La industria alerta de riesgo de desabastecimiento por la escalada de precios y pide bonificaciones permanentes

Las empresas temen que lo peor está por llegar y avisan de un otoño "extremadamente preocupante"

Archivo – Un trabajador durante su jornada laboral en una empresa industrial

La gran industria española mandar señales de alerta ante la escalada de precios energéticos por la crisis del Golfo Pérsico y no descarta un escenario de desabastecimiento de algunos productos. Las empresas reclama hacer permanentes bonificaciones y rebajas fiscales, así como recuperar mecanismos como el ‘tope ibérico’ al gas para hacer frente a un otoño «extremadamente preocupante».

El escenario geopolítico ha vuelto a disparar los precios de la luz y el gas en toda Europa, haciendo saltar las alarmas de las empresas que consumen energía de manera intensiva para producir sus bienes.

En España, los sectores de la automoción, la fabricación de papel, el cemento, la química, la alimentación, las materias primas o la siderurgia ya han levantado la voz por los sobrecostes energéticos que están soportando desde la crisis del estrecho de Ormuz y que ya ascienden a 7.400 millones.

Concretamente, el precio del gas ha superado la barrera de los 80 euros por megavatio hora (MWh) y el mercado diario de la electricidad ha registrado una media cercana a 150 euros/MWh en lo que llevamos de septiembre, más del doble que la cifra registrada en el mismo mes de 2025.

Si bien es cierto que aún está lejos de los 300 euros que llegó a alcanzar el gas tras el inicio del conflicto entre Rusia y Ucrania, la rápida escalada al calor de los conflictos bélicos hace pensar en lo peor a la industria.

A lo que hay que sumar el sobrecoste que genera la operación reforzada con la que trabaja Red Eléctrica desde el apagón del 28 de abril y que desde la industria cifran en unos 20 euros por megavatio para la mayoría de sus empresas.

«Los costes energéticos de julio, agosto y lo que estamos viendo es septiembre se han disparado absolutamente. Ha habido un empeoramiento y un agraviamiento de la situación sin precedentes», explica Carlos Reinoso, portavoz de la Alianza para la Competitividad de la Industria Española, a ECONOMÍA DIGITAL.

«Salvo que haya una evolución geopolítica que resuelva la situación, lo peor está por llegar, porque todos los análisis indican que vamos a tener un otoño extremadamente preocupante», añade Reinoso.

La industria avisa del riesgo de parones e incluso desabastecimiento

En esta línea, el bajo almacenamiento de gas es uno de los puntos que más recelo están generando, aunque desde la industria consideran que no habrá riesgo de suministro. No obstante, esto provoca una mayor presión económica que pone en problemas la producción nacional.

«En disponibilidad, creo que probablemente con las reservas que se están tomando debería ser suficiente para asegurar el suministro, pero lo que sí es evidente es que tendrá un efecto tremendo en los costes si la situación se alarga», señala Reinoso.

«Pero no estamos tan lejos del escenario en que algunas industrias, en ausencia de medidas de apoyo público porque no son prestigiosas, no van a poder fabricar a costes de mercado. De cierta forma, puede haber parones simplemente porque los números no salgan», añade el portavoz de la alianza.

Asimismo, aunque aún es pronto para hacer pronósticos y el escenario todavía no ha escalado lo suficiente, desde esta organización, que agrupa a sectores que representan el 60% del PIB español, no descartan que en algunos sectores puedan producirse desabastecimiento de productos.

Hacer permanentes las bonificaciones y recuperar el tope ibérico al gas

Para hacer frente a esta nueva crisis energética que se expande por toda la economía, las fábricas pide una mayor colaboración entre las Administraciones públicas y las empresas para anticiparse a los problemas que pueda acarrear la subida de precios.

De este modo, piden hacer estructurales algunas de las medidas que el Gobierno ha aplicado en sus últimos reales decreto anticrisis por la guerra en Irán, pero que tienen una fecha de finalización al término del ejercicio.

Es el caso de la rebaja del 80% en los peajes de acceso a las redes de transporte y distribución de los que disfruta la industria electrointensiva desde finales del pasado marzo y con vigencia hasta el 31 de diciembre.

Se trata de un coste regulado y fijo en la factura de la luz que todos los consumidores pagan a las distribuidoras (Iberdrola, Endesa, Naturgy, EDP) y al transportista (Red Eléctrica) por mantener y desplegar las redes por las que circula la electricidad que consumimos.

La industria quiere que esta medida se haga permanente, tal y como ocurre en otros países europeos, para no perder competitividad y poder hacer frente a crisis geopolíticas prolongadas en el tiempo.

Otra de las medidas que piden implementar es la rebaja fiscal relacionada con el Impuesto Especial sobre la Electricidad (IEE) que grava el coste total de la energía consumida y la potencia contratada en tu factura de la luz y tiene un tipo impositivo del 5,1%.

El Gobierno rebajó este tributo, que afecta a todos los consumidores ya sean hogares o empresas, al 0,5% entre el 22 de marzo y el 31 de mayo en el marco de las medidas urgentes para responder al incremento de los precios energéticos.

No obstante, en el último real decreto aprobado en junio el Gobierno mantiene una cláusula de salvaguarda basada en la inflación energética, que activa la rebaja del impuesto si el IPC de la electricidad de un mes concreto supera en más de un 15% al del mismo mes del año anterior.

Cifras que en agosto aún no se han dado, puesto que la mayor subida del IPC proviene del coste energético de los combustibles y los hidrocarburos, frente a una subida más moderada de la luz.

«Hay medidas compensatorias en el gas que se aplicaron en el pasado de manera temporal que deberían ser recuperadas en forma de compensaciones, como el ‘tope ibérico», destaca Reinoso.

La alianza considera necesario recuperar este mecanismo del que España y Portugal se beneficiaron en la crisis de Ucrania y que sirvió para poner freno a los precios del gas cuando marcaron récord histórico.

Ante la crisis que se avecina, el Gobierno ha empezando a hablar con la industria y está empezando a hacer consultas sobre posibles escenarios futuros. «Sobre lo que nos corresponde, lo que estamos intentando hacer es trasladar la gravedad extrema de la situación y pedir voluntad política para aprobar medidas«, apunta Reinoso.

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