Merlín detecta un nuevo perfil para sus centros de datos: gigantes chinos y firmas de IA

La socimi identifica un mercado más profundo y maduro, con tecnológicas chinas y grandes compañías de inteligencia artificial

merlin properties ismael clemente

Montaje realizado por Economía Digital.

El mercado de los centros de datos en España está ampliando sus fronteras. La demanda ya no se limita a los grandes hyperscalers y a los proveedores de nube. Merlin Properties ha comenzado a detectar dos nuevos perfiles de clientes interesados en contratar capacidad tecnológica directamente: las grandes compañías tecnológicas chinas y las empresas especializadas en modelos de lenguaje e inteligencia artificial.

Así lo explicó Ismael Clemente, consejero delegado de Merlin Properties, durante la presentación de resultados del primer semestre. El ejecutivo señaló que, tradicionalmente, la compañía identificaba dos grandes tipos de inquilinos para sus centros de datos: los hyperscalers y los proveedores de nube NIO. Ahora, la socimi observa la aparición de otros dos grupos que amplían de forma significativa el mercado potencial.

«Actualmente estamos empezando a ver un tercer tipo de inquilino —los actores chinos, para quienes trabajan bien con ellos— y un cuarto tipo: las grandes empresas de modelos de lenguaje/IA«, explicó Clemente. La entrada de estos nuevos clientes supone, a juicio de Merlin, un salto cualitativo en la profundidad del mercado de centros de datos.

La compañía considera especialmente relevante el comportamiento de las empresas de inteligencia artificial. Algunas de estas compañías se encuentran en pleno proceso de salida a Bolsa y necesitan asegurar capacidad de tecnología de la información (TI) suficiente para respaldar las previsiones de crecimiento que han trasladado a los inversores.

Centro de datos de Merlin Properties.

El movimiento introduce un cambio respecto al modelo tradicional. Las grandes compañías de IA no necesariamente quieren depender de un proveedor de nube que les suministre toda la capacidad. En determinados casos, buscan contratar directamente espacio y capacidad tecnológica en centros de datos, lo que les permite tener un mayor control sobre la infraestructura que necesitan para entrenar y desplegar sus modelos.

«Buscan contratar capacidad de TI directamente, sin depender de hyperscalers o nubes NIO», apuntó Clemente. Para Merlin, esta tendencia tiene una consecuencia evidente: el universo de potenciales clientes es ahora mucho mayor que cuando comenzó a desarrollar su plataforma de centros de datos.

El mercado que describe Merlin ha evolucionado con rapidez. En la primera etapa de expansión de los centros de datos, la demanda estaba dominada por los grandes proveedores tecnológicos. Los hyperscalers —principalmente Amazon Web Services, Microsoft y CoreWeave— necesitaban grandes cantidades de capacidad para soportar sus servicios en la nube y sus plataformas digitales.

Junto a ellos aparecieron los proveedores de nube y otros operadores especializados. Era un mercado con pocos actores y con una elevada concentración de la demanda.

La inteligencia artificial está modificando ese esquema. El enorme crecimiento de las necesidades de computación asociadas al entrenamiento y funcionamiento de los modelos de lenguaje está generando nuevos consumidores de infraestructura.

Las compañías que desarrollan estos modelos necesitan cada vez más servidores, almacenamiento, conectividad y energía, y algunas están optando por asegurarse directamente la capacidad necesaria.

Para Merlin, este fenómeno permite reducir la dependencia de un grupo relativamente pequeño de grandes clientes. «Cuando empezamos a desarrollar centros de datos, el mercado era bastante limitado; ahora está ganando muchísimo más volumen y madurez», señaló el consejero delegado.

La aparición de compañías chinas constituye el otro gran cambio. Merlin está detectando interés por parte de tecnológicas de ese país que buscan infraestructura en Europa. El objetivo es disponer de capacidad desde la que prestar servicios y desarrollar operaciones en el continente sin tener que concentrar toda su infraestructura fuera de sus mercados de destino.

Merlin Ismael Clemente
Ismael Clemente, CEO de Merlin Properties. Foto: Europa Press.

Esta oportunidad, sin embargo, se produce en un contexto especialmente delicado desde el punto de vista geopolítico. La tecnología china lleva años sometida a un mayor escrutinio por parte de Estados Unidos y de numerosos países europeos, especialmente en ámbitos considerados estratégicos. El caso de Huawei y las restricciones impuestas a sus equipos para las redes 5G es uno de los ejemplos más visibles.

Los centros de datos añaden ahora una nueva dimensión a ese debate. La infraestructura física puede estar situada en España, pero sus clientes pueden proceder de jurisdicciones sometidas a marcos regulatorios y de inteligencia muy diferentes a los europeos.

Merlin y el factor ciberseguridad

La entrada de compañías chinas en centros de datos europeos abre, por tanto, una cuestión adicional: la ciberseguridad y la protección de los datos. El debate no se limita a dónde se encuentra físicamente un servidor, sino también a quién controla la empresa que utiliza la infraestructura, qué legislación le resulta aplicable y qué capacidad tienen terceros Estados para exigir acceso a información.

La preocupación es especialmente sensible cuando se trata de compañías vinculadas a sectores tecnológicos estratégicos o que manejan grandes volúmenes de información.

El temor que subyace es que una infraestructura alojada en España pueda convertirse, de forma directa o indirecta, en una puerta de acceso a datos sensibles o en un objetivo para operaciones de espionaje.

Centro de datos de Merlin en Lisboa.

El movimiento coloca a España en medio de una pinza geopolítica entre Estados Unidos y China. Por un lado, Washington y sus aliados buscan limitar la presencia de determinadas tecnologías chinas en infraestructuras consideradas críticas.

Por otro, las compañías del gigante asiático necesitan capacidad informática para crecer en Europa y buscan proveedores que puedan ofrecerles infraestructura dentro del continente.

Merlin, mientras tanto, identifica el fenómeno desde una perspectiva empresarial. La referencia de Clemente a los actores chinos «para quienes trabajan bien con ellos» refleja que la demanda de capacidad de centros de datos está incorporando clientes de procedencias mucho más diversas que en el pasado.

El centro de datos deja así de ser únicamente un activo inmobiliario especializado. Se convierte también en una pieza de la infraestructura estratégica sobre la que se libra la batalla tecnológica entre las grandes potencias y las nuevas compañías de inteligencia artificial.

Historias como esta, en su bandeja de entrada cada mañana.

O apúntese a nuestro  canal de Whatsapp

Deja una respuesta

SUSCRÍBETE A ECONOMÍA DIGITAL

Regístrate con tu email y recibe de forma totalmente gratuita las mejores informaciones de ECONOMÍA DIGITAL antes que el resto

También en nuestro canal de Whatsapp