La guerra del relato de los centros de datos: el consumo eléctrico divide a Gobierno y compañías

Los centros de datos están aún a la cola de la industria, pero su consumo eléctrico se ha disparado un 41,7% en los últimos doce meses

centros de datos

Los centros de datos crecen a nivel mundial

Los centros de datos se han convertido en uno de los nuevos campos de batalla de la política energética española. El Gobierno quiere ordenar el crecimiento de una industria llamada a ser clave para el desarrollo de la inteligencia artificial, pero que teme que se convierta en un nuevo foco de presión sobre las redes eléctricas. El sector, por su parte, considera que el Ejecutivo está regulando en función de un crecimiento potencial que todavía está lejos de materializarse.

El consumo eléctrico es uno de los principales puntos de fricción. SpainDC, la patronal que agrupa a las principales compañías del sector, defiende que los centros de datos apenas representan actualmente el 0,8% de la demanda eléctrica nacional.

Begoña Villacís, directora ejecutiva de la asociación, volvió a poner esta cifra sobre la mesa esta semana para cuestionar que se trate a estas instalaciones como una amenaza para el sistema eléctrico. El dato procede del informe anual de SpainDC y sitúa el consumo actual del sector en alrededor de 2 TWh.

El Ministerio para la Transición Ecológica liderado por Sara Aagesen sostiene que la Estrategia de Inteligencia Artificial, actualizada en 2024, contempla para 2030 una potencia de computación acumulada de 2,5 GW, equivalente a unos 4 GW de demanda eléctrica. El problema, a juicio del Ejecutivo, es que las solicitudes de conexión están creciendo muy por encima de esa previsión.

Según los datos manejados por el Ministerio, ya se han concedido derechos de acceso y conexión por más de 12 GW para centros de procesamiento de datos. Es decir, una potencia equivalente a tres veces la demanda eléctrica que la propia estrategia gubernamental contempla para el conjunto del sector en 2030.

En esta línea, uno de los puntos donde pone el foco es precisamente la concentración geográfica de este tipo de negocio, ya que no está repartido de forma homogénea por todo el país.

En Aragón ya se habrían concedido 3,6 GW de acceso para centros de datos, una potencia que, si llegara a materializarse, multiplicaría por tres la demanda eléctrica actual de la comunidad. En Madrid, los derechos concedidos ascienden a 4,1 GW, equivalentes, según el Ministerio, a aproximadamente el doble del consumo eléctrico de la región.

Para Transición Ecológica, estas cifras reflejan que existe un riesgo de que las previsiones de crecimiento se concentren en determinados territorios hasta generar tensiones sobre las redes y sobre los costes eléctricos que soportan todos los consumidores en la factura.

La patronal cuestiona directamente que los más de 12 GW de derechos concedidos representen la demanda real que acabará teniendo la industria y considera que esas cifras mezclan proyectos y expectativas que no necesariamente terminarán construyéndose. Su escenario, incluso en el mejor de los casos, sitúa la demanda efectiva de los centros de datos en torno a los 4 GW en 2030.

Los centros de datos, a la cola del gran consumo industrial

Con este escenario, la realidad del consumo eléctrico actual está aún lejos de definir los centros de datos como un problema para el sistema, sobre todo si se compara con otros grandes consumidores.

Red Eléctrica analiza mensualmente la evolución de la demanda de estos consumidores a través del Índice Red Eléctrica (IRE), utilizando las principales actividades económicas como referencia.

En el mes de julio, los últimos datos disponibles, la metalurgia y la fabricación de productos de hierro, acero y ferroaleaciones concentraban el 19,1% del consumo del universo analizado.

La industria de la alimentación suponía el 7,9%, la química el 7,8% y la fabricación de otros productos minerales no metálicos, donde se encuadran actividades como la cerámica o el cemento, el 6,9%.

También tienen un peso relevante la industria del papel, con un 4,8%, la fabricación de productos de caucho y plásticos, con un 4,2%, y las coquerías y el refino de petróleo, con un 2,7%. La fabricación de productos metálicos representa un 2,2%, mientras que la fabricación de material y equipo eléctrico supone un 1,3% y otras industrias extractivas, un 1,2%.

Begoña Villacís, directora ejecutiva de SpainDC, en la rueda de prensa para presentar sus alegaciones al proyecto de real decreto del Gobierno

En este mismo universo de grandes consumidores aparecen ya los centros de datos, aunque bajo una categoría más amplia: el CNAE 62, que incluye infraestructura informática, tratamiento de datos, hosting y otras actividades de servicios de información. Su demanda se disparó un 55,1% interanual en julio y un 41,7% en los últimos doce meses, según el IRE.

El informe no publica directamente el peso del CNAE 62 en el ranking, pero permite aproximarlo a partir de la metodología del propio IRE. La repercusión sobre el índice se calcula multiplicando el peso de cada actividad por su variación porcentual. Con una subida del 55,1% y una repercusión de 0,6 puntos en julio, el peso implícito de la actividad se sitúa alrededor del 1,1%.

La comparación ofrece una perspectiva distinta de la guerra de cifras. Los centros de datos todavía consumen bastante menos electricidad que los grandes pilares industriales del país.

Pero, al mismo tiempo, ninguna de esas grandes industrias está creciendo actualmentea su ritmo. El atractivo de esta actividad está precisamente en su velocidad de expansión.

Ahí se encuentra el núcleo de la disputa. SpainDC mira al consumo que existe hoy y sostiene que el sector representa una fracción todavía pequeña de la demanda eléctrica española.

El Gobierno mira a los derechos de acceso concedidos, a los proyectos anunciados y a la posibilidad de que una avalancha de nuevas instalaciones se concentre en unas pocas redes regionales. Y entre medias, una supuesta demanda de 12 GW que ya ha pedido conectarse a la red, pero que el sector considera irreal.

El enfrentamiento se traslada ahora al real decreto que prepara Transición Ecológica para regular los requisitos energéticos de los centros de datos. El texto ha cerrado ya su fase de audiencia pública después de recibir más de 600 alegaciones.

El sector considera que las exigencias planteadas pueden frenar inversiones y provocar que algunos proyectos se desplacen a países como Francia o Portugal.

El Gobierno, en cambio, defiende que España debe seleccionar los proyectos que pueda absorber de forma ordenada y eficiente. La incógnita queda ahora en el texto definitivo. Será entonces cuando se compruebe si el Ejecutivo suaviza sus exigencias ante las alegaciones recibidas o mantiene el pulso con una industria que reclama crecer al ritmo de la inteligencia artificial.

Historias como esta, en su bandeja de entrada cada mañana.

O apúntese a nuestro  canal de Whatsapp

6 comentarios en “La guerra del relato de los centros de datos: el consumo eléctrico divide a Gobierno y compañías

  1. No comprendo (una vez más) el ansia por las renovables. Hay soluciones más sencillas como la nuclear, que Europa aplaude, y evitaría todo este follón. Daría estabilidad al sistema. Para eso y para todo. Y sobre todo imponer e imponer e imponer que es lo único que saben hacer, dirigidos por una ideología absurda que implica meterse un tiro en el pie, alejando a los inversores.

  2. Poner trabas a los centros de datos por un consumo hipotético es frenar la innovación, sin innovación no hay inversión, sin inverión no hay infraestructuras y sin infraestructuras no tenemos nada.

Deja una respuesta

SUSCRÍBETE A ECONOMÍA DIGITAL

Regístrate con tu email y recibe de forma totalmente gratuita las mejores informaciones de ECONOMÍA DIGITAL antes que el resto

También en nuestro canal de Whatsapp