Meliá señala una posible «ralentización puntual de la demanda» en Andalucía por el accidente de Urda
La Asociación Sevillana de Empresas Turísticas (ASET) respalda los temores de la cadena hotelera tras constatar una caída de las reservas del 20% en dicha provincia
Hotel Meliá de Sevilla. Imagen: Meliá Hotels International
Meliá Hotels International ha reconocido que el reciente siniestro ferroviario ocurrido en la red de alta velocidad a su paso por Urda (Toledo) pasará factura a su desempeño en el sur de España.
En su último informe de resultados, correspondiente a los 9 primeros meses del ejercicio, la compañía balear ha advertido de que las disrupciones en el servicio dificultarán temporalmente las conexiones entre Andalucía y Madrid: este escenario adverso podría desencadenar una «ralentización puntual de la demanda» hacia sus establecimientos ubicados en la comunidad autónoma durante el decisivo cuarto trimestre del año.
La previsión de debilidad operativa formulada por el grupo hotelero coincide con una alerta lanzada de forma paralela por el sector local. La Asociación Sevillana de Empresas Turísticas (ASET) ha cifrado en un 20% la caída de las reservas tras el puente de Todos los Santos como consecuencia directa del descarrilamiento.
En concreto, la patronal ha detectado un «incremento significativo de las cancelaciones», motivado por la pérdida de confianza de los viajeros en la fiabilidad del servicio AVE y la incertidumbre generada.
La asociación ha recordado que la línea Madrid-Sevilla, inaugurada en 1992, acumula una gran antigüedad y requiere de actuaciones urgentes de modernización para no comprometer la competitividad del destino.
En esta misma línea de cautela, Meliá ha confirmado que sus hoteles han registrado un «ligero incremento en las cancelaciones a corto plazo» en los mercados afectados, aunque ha matizado que, hasta la fecha, esta dinámica no ha supuesto un impacto material sobre la evolución financiera del negocio.
Foco en destinos urbanos
Para amortiguar este posible freno temporal derivado de las infraestructuras, la cotizada confía en la solidez de sus principales plazas andaluzas. La compañía fía parte de su resiliencia al tirón del turismo de congresos y corporativo en ciudades como Bilbao o Sevilla, que presentan unas proyecciones favorables para el cierre del ejercicio.

Asimismo, el grupo se apoya en el desempeño que han mantenido a lo largo del verano los destinos de ocio, con la Costa del Sol a la cabeza, donde los meses de julio y agosto arrojaron un balance positivo en ocupación y tarifas.
A nivel comercial, Andalucía ha concentrado gran parte de los movimientos de Meliá. Por ejemplo, ha sumado a su red de gestión el complejo Holiday World Resort en Benalmádena, que aporta más de 860 habitaciones conjuntas a través de sus recintos Village, Polynesia, Riwo y Casamaia Apartments.
Además, ha incorporado el hotel Granada Palace, dotado de 107 habitaciones, bajo la modalidad de franquicia.
En la vertiente opuesta, el balance de rotación de activos refleja que el grupo se ha desprendido del Ocean House Costa del Sol en Torremolinos, desafiliando 373 cuartos de su perímetro.
Las reformas en Marbella y Cancún restan 25,4 millones al Ebitda
Junto a estas alteraciones del porfolio, la hoja de ruta andaluza de Meliá ha estado condicionada por la reforma del Gran Meliá Don Pepe en Marbella. El cierre temporal de este activo durante la temporada estival ha mermado la rentabilidad inmediata de la compañía.
Según detalla la dirección, los trabajos de reposicionamiento de este complejo hacia el sector del lujo, sumados a las obras acometidas en el Paradisus Cancún en México, han restado conjuntamente 25,4 millones de euros al resultado bruto de explotación (Ebitda) acumulado hasta septiembre.
Atendiendo exclusivamente al tercer trimestre estanco, el impacto negativo de ambas intervenciones se sitúa en 5,8 millones de euros. Los trabajos avanzan según los plazos previstos y la reapertura del recinto marbellí está fijada para el próximo mes de diciembre.
Cese de las operaciones en Cuba
A nivel global, la multinacional presidida por Gabriel Escarrer ha cerrado los primeros nueve meses del ejercicio con unos ingresos de 1.707 millones de euros sin contabilizar plusvalías, lo que representa un avance interanual del 7,3%.

El Ebitda excluyendo plusvalías ha crecido un 3,2%, alcanzando los 443 millones de euros, apoyado por una mejora del 16,5% en el ingreso medio por habitación (RevPAR) a lo largo del periodo.
Además, Meliá ha logrado reducir su deuda neta en 98 millones de euros respecto al cierre de 2025.
Sin embargo, el beneficio neto atribuido se ha desplomado un 55,5%, retrocediendo hasta los 67,1 millones de euros. Esta caída obedece directamente a un impacto negativo de 80 millones de euros, derivado de la decisión de cesar las operaciones en Cuba.