De club de automovilistas a dar servicio a la movilidad de las personas: el RACC cumple 120 años
La entidad afronta el futuro con la misma actitud que lo vio nacer: anticipación, responsabilidad y voluntad de servir a la sociedad
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l RACC acaba de cumplir 120 años. Tiene apenas 6 años menos que el Barça, su famoso vecino. Nacidos ambos en una época similar, comparten orígenes y hasta una estructura societaria parecida. Inicialmente, concebido como un club deportivo, el RACC pasó después a convertirse en una asociación y la asociación a ser la propietaria al 100 por cien de un holding que aglutina hoy a casi una quincena de empresas, algunas de ellas participadas con socios externos en proporciones varias.
Formalmente, tanto en el RACC como en el Barça, los socios son los que designan sus órganos rectores, aprueban los presupuestos y otras líneas maestras de actuación. Pero ahí acaban las semblanzas. El Barça sigue siendo en lo sustancial un club deportivo, cuyo objetivo es ganar trofeos. El RACC es ya mucho más que un simple club.
El RACC celebra 120 años de historia
El RACC, inicialmente concebido como un club de automovilistas, se ha convertido con el paso de los años en una organización que da servicio a una comunidad de más de 890.000 socios.
De esos 120 años, Josep Mateu Negre (Girona, 1954) lleva 30, una cuarta parte, al frente de la entidad. Primero, como CEO y director general tanto de la asociación como del grupo de empresas. Desde 2015, como su presidente. En 2028, terminará su tercer mandato. Hoy sería difícil explicar el carácter del actual RACC sin entender la impronta que Mateu le ha aportado como empresario y gestor.
Del club de automovilistas inicial a la entidad de servicios que es actualmente, sin perder ese espíritu de contribución a la sociedad, hoy el RACC es una enseña importante del ecosistema empresarial catalán, aunque no sólo, cuyas señas de identidad se basan en la calidad, la atención del cliente, la fidelidad de sus socios, la fuerza de la marca, la capacidad de comercialización de productos y la innovación.
La actividad de la entidad ha ido creciendo desde una compañía de asistencia en carretera -el helicóptero del RACC es ya un icono- a la que hoy ofrece continuamente informes, como los que desde hace 20 años presentan en Cataluña y en el resto de España sobre índices de peligrosidad de las carreteras; que vende coches y es la mayor autoescuela de España, y ahora prepara una escuela de pilotos de drones que sumar a la “masía” de pilotos que mantiene viva su vocación deportiva; la que ofrece a socios y no socios un análisis de sus facturas de la luz y le recomienda la mejor comercializadora, y se la revisa cada tres meses por si aparece una oferta mejor, o le repara las averías que surjan en el hogar o le coloca un sistema de alarmas; la que elabora apps de tráfico y movilidad, proporciona información en tiempo real sobre accidentes, obras, congestión viaria y desarrolla sistemas de modelización predictiva; la agencia de viajes, etc.
Algo más de una hora de conversación con su presidente, retrata a un hombre apasionado no sólo con la empresa que dirige y sus resultados, lo que sería común, sino a alguien identificado al cien por cien con la misión que ésta se ha dado.
A Josep Mateu le duele que “desde el 2021 no haya habido apenas mantenimiento en las infraestructuras viarias y ferroviarias que se crearon con la llegada de los fondos europeos y así nos va”; lamenta que, pese a las advertencias que se hicieron reiteradamente, se eliminaran los peajes en Cataluña sin una previsión del coste que tendría esta decisión; rememora con pena los “ocho años tan duros que vivimos en Barcelona bajo el gobierno municipal de los Comunes” y que, como consecuencia de todo ello, “la movilidad está en uno de sus peores momentos”.
Las quejas no se lanzan al vacío y Mateu es un directivo implicado en múltiples plataformas ciudadanas: preside la Comisión de Infraestructuras, Transporte y Movilidad de la Cámara de Comercio de Barcelona; es miembro de la de la patronal Foment del Treball; pertenece a FemCat; forma parte del G8 catalán, un grupo informal que reúne a las más importantes entidades catalanas; además de estar presente en un sinfín de organismos como la Federación Internacional del Automóvil.
Josep Mateu, 30 años al frente del RACC
Josep Mateu i Negre se define ante todo como un empresario y una persona curiosa. Sobre lo primero podría decirse que de casta le viene al galgo. Tras la licenciatura en Económicas y Empresariales por la Universidad de Barcelona, obtuvo un MBA en el IESE, y empezó a trabajar en empresas logísticas de la familia. De ahí a una multinacional australiana del sector y después al RACC.
En cuanto a lo segundo, la curiosidad no sólo es un distintivo de su gestión empresarial. Subraya aquellos párrafos que le llaman la atención en todos los libros que lee y que después relee deteniéndose ya sólo en los destacado. Le obsesiona mantenerse siempre en posición de ir aprendiendo sobre todas las materias que le interesen. Al MBA citado, seguirían después otros títulos en la London School of Economics o en la Columbia Business, por citar dos ejemplos.
Repite continuamente dos frases que aprendió en su etapa en la multinacional australiana: “Peace of mind” y “Everything, everywhere, everytime”. Tranquilidad de espíritu como modelo de liderazgo y servicio al cliente en todo, en cualquier lugar y en cualquier momento.
Le gusta elaborar playlists, cocinar, navegar, jugar al golf y viajar, sin que esté claro el orden. Y cuando se le pregunta qué hará cuando se jubile, primero se sorprende y a continuación asegura que a las mismas aficiones, pero dedicándole más tiempo.
Disfruta en La Venta o en BarcelonaMilano, más allá de los clásicos restaurantes barceloneses de negocio. Pero, sobre todo, lo que más le gusta hoy es dirigir el RACC y seguir haciéndolo crecer.
La junta directiva del RACC está presidida por Josep Mateu y está conformada por tres vicepresidencias y una docena de vocalías
RACC, 120 años de historia
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1906
El RACC nace en 1906, en un contexto en el que el automóvil apenas comenzaba a transformar la manera de desplazarse.
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1908
El Club tiene el primer corresponsal en la Bauma (Bages). Ofrecía latas de gasolina y de aceite a los conductores, en una época en la que no existían estaciones de servicio.
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1908
Organiza en el Baix Penedès la Copa Cataluña, la primera carrera en circuito de España.
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1931
Impulsa el primer servicio de asistencia, ofrecido por empresas externas, y la primera mutua de seguros.
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1956
Incorpora el primer vehículo propio de asistencia mecánica, una moto Sanglas con sidecar para ir a recoger al conductor del coche averiado.
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1957
Nacen los GET (Guías Escolares de Tráfico) formados por el RACC. Son los alumnos de mayor edad encargados de velar por las entradas y salidas de las escuelas.
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1957
Inaugura la autoescuela del Club con coches de prácticas Renault 4-4, que años más tarde fueron sustituidos por una flota de Seat 600 con doble volante.
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1969
Recupera la Fórmula 1 en Montjuïc.
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1986
Revoluciona la asistencia en carretera con una flota de coches taller que, en 9 de cada 10 casos, resuelve la avería al instante y permite a los socios continuar con su viaje.
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1995
Amplía la actividad asistencial a las familias, de manera que el servicio se extiende más allá de los conductores y la carretera, llegando también al hogar.
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2009
Incorpora un avión medicalizado equipado como una UCI móvil, para facilitar los traslados médicos de larga distancia.
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2017
El Club se adapta a la nueva movilidad urbana con servicios de asistencia para ciclistas, usuarios de patinetes y personas que practican deporte al aire libre.
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2023
Incorpora las últimas tecnologías en la gestión de la asistencia mecánica. Por ejemplo, algoritmos de IA sugieren el coche taller más adecuado para cada servicio en función de la ubicación, tipo de avería y estado del tráfico.
Durante sus 120 años de historia, la organización se ha mantenido conectada con su entorno y las necesidades de cada generación, consolidando un modelo basado en la confianza, la utilidad y el progreso compartido. Actualmente, los principales ámbitos de actividad del RACC son: servicios a las personas, movilidad y seguridad vial y deporte del motor.
Asistencia integral
El RACC ha evolucionado al ritmo de las necesidades de la sociedad. Lo que comenzó como un servicio de asistencia al vehículo se ha transformado en un modelo de asistencia integral a la persona, incorporando tecnología, digitalización y nuevos modelos de atención. Más allá de los servicios en carretera, ha evolucionado hacia otras comunidades, que incluyen familias, jóvenes, séniors, profesionales y empresas. La formación también ocupa un papel fundamental, al representar la mayor red de autoescuelas de España.
Generación de conocimiento
Desde su fundación, la movilidad ha sido una de las principales razones de ser del RACC. El Club ha defendido históricamente la mejora de las infraestructuras y ha actuado como interlocutor ante las administraciones, con una actitud constructiva pero exigente. Así, ha sido pionero en la sensibilización, formación y prevención de accidentes. También ha generado conocimiento con la realización cada año de 30.000 encuestas y observaciones a pie de calle, que se traducen en multitud de estudios e informes. Destaca, asimismo, su participación en organismos europeos y globales para contrastar buenas prácticas y anticipar tendencias.
El deporte, motor de proyección y prestigio
El deporte del motor forma parte del ADN del RACC desde sus orígenes. Durante más de un siglo ha organizado competiciones de primer nivel y su éxito deportivo se ha reflejado en momentos clave de la historia del motor, como el triunfo de Carlos Sainz en el Campeonato del Mundo de Rallies, que situó al RallyRACC en el mapa internacional. Al acoger los Grandes Premios de Fórmula 1 y de motociclismo, el Circuit de Barcelona-Catalunya se ha convertido en un centro de referencia para la competición, formación e innovación deportiva. A través de programas de base y escuelas de pilotos, también ha contribuido a la aparición de diversas generaciones de pilotos de élite. Con todo, no se trata de éxitos aislados, sino del resultado de una apuesta sostenida por el deporte como motor de proyección, prestigio y desarrollo.



















