Último cartucho en el diálogo social

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09 de julio de 2009 (12:01 CET)

Gobierno, sindicatos y patronales queman hoy los últimos cartuchos para desbloquear el diálogo social. Si no se consiguen acercar posiciones el acuerdo quedaría pospuesto, quizás hasta agosto o el otoño, y la sensación de fracaso sería mayúscula.

A corto plazo, este jueves, 9 de julio a primera hora, el director de la Oficina económica de La Moncloa, Javier Vallés, se ha reunido con los secretarios de acción sindical de CCOO y UGT, Ramón Górriz y Toni Ferrer, para intentar aclarar los puntos que hicieron que el jueves pasado los sindicatos se levantasen de la última reunión con la patronal. El resultado, a tenor de las opiniones de los sindicalistas, ha sido positivo: han quedado tranquilos respecto a las intenciones del ejecutivo. Antes, el Gobierno ya se reunió con la CEOE, para intentar reducir los desencuentros.

Después, en la tarde de este jueves, el ejecutivo tiene prevista una reunión plenaria, con patronal y sindicatos, al máximo nivel.

Un día antes de la reuniones decisivas sobre el diálogo social, la vicepresidenta del Gobierno, Teresa Fernández de la Vega; la vicepresidenta segunda, Elena Salgado y el ministro, de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, pronosticaban tres fechas distintas para el acuerdo sobre el diálogo social. La primera hablaba de la conclusión antes de que termine este mes. Salgado alargaba el plazo a agosto y Corbacho prolongaba el calendario hasta que empiece el otoño.

Bajo el concepto diálogo social caben aspectos muy amplios. Ha trascendido que el Gobierno querría algún tipo de pacto que permitiese una ampliación de los subsidios de desempleo por lo menos seis meses para los que los hayan agotado. A cambio propondría medidas compensatorias a los patronos entre las que se citan descuentos en las aportaciones a la Seguridad social.

Los empresarios han sido más tajantes. Su posición es clara: quieren una reducción de cinco puntos de las cuotas sociales a la Seguridad Social y la aplicación del que llaman contrato del siglo XXI, que a cambio de una mayor estabilidad supondría una indemnización de 20 días como máximo para los despidos.

Los sindicatos tienen otra visión , encaran la crisis con una posición "común", piden, por ejemplo, aumento en la protección social -con una paga a los desempleados sin cobertura con la que la CEOE está de acuerdo-, la necesidad de incentivar la inversión pública, el cambio de modelo productivo o actuaciones sobre el sector financiero (ver propuesta conjunta).

Lo que eran encuentros en los que la discrepancia fluía con cierto orden se truncó cuando la patronal, que preside Gerardo Díaz Ferran, planteó sus propuestas sin apenas anestesia: despido más barato y una notable rebaja de las aportaciones a la Seguridad Social. Los sindicatos se levantaron indignados de la mesa y todo quedó entredicho.

El Gobierno intervino, lo hizo al declarar públicamente que existen en esta negociación “líneas rojas” que no pueden atravesarse. Y citó dos de ellas: el abaratamiento del despido y la reducción de 5 puntos de las cuotas sociales. El ministro de Trabajo, Celestino Corbacho aseguró que aplicar la rebaja de las cuotas supondría el primer año la bancarrota de la Seguridad Social.

A la CEOE no le ha gustado que se hable de líneas rojas ni de fronteras infranqueables. En este sentido han manifestado que mantendrán sus propuestas a pesar de los avisos oficiales y que desde octubre todos conocen sus posiciones.

Ante la práctica ruptura de las negociaciones los sindicatos recuperaron su tono más agrio. Cándido Méndez, secretario general de UGT dijo que los patronos “se han subido a la parra” y pidió que dejasen en el cajón sus “programa de máximos”. El secretario general de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, ha sido hasta ahora moderado en sus apreciaciones: ha criticado la actitud mantenida por la patronal en la última reunión del diálogo social "no sé si es un episodio propio de la recta final de la negociación, o si estamos ante otras cosas" y ha calificado la actitud de los responsables empresariales de “tactiquillas”.
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