La Comisión Europea pide consejo al Santander para mejorar la competitividad bancaria de la UE
La cita se enmarca en la ronda de contactos estratégicos de la UE con los grandes actores financieros para evaluar la eficiencia de la regulación y la supervisión
Ana Botín, presidenta del Banco Santander
Nuevo encuentro de alto nivel en Bruselas. La Comisión Europea y el Banco Santander se reunieron en la capital belga a finales de septiembre con el objetivo de abordar los principales retos que afronta el sector financiero del viejo continente, con el foco puesto principalmente en la competitividad bancaria.
La cita, celebrada el pasado 22 de septiembre en las dependencias comunitarias, se enmarca en la ronda de contactos estratégicos del Ejecutivo europeo con los grandes actores financieros para evaluar la eficiencia de la regulación y la supervisión en el mercado único.
Según consta en las actas del ejecutivo comunitario, consultadas por Economía Digital, este encuentro en concreto se centró tanto en los cambios en la cultura de supervisión bancaria como en las dificultades regulatorias que afrontan las entidades con presencia internacional.
Fuentes cercanas a la entidad cántabra explican que la reunión responde además al interés del Santander en que Europa simplifique la regulación y centre esfuerzos en el crecimiento.
La reunión contó con Cristina Dias, jefa de gabinete, y Larisa Dragomir, experta del gabinete de Maria Luís Albuquerque, comisaria europea de Servicios Financieros y Unión de Ahorros e Inversiones.
Reforzar la rendición de cuentas de los supervisores
Uno de los asuntos abordados entre la CE y los representantes del banco cántabro fue la evolución de la cultura de supervisión de la Autoridad Bancaria Europea (ABE). Según trasladan desde la administración comunitaria, los participantes trasladaron una valoración positiva de los ajustes recientes en este organismo.
Sin embargo, criticaron que los avances habían sido menores en el Mecanismo Único de Supervisión (MUS), el sistema encargado de supervisar directamente a las entidades bancarias más significativas de la eurozona.
En este contexto, también pusieron sobre la mesa la necesidad de reforzar la rendición de cuentas de las entidades supervisoras.
Las particularidades regulatorias de Santander
Por otro lado, durante la reunión también ‘se examinó’ al Banco Santander. En concreto, se trataron cuestiones relacionadas con la estructura diversificada de la entidad y con el tratamiento regulatorio de sus operaciones fuera de la Unión Europea.
A tenor de la información consultada, la Comisión Europea tenía interés en tres asuntos: el reconocimiento de los activos por impuestos diferidos (DTA, por sus siglas en inglés) conforme a la legislación de terceros países; el cálculo del riesgo operativo; y el tratamiento de los préstamos dudosos o morosos correspondientes a operaciones en esos mercados.
Los activos por impuestos diferidos representan beneficios fiscales que una entidad podría aprovechar en el futuro si se cumplen determinadas condiciones. Su reconocimiento a efectos regulatorios puede influir en el cálculo del capital de un banco, por lo que las diferencias entre jurisdicciones pueden resultar relevantes para grupos con una actividad internacional diversificada como Santander.
El riesgo operativo, por su parte, recoge las posibles pérdidas derivadas de fallos en procesos internos, errores humanos, problemas tecnológicos o acontecimientos externos. Los préstamos morosos son aquellos en los que el prestatario presenta dificultades para cumplir sus obligaciones de pago.
Bruselas busca reforzar la banca europea
El encuentro se enmarca en el debate europeo sobre cómo mejorar la competitividad de las entidades financieras y facilitar que los bancos de la Unión Europea puedan operar en un mercado más integrado.
De hecho, Santander ya había mantenido otras reuniones con representantes comunitarios para abordar esta cuestión. Según el registro de transparencia del banco, el grupo se reunió el 3 de septiembre con Paulina Dejmek Hack, miembro del gabinete de Jessika Roswall, también para tratar la competitividad bancaria.
También otras entidades bancarias han acudido al ‘centro directivo’ de la UE para tratar temas relacionados. En junio, la Comisión Europea y BBVA también se reunieron en Bruselas para estudiar el impacto y la aplicación de la Ley de Inteligencia Artificial (IA) en el sector bancario.
Varios representantes del banco español se citaron entonces con Thierry Boulangé, jefe de unidad en funciones de la Dirección General de Redes de Comunicaciones, Contenidos y Tecnología.
El encuentro fue la primera reunión oficial de la Unión Europea con un banco para tratar el impacto de la IA, una materia que ya está modificando las reglas del juego en todo el mundo.