Mahou monta un restaurante como banco de pruebas de su cerveza artesana

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Mahou abre el restaurante El Sainete, en Madrid, para probar una nueva línea de negocios

Restaurante El Sainete, propiedad de Mahou, en Madrid.

Madrid, 11 de junio de 2017 (06:55 CET)

El nuevo negocio de Mahou para inadvertido para los comensales. En una estrecha calle del barrio de La Latina (Madrid), el restaurante El Sainete, que aparentemente es un nuevo local anónimo, se ha convertido en el banco de pruebas de Mahou para lograr que los comensales de la alta gastronomía comiencen a abandonar el vino para optar por la cerveza artesanal.

Lo que aparentemente es el negocio de la empresa Cervecería Independiente no es otra cosa que la nueva línea de negocios de Mahou que quiere expandir la cerveza artesanal en nuevos públicos.

La compañía no quiere sacar rentabilidad inmediata del experimento. Más bien, parece que no le importa perder dinero en ello. Sólo pretende probar la reacción del público en un local con alta gastronomía donde no hay ningún vino: sólo cerveza artesanal. Duras, suaves “con cuerpo” o sin él, una enorme variedad de productos que la compañía quiere exprimir y promover.

Se trata de un negocio emergente que comienza a preocupar no sólo a ellos sino también a sus grandes competidores Heineken-Cruzcampo, Damm y Estrella Galicia.

Nada es lo que parece

El Sainete es un local de platos elaborados con materia prima de calidad y buena ejecución. El establecimiento es moderno pero en ese local casi clandestino nada es lo que parece.

El énfasis de los camareros no está puesto en los platos sino en los sabores de la cerveza que los acompañan. Sugieren todo tipo de productos, incluida una cerveza dulce para el postre. El alivio para el comensal es que nunca cobran el vaso si no ha sido de su agrado.

El restaurante del chef Fran Vicente no parece de Mahou. De hecho, no hay ningún cartel de la marca por ninguna parte. Tampoco vende allí sus cervezas comerciales. Otra curiosidad es que la compañía comercializa cervezas artesanales de otras marcas, todas desconocidas para el gran público y expuestas en neveras a la vista de los comensales. En total, 22 grifos y 150 marcas.

Los nuevos negocios

Los grandes productores están entre atentos y preocupados por el enorme crecimiento de le cerveza artesanal. Por ello, las corporaciones han apostado por lanzar productos para el nuevo público.

La nueva unidad de negocios de Mahou tuvo un crecimiento de facturación del 100% el año pasado, aunque, según reconoce la compañía, las cifras son muy discretas en comparación con el grueso del negocio.

La compañía ha lanzado 33 nuevas marcas de cervezas artesanas, aunque muchas de ellas son efímeras y ya no están en el mercado. Es un ensayo y error constante.  La compañía mantiene dos marcas fuertes en este nuevo segmento: Founders Brewing, de Estados Unidos, y ha comprado el 40% de las acciones del fabricante artesanal Nómada y el 25% de La Salve, de Bilbao.

El tiempo y los comensales del alto restaurante dirán si la ola artesanal fue sólo una moda o si el dinero en la nueva línea de negocios tuvo sentido.