De Tech a Telxius: Marc Murtra reduce el tamaño corporativo de Telefónica en un año de plan estratégico
La teleco se simplifica y va reduciendo su tamaño con la esperanza de mejorar su rentabilidad en los negocios estratégicos
Marc Murtra presidente Telefonica Mobile World Congress
Casi un año después de que Telefónica presentara al mercado su nueva hoja de ruta bajo el liderazgo de Marc Murtra, la compañía ha llevado a cabo un adelgazamiento de su estructura basada en desinversiones y operaciones intragrupo. La venta de inmuebles, la venta la filial de logística, la futura desinversión de la filial de cables submarinos o la integración de Tech en España forman parte de la misma estrategia.
El próximo 4 de noviembre se cumplirá un año desde que Marc Murtra presentó Transform & Grow, el plan estratégico que fija el rumbo de Telefónica hasta 2030 y, más allá de la salida de Latinoamérica, son muchas las acciones que ha tomado el grupo para lograr un ahorro de costes.
Aunque todavía quedan unas semanas para alcanzar ese primer aniversario, la compañía ya ha empezado a dibujar una Telefónica diferente: con menos estructuras corporativas, menos activos considerados no estratégicos y un perímetro empresarial más concentrado.
La integración de Telefónica Tech en España es el último ejemplo. La operadora ha decidido que su unidad de negocios digitales pase a estar gestionada por Telefónica España, aunque mantendrá su personalidad jurídica.
El movimiento busca simplificar la organización y eliminar duplicidades en áreas como administración, sistemas o actividad comercial. Es decir, no supone desprenderse del negocio tecnológico, sino adelgazar la estructura desde la que se gestiona.
La operación resulta especialmente significativa porque Tech fue creada en 2019 precisamente para agrupar y hacer crecer los negocios digitales de Telefónica. Seis años después, la compañía considera que mantener una estructura diferenciada en España genera solapamientos que pueden eliminarse.
El negocio permanece, pero la arquitectura corporativa se hace más sencilla. Además, se consuma la desaparición de una de las unidades de negocio del organigrama del comité ejecutivo de Telefónica, con Sofía Collado pasando a estar por detrás de Borja Ochoa en el escalafón.
El objetivo de Telefónica: alcanzar 3.000 millones en ahorros
Tech es el último paso hasta la fecha del plan de Murtra, que sitúa la simplificación del modelo operativo entre sus seis pilares y planteó una organización con mayor autonomía para los países y unidades globales más concentradas en funciones críticas.
Telefónica calculó entonces que las iniciativas de eficiencia podrían generar hasta 2.300 millones de euros de ahorros brutos en 2028 y 3.000 millones en 2030.
Pero la reducción de la complejidad no se limita a Tech. Durante este año Telefónica ha continuado desprendiéndose de activos que considera alejados de su núcleo estratégico.
En julio pactó la venta de Zeleris a OnTime por cerca de 100 millones de euros, dentro de un proceso de desinversiones que la compañía venía ejecutando desde antes de la presentación del plan. La operación afecta a una filial logística con unos 1.200 trabajadores.
Y a comienzos de este mismo mes, Telefónica cerró por unos 200 millones de euros la venta del número 28 de la Gran Vía madrileña, su histórica sede.
El edificio, construido entre 1926 y 1929 y convertido en uno de los símbolos de la compañía, llevaba dos décadas sin funcionar como sede central. No obstante, Telefónica mantendrá allí el Espacio Movistar y la Fundación Telefónica mediante un contrato de alquiler.
La operación forma parte de una política más amplia de racionalización del patrimonio. Antes de Gran Vía 28, la operadora había vendido otros inmuebles y había realizado operaciones de sale & leaseback —venta de un edificio para posteriormente continuar utilizándolo en régimen de alquiler—.
El objetivo es convertir activos inmobiliarios que no resultan imprescindibles para la actividad en liquidez y evitar que capital quede atrapado en el balance.
Telxius, infraestructura estratégica a la venta por 1.200 millones
El movimiento de mayor calado pendiente es, sin embargo, Telxius. Telefónica y Pontegadea han puesto a la venta el 100% de la compañía de infraestructuras de cables submarinos, en la que la operadora controla el 70% y el vehículo inversor de Amancio Ortega el 30%.
En este caso, se trata de activos considerados estratégicos y de soberanía nacional con un aparente atractivo inversor para grandes fondos. La operación podría valorar el conjunto de Telxius en torno a 1.200 millones de euros.
Aquí el concepto de reducción del tamaño corporativo adquiere una dimensión distinta. Telxius no es un inmueble ni una actividad marginal, ya que opera más de 100.000 kilómetros de redes submarinas y terrestres, nueve cables submarinos y 26 estaciones de amarre.
Por eso, una eventual venta supondría una reducción real del perímetro empresarial de Telefónica, no simplemente una reorganización interna. La compañía dejaría de controlar una infraestructura relevante, a cambio de obtener recursos para destinarlos a otras prioridades.
La operación es un paso adicional en la estrategia de Murtra, que ha culminado la salida de Telefónica en la mayor parte Latinoamérica y ha concentrado el foco en España, Alemania, Reino Unido y Brasil.
También ha vendido su participación residual en BBVA y ha continuado desinvirtiendo en negocios periféricos. En conjunto, las ventas de activos ejecutadas durante los dos últimos años han generado más de 6.200 millones de euros.
En resumen, la actual Telefónica es más pequeña tanto en negocio como en estructura, pero el objetivo es precisamente poder ser más grande y más rentable en aquello que considera su núcleo estratégico.