Eurostars Gran Hotel La Toja, una joya en la isla del bienestar

Leyenda aristocrática, glamour de la Belle Époque, paisaje marinero y aguas termales se unen en el Gran Hotel la Toja para ofrecer el refugio de desconexión perfecto

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eyes, aristócratas y jefes de Estado, pero también escritores como Gabriel García Márquez, científicos y artistas internacionales -entre los últimos, la mismísima Jennifer López- han pasado por la Toja. Una islita mínima, de menos de un kilómetro cuadrado y que, sin embargo, es capaz de llenar de experiencias un viaje.


 


Porque si el paisaje y la cultura marinera de Rías Baixas se concentra en la península de O Grove, la diminuta Illa da Toxa entraña la esencia gallega el bienestar con mayúsculas.


 


Un lugar que no se recorre con prisa, sino que se descubre con los sentidos, al ritmo de quien sabe disfrutar sin relojes. En mitad de la ría de Arousa y unida al continente por un puente aloja, además, un hotel que no necesita presentación: el Eurostars Gran Hotel La Toja, baluarte del termalismo y emblema indiscutible de la elegancia atemporal.


Desde 1907, el Eurostars Gran Hotel La Toja encarna el alma de la hospitalidad gallega, combinando elegancia atemporal y un legado de distinción.

Pero La Toja, con sus mármoles nobles, lámparas originales, techos de doble altura y amplios ventanales, nunca fue únicamente un hotel. Fue un símbolo. Un escenario social. Un refugio aristocrático en el extremo atlántico de Europa.


 


A principios del siglo XX, la isla comenzó a atraer a la alta sociedad española fascinada por las propiedades mineromedicinales de sus aguas. Mucho antes de que la palabra wellness invadiese el lenguaje, aquí ya se entendía el bienestar como una combinación de salud, paisaje y calma.


 


El marqués de Riestra, propietario de la isla, supo ver antes que nadie el potencial de aquel enclave rodeado de mar y promovió un ambicioso proyecto turístico que acabaría convirtiéndose en pionero en Europa.


El hotel es un compendio de ambientes serenos y refinados, donde el confort contemporáneo se fusiona con el encanto señorial de otra época

Y, sin embargo, el verdadero lujo del Gran Hotel La Toja no reside en su historia ilustre, sino en algo mucho más etéreo. Está en la manera en que el tiempo parece diluirse dentro del edificio. En la luz atlántica entrando por las ventanas orientadas a la ría. En el silencio espeso de los corredores al amanecer. En el rumor del agua termal.


 


Rebosando elegancia clásica, pero ajeno a cualquier rigidez, los espacios del hotel mezclan tradición y confort contemporáneo; las 199 habitaciones miran al mar o a los jardines de la isla y el ritmo del día parece marcarlo el movimiento de las mareas más que el reloj.