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Los Escribano estudian sacar a bolsa EM&E tras frustrarse su fusión con Indra
La posible cotización permitiría a los Escribano dar entrada a nuevos inversores y poner en valor una compañía que cifran en 2.300 millones
Ángel y Javier Escribano, presidentes de EM&M.
Los hermanos Ángel y Javier Escribano estudian nuevas alternativas para el futuro de su compañía de defensa, Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), entre ellas una posible salida a bolsa. La operación, adelantada por Bloomberg, todavía no está decidida y tampoco cuenta con un calendario determinado, pero los empresarios madrileños ya contemplan esta posibilidad.
El movimiento supone un cambio de estrategia para una entidad que durante más de un año estuvo negociando su integración con Indra. En el mes de marzo, los Escribano abandonaron las conversaciones después de que la operación quedara prácticamente descartada por el Gobierno de Pedro Sánchez. El proceso estaba vinculado a la continuidad de Ángel Escribano al frente de Indra, presidencia a la que tuvo que renunciar tras las presiones de Moncloa.
Para estudiar la operación, cuentan con JP Morgan como banco de cabecera.
Ahora, los dueños de EM&E vuelven a poner sobre la mesa diversas alternativas para dar salida a su participación o impulsar el crecimiento de la compañía. Entre ellas figura la posibilidad de convertirla en una empresa cotizada, aunque todavía está por determinar si, en caso de realizarse la operación, los hermanos Escribano optarían por sacar a bolsa una participación minoritaria o una parte mucho más amplia del capital.
La empresa de los Escribano, valorada en 2.300 millones
Los Escribano sitúan el valor de su empresa en torno a 2.300 millones de euros, según las estimaciones que han trasladado en los últimos meses. Sin embargo, una valoración realizada por El Economista a partir de comparables del sector y de diferentes hipótesis de mercado aumentaba esa cifra, en un escenario de salida a bolsa, hasta aproximadamente 3.000 millones de euros.

El debut bursátil permitiría conceder a EM&E una estructura de capital diferente y facilitar la entrada de nuevos inversores en una compañía que se ha convertido en uno de los principales actores del sector de la defensa español. La operación también ofrecería a los accionistas una vía para potenciar el crecimiento experimentado por el grupo en los últimos años.
La posibilidad de acudir al mercado supone abrir una puerta que hasta ahora los Escribano no habían reconocido como una opción. Durante las negociaciones con Indra, los empresarios madrileños defendieron públicamente que no existía un ‘plan B’ y que, si la fusión no salía adelante, continuarían al frente de EM&E sin cambios sustanciales en el proyecto empresarial.
Ahora, tras el fracaso de la fusión, la situación ha cambiado. Los hermanos exploran distintas opciones estratégicas para una compañía que también llegó a estar en el punto de mira del gigante alemán Rheinmetall.
Rheinmetall quiso comprar EM&E
Durante el proceso de negociación con Indra, los Escribano recibieron una oferta de Rheinmetall para adquirir EM&E, una propuesta que rechazaron con la expectativa de poder retomar en algún momento la operación de integración con Indra.
Una venta a un grupo extranjero no iba a ser sencilla. EM&E desarrolla su actividad en el ámbito de la defensa, un sector considerado estratégico, por lo que una operación de estas características requeriría el visto bueno del Ejecutivo.
Con la salida a bolsa, los Escribano tendrían una alternativa distinta a la venta directa de la compañía, manteniendo previsiblemente el control del grupo en función del porcentaje de capital que decidieran colocar en el mercado.
Más de un año de negociaciones con Indra
La posible salida al parque llega tras un largo proceso de negociaciones entre Indra y EM&E que se prolongó durante más de un año y que inicialmente contó con el respaldo del Gobierno, principal accionista de la compañía a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI).

El escenario cambió con la llegada del 2026. El Gobierno consideró que la operación no podía seguir adelante por el conflicto de interés que suponía que los Escribano fueran accionistas de Indra y propietarios de la compañía que iba a integrarse en ella.
Ángel Escribano presentó su dimisión como presidente de Indra el 1 de abril. Unos días más tarde, la familia vendió el 14,3% del capital de la tecnológica que controlaban, una participación que hasta entonces les convertía en los segundos mayores accionistas de Indra.
Con la llegada de Josep Maria Recasens como CEO y Ángel Simón como presidente de Indra, volvió a plantearse la posibilidad de recuperar la fusión con EM&E. No obstante, las conversaciones de la compañía con Santa Bárbara Sistemas (SBS) para crear una alianza industrial en los grandes programas militares terrestres cambiaron el escenario y terminaron cerrando la puerta a la integración con la compañía de los Escribano.
Con la fusión aparcada, EM&E afronta ahora una nueva etapa y explora alternativas como una posible salida a bolsa.