Imagen de un diario. ED/Archivo

Estos son los timos probados de un ilustre diario económico europeo

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Las revelaciones apuntan a que Il Sole 24 Ore se adjudicó 100.000 suscriptores ficticios para mejorar su situación económica

Barcelona, 11 de abril de 2017 (18:30 CET)

Las investigaciones de las autoridades italianas salpican al diario Il Sole 24 Ore. El diario económico hinchó la venta de las suscripciones digitales entre 2013 y 2015 para engordar el mercado publicitario y mejorar su situación en la bolsa. El fraude se cifró en 100.000 suscriptores ficticios, lo que reportó en el incremento de beneficios para el exdirector, Roberto Napoletano, y el resto de la cúpula.

El caso que afecta el histórico diario financiero de la patronal transalpina, Confindustria, fue destapado tras las denuncias de Nicola Borzi, periodista del propio medio desde 1996. Ahora, la policía fiscal acusa al Napoletano y otros nueve dirigentes y exdirigentes del grupo editorial, como el expresidente Benito Benedini y la exadministradora Donatella Treu de los delitos de malversación de fondos y de falsas comunicaciones sociales en el mercado. Según las investigaciones, el director de Il Sole desde 2011, habría falsificado también las ventas del diario.

La operación se remonta a 2013, cuando Il Sole contrató a la sociedad británica Di Source Ltd y a la italiana Johnson Holding Srl, entre otras, para la venta de suscripciones digitales. La primera compraba ejemplares digitales y los vendía aparentemente a otros clientes, pero se trataba de una actividad de venta “virtual” que llegó a inflar el número de abonados fantasma en 10.000.  

Caso Il Sole: a los acusados se les imputan delitos de malversación de fondos y de falsas comunicaciones sociales en el mercado

La irregularidad se elaboró a través de entramados complejos con sociedades que gestionan las ventas ficticias. Así, escapan a las oficinas que auditan los datos de venta, como la Oficina de Justificación de Difusión (OJD) en España o empresas como comScore. En definitiva, todo apunta a que los ejemplares digitales en realidad no se compraban, pero se contabilizaban como vendidos. Ya en diciembre de 2016, la Comisión Nacional para las Sociedades y la Bolsa (Consob) había constatado el fraude.

La maniobra se extendía a los ejemplares en papel

El diario de la Confindustria italiana imprimía varios millares de ejemplares que la empresa Edi Free Press destruía inmediatamente en lugar de distribuirlos. En suma, las consecuencias eran idénticas a las de las falsas suscripciones digitales: engordaban el mercado publicitario, favorecían los resultados en la bolsa y aumentaban los beneficios a través de la publicidad.