Madrid atrae el triple de trabajadores de fuera de su territorio que Cataluña

Cerca de 350.000 empleados trabajan en la Comunidad de Madrid pero residen en otra comunidad autónoma, mientras que la cantidad de personas que se encuentran en esta situación en Cataluña roza las 105.000

Un camarero en una terraza. Foto: Europa Press.

Un camarero en una terraza. Foto: Europa Press.

La Comunidad de Madrid se ha convertido en un imán de empleo. La cantidad de empleados que trabajan en la región madrileña pero no residen en ella se sitúa en los 348.882 trabajadores, una cifra que triplica el número de personas que se encuentran en esta situación en Cataluña, donde asciende a 104.628.

Precisamente, este es el motivo que esgrime la Cambra de Comerç de Barcelona para explicar por qué la brecha en el PIB per cápita entre Cataluña y la Comunidad de Madrid se está ensanchando. Al observar la evolución de los últimos 25 años, se desprende que el PIB per cápita en Cataluña representaba en el año 2000 el 94% del de la Comunidad de Madrid, mientras que en 2025 el porcentaje disminuyó hasta el 83%.

Trabajar en una comunidad autónoma y residir en otra

Los datos recabados en el análisis de la entidad presidida por Josep Santacreu reflejan que 127.566 personas residen en la Comunidad de Madrid pero no desarrollan ahí su actividad laboral, mientras que cerca de 350.000 trabajan en el territorio pero residen en otro lugar, lo que genera un saldo de 221.316 personas.

Fuente: Elaboración propia a partir de datos de la Cambra de Comerç de Barcelona. Madrid.
Fuente: Elaboración propia a partir de datos de la Cambra de Comerç de Barcelona.

En el caso de Cataluña, poco más de 100.000 personas trabajan en la comunidad autónoma y residen fuera, mientras que con 62.280 trabajadores ocurre a la inversa, por lo que el saldo se cifra en 42.348 empleados.

«El saldo entre los ocupados que trabajan en la Comunidad Madrid y residen en otras comunidades autónomas y los residentes de la Comunidad de Madrid que trabajan fuera es muy superior al de Cataluña», señala y advierte que la situación se ha agravado en los últimos años.

La brecha entre Madrid y Cataluña se ensancha

Después de descartar que el aumento de la brecha entre la Comunidad de Madrid y Cataluña se deba a la productividad o a la tasa de paro, que se han mantenido prácticamente estables, el informe pone el foco sobre la contribución de los ocupados no residentes. «La clave es el diferencial creciente en la ratio entre ocupados y población total», remarca.

En el año 2000, la tasa era prácticamente igual en las dos comunidades autónomas, con un 48,5% en Cataluña y un 48,6% en la Comunidad de Madrid. Sin embargo, el año pasado la diferencia entre las regiones se ensanchó en más de un 8%, hasta el 49,5% en Cataluña y el 57,7% en la Comunidad de Madrid.

«Cataluña no pierde posiciones respecto de Madrid en PIB per cápita porque su fuerza de trabajo sea cada vez menos productiva, sino porque una parte mayor y creciente del PIB generado en Madrid refleja la contribución de personas no residentes«, detalla la Cambra de Comerç de Barcelona que puntualiza que, al calcular los datos, se atribuye a los residentes de la Comunidad de Madrid «una parte del valor que no han generado».

Impacto de la regularización en las afiliaciones

Otro de los temas en los que pone el foco el informe son las afiliaciones a la Seguridad Social. «Sin el efecto de la regularización, el crecimiento de las afiliaciones se habría moderado en los últimos meses», destaca la Cambra de Barcelona, a pesar de que entre los meses de enero y septiembre han aumentado un 2,5%.

Desde el inicio del proceso de regularización de migrantes, la afiliación a la Seguridad Social por parte de personas de fuera de la Unión Europea se ha acelerado «con intensidad», mientras que la de españoles y ciudadanos comunitarios, que representan el 80% y el 5% del conjunto, se ha «moderado» respecto de los meses anteriores, detalla la entidad catalana.

Revisión al alza de la economía catalana

La Cambra de Comerç de Barcelona ha revisado al alza la previsión de crecimiento de la economía catalana en tres décimas para el 2026 y en dos décimas para el 2027, hasta el 2,8% y el 2%. Entre los motivos que le han llevado a mejorar sus estimaciones, se encuentra el «buen comportamiento» del PIB durante el primer semestre del año, que se ha visto impulsado por el turismo después de que la inestabilidad geopolítica haya afectado a destinaciones competidoras.

A pesar de que vaticina que la demanda interna continuará siendo el principal motor de la economía, augura que perderá dinamismo en los próximos trimestres. El consumo privado también se moderará frenado por la inflación, la subida de los tipos de interés y un mercado laboral menos dinámico, mientras que prevé que la inversión mantenga el ritmo en lo que queda de año impulsada por la vivienda y la fase final de ejecución de los fondos europeos.

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