Cataluña ha hecho mal negocio con Sánchez

Aparentemente Sánchez retuvo La Moncloa a cambio de arrodillarse ante el independentismo y darle todo lo que pedía, pero la realidad es que ha habido más anuncios que realidades

Joan Font, principal ejecutivo de Bon Preu, una de las empresas más pujantes en Catalunya y hombre que nunca ha disimilado sus posicionamientos políticos cercanos al independentismo dijo hace unos días en la Nit del’Empresa (Noche de la empresa) de CECOT, la patronal del Vallés, que “Catalunya necesita más inversión para que los pilares de la sociedad no acaben como Rodalies (Cercanias)”.

Font denunciaba así la falta de inversión y el consecuente colapso de infraestructuras y sus consecuencias. A la vez, quizás si voluntad de hacerlo señalaba la gran estafa que ha sido el sanchismo para Catalunya dado que por un lado tanto el PSC como sus aliados independentistas justificaron sus acuerdos, entro otros motivos, para incrementar la inversión en Catalunya pero por el otro, en el momento de hacer balance, a las puertas de unas elecciones las promesas, en gran medida, se las ha llevado el viento.

Rufián afirma desde la tribuna del Congreso que uno de sus motivos para seguir en política es evitar que la derecha llegue al gobierno porque, según él, eso perjudicaría a Catalunya. Por su parte Sánchez se presenta como el adalid de la descentralización y los Comunes como los valedores de una España confederal, pero más allá de los eslóganes ¿Cómo le ha ido a Cataluña a lo largo de la última legislatura?

Aparentemente Sánchez retuvo La Moncloa a cambio de arrodillarse ante el independentismo y darle todo lo que pedía, pero la realidad es que ha habido más anuncios que realidades.

ERC arrancó un acuerdo para modificar la financiación autonómica y que la nueva fórmula de cálculo garantizará que Cataluña no pondría más de lo que recibe, pero la legislatura ha culminado sin que dicho acuerdo haya sido ratificado ni haya entrado en vigor.

Tampoco se ha materializado el trato anunciado por Junqueras a bombo y platillo según el cual se iba a condonar un tercio de la deuda del Fondo de Liquidez Autonómica. El acuerdo era goloso para Catalunya dado que acumula más deuda con el estado que ninguna otra comunidad. Finalmente, la otra gran cesión, la creación de una Agencia Tributaria Catalana que rompiera el principio de caja común y en la práctica convirtiera a Catalunya en una comunidad foral como Navarra y el País Vasco tampoco se ha materializado. En definitiva, los sueños de soberanía fiscal y de no aportar nada al proyecto común han quedado en la práctica en agua de borrajas.

Pero los incumplimientos y frustraciones no han quedado aquí en materia de inversión en infraestructuras los acuerdos y anuncios han sido más que las materializaciones. El caso más sangrante es el del Corredor Mediterráneo, la plataforma #QuieroCorredor denuncia que diversas actuaciones previstas para entre 2023 y 2025 han sido trasladadas a este año y posteriores. Entre 2018 y 2026 los tramos finalizados han pasado del 21% del recorrido al 36%, con un avance de solo el 2% anual.

Sin abandonar el mundo ferroviario Rodalies ha sido el otro gran talón de Aquiles del sanchismo en Catalunya. Radar Rodalies ha contabilizado 5.503 incidencias entre enero y octubre de este año. Al finalizar el año 2025 había más de 950 millones pendientes de ejecución. Todo ello ha levado a un descenso de usuarios que en primer trimestre de este año fue de 25,2%.

Otra infraestructura saturada y que sufre retrasos en la inversión y ejecución es el aeropuerto de El Prat. La ampliación de la pista junto al mar ha pasado al periodo 2032-2036 al igual que la nueva terminal satélite. En 2025 el gobierno central y el catalán llegaron a un acuerdo, pero el mismo trasladaba la ejecución más allá de 2030.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la presentación del Plan Nacional de Acción Cultural en el Exterior, en el Instituto Cervantes, a 29 de mayo de 2026, en Madrid (España). Este plan pretende impulsar la internacionalización de la cultura y el patrimonio españoles a través de tres ejes básicos: la defensa de los derechos culturales y el acceso a la cultura como bien público mundial; el desarrollo de la diplomacia cultural española como herramienta para la paz, y la promoción de nuestras industrias culturales y creativas en los mercados extranjeros. Eduardo Parra / Europa Press 29/5/2026
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Foto: Eduardo Parra / Europa Press.

Finalmente, también ha quedado ad calendas graecas las obras en la AP-7, saturada desde la retirada de los peajes y con la ampliación a tres carriles pendiente.

Catalunya es hoy el granero de votos del sanchismo pero la realidad es que no hay motivo alguno para que sea así ¿Por qué las elites empresariales siguen apostando por aquellos que dificultan la actividad económica y recelan de los que pueden favorecerla? La pregunta no solo interpela al Cercle d’Economia o las patronales catalanas, también a los partidos de la oposición que deberían de ser capaces de superar el relato para que la verdad se abriera paso como vía para incrementar su base electoral en Catalunya, cuestión imprescindible para ganar La Moncloa.

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