Florentino Pérez (ACS) se adjudica la primera gran obra del nuevo plan de infraestructuras de Phoenix por 275 millones
La filial estadounidense de ACS ejecutará la reconstrucción del enlace entre la State Route 303L y la Interestatal 17 durante los próximos cuatro años
Montaje realizado por Economía Digital.
ACS vuelve a ganar terreno en el mercado estadounidense de infraestructuras. El grupo que preside Florentino Pérez se ha adjudicado, a través de su filial Pulice Construction, un contrato de aproximadamente 275 millones de euros para reconstruir y ampliar uno de los principales enlaces de tráfico de Phoenix (Arizona).
Se trata de la intersección entre la State Route 303L y la Interestatal 17 (I-17), una infraestructura estratégica para el desarrollo del norte de la ciudad y uno de los primeros grandes proyectos de carreteras impulsados con el nuevo programa de financiación del condado de Maricopa.
La actuación contempla una transformación integral del enlace entre ambas vías, con el objetivo de mejorar la capacidad de circulación y responder al incremento de la demanda de tráfico en una de las zonas de mayor crecimiento del área metropolitana de Phoenix.
Los trabajos tendrán un periodo de ejecución de cuatro años y permitirán modernizar una conexión fundamental para la movilidad de residentes y mercancías en el noroeste de Arizona.

La adjudicación tiene una particularidad que trasciende el propio contrato. La obra se convierte en uno de los primeros grandes proyectos de transporte financiados mediante la Proposition 479, el mecanismo aprobado por los votantes del condado de Maricopa para sufragar la modernización y ampliación de su red de autopistas durante las próximas dos décadas.
La Proposition 479 constituye uno de los principales instrumentos para sostener el desarrollo de las infraestructuras de transporte en el entorno de Phoenix.
El programa se apoya en un impuesto sobre las ventas (sales tax) de ámbito local, cuyos ingresos se destinan a financiar inversiones en carreteras, transporte público y otras actuaciones de movilidad en el condado de Maricopa.
La medida, respaldada por los ciudadanos en las urnas, establece un horizonte de financiación de 20 años. Su importancia para las constructoras internacionales reside en que proporciona a las autoridades locales una fuente de ingresos específica para desarrollar una cartera plurianual de proyectos, sin depender exclusivamente de las asignaciones presupuestarias federales o de las negociaciones presupuestarias de cada ejercicio.
ACS vuelve a escena
En este contexto, la adjudicación a Pulice sitúa a ACS entre los primeros grandes contratistas que participan en el despliegue de este programa.
La compañía vuelve a aprovechar su implantación en Estados Unidos para captar proyectos vinculados a la renovación de infraestructuras de transporte, un mercado en el que el grupo español mantiene una posición destacada a través de FlatironDragados.

La filial cuenta con una presencia consolidada en el suroeste del país, especialmente en estados como Arizona y Texas. Pulice Construction, integrada en la estructura estadounidense de ACS, es uno de los vehículos con los que el grupo desarrolla su actividad en esta región.
Más allá de la mejora de la movilidad, el proyecto tiene una dimensión industrial. El enlace entre la SR-303L y la I-17 forma parte de un corredor estratégico para el crecimiento del norte de Phoenix, una zona que está experimentando una profunda transformación económica por la llegada de grandes inversiones tecnológicas.
Entre ellas destaca el complejo de fabricación de semiconductores de Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC), uno de los mayores proyectos industriales de la región.
La compañía taiwanesa está desarrollando en Arizona un polo de producción de chips que ha convertido al estado en uno de los principales destinos de la inversión estadounidense destinada a reforzar la fabricación nacional de semiconductores.
El desarrollo de estas instalaciones, junto con el crecimiento residencial y empresarial de los municipios próximos, incrementará la presión sobre las infraestructuras viarias. Las previsiones apuntan a que este corredor podría soportar alrededor de 200.000 vehículos diarios en 2030, una demanda que explica la necesidad de ampliar y modernizar sus conexiones.
