Trump retira su apoyo de 5.300 millones a la Alta Velocidad de California por la que pujan ACS, Ferrovial y Copasa

ACS, Ferrovial y Copasa mantienen su interés en una infraestructura que California seguirá impulsando pese a la retirada de fondos federales por parte de Trump

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Montaje realizado por Economía Digital.

ACS, Ferrovial y Copasa ven cómo se complica el escenario para la Alta Velocidad de California, uno de los mayores proyectos ferroviarios de Estados Unidos y en el que las tres compañías españolas han mostrado interés. La Administración de Donald Trump ha decidido retirar su apoyo federal al proyecto y redirigir parte de los fondos comprometidos hacia otras actuaciones ferroviarias en el país.

En concreto, el Departamento de Transporte estadounidense ha anunciado un paquete de 5.300 millones de dólares (unos 4.500 millones de euros) para proyectos ferroviarios en 23 estados, con alrededor de 2.000 millones de dólares procedentes de fondos liberados tras la retirada de la financiación de la línea californiana.

La decisión supone un revés para la infraestructura, pero no implica su cancelación, ya que California mantiene el proyecto con financiación estatal y continúa avanzando en su construcción.

La Administración de Donald Trump vuelve a poner en el punto de mira la Alta Velocidad de California, uno de los mayores proyectos ferroviarios de Estados Unidos y en el que varias compañías españolas mantienen intereses.

El presidente de ACS, Florentino Pérez, durante la junta de accionistas de ACS, en Ifema Madrid, a 8 de mayo de 2026, en Madrid

El anuncio, realizado por el secretario de Transporte, Sean P. Duffy, supone un nuevo giro en la estrategia de la Administración Trump respecto a la línea californiana.

Según el Departamento de Transporte, alrededor de 2.000 millones de dólares del nuevo paquete proceden de los fondos que el Gobierno federal asegura haber liberado tras cancelar ayudas vinculadas a la Alta Velocidad de California.

El resto se reparte entre actuaciones de seguridad ferroviaria, renovación de infraestructuras y compra de nuevos trenes para Amtrak.

Washington sostiene que el proyecto californiano ha acumulado sobrecostes y retrasos y cuestiona su capacidad para cumplir los objetivos inicialmente planteados. Duffy ha defendido que el dinero federal debe dirigirse ahora a actuaciones con un retorno más inmediato, entre ellas la eliminación de pasos a nivel, la mejora de la seguridad ferroviaria y la renovación de la flota de Amtrak.

La decisión tiene especial relevancia para la industria española. ACS, a través de ACS Infrastructure Development y FlatironDragados; Ferrovial, mediante su filial estadounidense de construcción; y Copasa figuran entre las compañías que han mostrado interés en participar en el desarrollo de la Alta Velocidad californiana.

La propia autoridad ferroviaria del Estado incluyó a estas empresas entre los participantes en el proceso abierto para identificar operadores y compañías interesadas en los futuros segmentos de explotación y desarrollo del proyecto.

La presencia española no es nueva. Ferrovial, de hecho, ya tiene experiencia directa en la construcción de la infraestructura californiana. La compañía se adjudicó en 2016 un contrato de 442 millones de dólares para construir un tramo de unos 35 kilómetros de la línea, una muestra del posicionamiento que mantiene desde hace años en el proyecto.

El proyecto afronta ahora una nueva etapa financiera. La retirada de los fondos federales no significa que California haya decidido abandonar la infraestructura.

El Estado ha optado por continuar adelante con sus propios recursos después de que la Administración Trump cancelara en 2025 unos 4.000 millones de dólares de compromisos federales vinculados a la línea.

La estrategia pasa por concentrar los esfuerzos en el denominado Initial Operating Segment, el tramo que conectará el Valle Central y que constituye la primera fase operativa de la red.

El consejero delegado de Ferrovial, Ignacio Madridejos (i) y el presidente de Ferrovial, Rafael del Pino (d). Foto: Alberto Ortega / Europa Press
El consejero delegado de Ferrovial, Ignacio Madridejos (i) y el presidente de Ferrovial, Rafael del Pino (d). Foto: Alberto Ortega / Europa Press

California ha seguido avanzando pese a la retirada de Washington. En junio de este año, la autoridad ferroviaria estatal aprobó al consorcio encargado de instalar la vía electrificada y los sistemas ferroviarios, con el objetivo de comenzar los trabajos de instalación de vías durante 2026. La decisión evidencia que el proyecto continúa vivo pese a la pérdida del socio financiero federal.

La infraestructura pretende convertirse en la primera red de Alta Velocidad propiamente dicha de Estados Unidos. El diseño contempla trenes capaces de alcanzar velocidades de hasta 350 kilómetros por hora y una red que, en su configuración completa, conectaría San Francisco y Los Ángeles, con futuras extensiones hacia Sacramento y San Diego.

Trump cifra el proyecto total en 231.000 millones de dólares

El problema sigue siendo el coste. La Administración Trump cuestiona que el proyecto pueda completarse con las previsiones económicas actuales y el Departamento de Transporte ha llegado a situar las estimaciones de coste total en cifras de hasta 231.000 millones de dólares.

California, por su parte, sostiene que la obra ha avanzado pese a los retrasos y que ya se han construido decenas de estructuras y kilómetros de plataforma ferroviaria.

La retirada del respaldo federal introduce, por tanto, un elemento adicional de incertidumbre para las empresas que aspiran a participar en las próximas fases.

La pérdida de financiación de Washington puede alterar el calendario, el volumen de obra que salga al mercado y la estructura de las futuras adjudicaciones.

Donald Trump EE.UU
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Pero no elimina de la ecuación a ACS, Ferrovial o Copasa, que continúan identificadas entre los grupos interesados en el desarrollo de una infraestructura que California mantiene como uno de sus principales proyectos de transporte.

El movimiento de Trump cambia así el escenario financiero, pero no supone el final de la Alta Velocidad californiana. Mientras Washington redirige parte de los fondos hacia otros proyectos ferroviarios, Sacramento trata de mantener vivo el programa con financiación estatal y avanzar con las obras del primer tramo operativo.

Para las constructoras españolas, el reto pasa ahora por seguir posicionadas en un proyecto que pierde el respaldo federal, pero que todavía mantiene una importante cartera potencial de obras ferroviarias en uno de los mercados de infraestructuras más grandes del mundo.

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