Unió defiende que el soberanismo no avanzará sin un acuerdo con el Gobierno 

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DIVISIÓN EN EL NACIONALISMO CATALÁN

Duran Lleida, Espadaler y Mas, en una ejecutiva de CiU

Barcelona, 23 de febrero de 2015 (13:06 CET)

Unió mantiene su propio camino, que sigue siendo tortuoso. Los democristianos siguen sin esclarecer nada, pero siguen adelante, ganando tiempo. El secretario general de Unió, Ramon Espadaler, ha rechazado este lunes cualquier declaración unilateral de independencia, tras las elecciones del 27 de septiembre. Pero a su juicio, el proceso soberanista no puede seguir "sin una base mínima de acuerdo" con el Gobierno central, y para garantizar ese intento estará Unió.

Y eso es una clara advertencia a CDC y a Esquerra Republicana, si pretenden aprobar, tras el 27S, una declaración de independencia. 

Espadaler, sin embargo, en una entrevista en TV3 ha dado pruebas de las dificultades internas de Unió, que obligan a la dirección a caminar por un sendero muy estrecho.

Un acuerdo posterior con CDC

El consejo nacional del este sábado aprobó que el partido organice un referéndum para todos sus militantes para conocer la posición ante los retos que plantea el 27S. Pero no se tratará de "contar independentistas", según Espadaler, aunque ese era el espíritu inicial, sino que deberá servir para acordar una posición del partido ante las elecciones autonómicas –aunque de carácter plebiscitario-- con la idea de buscar luego un acuerdo con CDC y después con el resto de fuerzas soberanistas.

Es decir, un nueva vuelta de tuerca de Unió. Josep Antoni Duran Lleida lleva meses ganando tiempo, con la convicción de que el partido, pese a no ser el de hace unos años, tampoco se ha transformado en una fuerza política netamente independentista.

Castellà se defiende ante las críticas de un grupo de militantes

Un grupo de militantes, encabezados por Juan Pablo Torrents y la concejal de L'Hospitalet, Anabel Clar, y con el apoyo de dirigentes históricos como Jordi Casas, lograron la adhesión de 450 afiliados del partido a una carta en la que defendían la identidad de Unió, más allá de su posicionamiento sobre el proceso soberanista. La carta, que leyó Anabel Clar en el consejo nacional, concitó apoyos.

En ella se criticaba a Antoni Castellà, miembro del comité de gobierno de Unió, y secretario de Universidades del Govern, por haber defendido que el independentismo se presentara unido en las elecciones generales, con la posibilidad de llegar a acuerdos con Podemos. Tras esa alusión, fue el propio Castellà el que se dirigió a los consejeros nacionales del partido, logrando también apoyos.

Unió, por tanto, presenta diferencias internas importantes sobre el proceso soberanista. Y Duran trata de que no salgan a flote de inmediato, a la espera de lo que se pueda acordar o no con Convergència de cara a las elecciones del 27S. Si Convergència desea un programa con la independencia como banderín de enganche, la ruptura de una parte de Unió, con Duran o sin él, está garantizada.

 

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