professor of Future Urban Mobility, Swinburne University of TechnologyEste artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

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