Blackstone, Brookfield y Kayne Anderson captan un 33% menos de fondos para inmobiliario en 2026

La captación de los diez mayores vehículos inmobiliarios cae un 33,2% en el primer semestre, en un mercado que registra mínimos de nueve años

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Blackstone, Brookfield y Kayne Anderson afrontan un 2026 más complicado para captar capital inmobiliario. El capital agregado levantado por los diez mayores fondos inmobiliarios privados que cerraron sus procesos durante el primer semestre del año cayó un 33,2% interanual, en un mercado que ha tocado mínimos de nueve años en captación de fondos.

La recuperación del inmobiliario privado internacional sigue sin coger velocidad. Los grandes gestores de fondos alternativos se están encontrando con un mercado de captación de capital más exigente, incluso cuando se trata de vehículos de algunas de las mayores plataformas de inversión del mundo.

El capital agregado captado por los diez mayores fondos inmobiliarios privados que cerraron sus procesos durante el primer semestre de 2026 se situó un 33,2% por debajo del registrado en el mismo periodo del año anterior, según los datos recogidos por PERE.

El retroceso se produce además en un contexto especialmente relevante para el sector: la captación global de capital para inmobiliario privado durante los seis primeros meses del año ha alcanzado mínimos de nueve años.

Sede de Blackstone. EFE
Sede de Blackstone. EFE

La evolución refleja la dificultad que siguen teniendo las gestoras para movilizar grandes cantidades de dinero institucional hacia nuevos vehículos de inversión, pese a que el mercado inmobiliario atraviesa una fase de reajuste de valoraciones y empieza a mostrar oportunidades después de varios años marcados por el encarecimiento de la financiación.

La caída adquiere mayor dimensión cuando se observa el peso que tienen los grandes fondos en las estadísticas globales. Los denominados mega-funds pueden alterar de forma significativa las cifras de captación de un ejercicio a otro.

El cierre de uno de estos vehículos, con varios miles de millones de euros bajo gestión, puede impulsar de manera notable el volumen total levantado por el conjunto del mercado. Del mismo modo, el retraso de un proceso de captación puede provocar un descenso considerable en las cifras agregadas.

Ese último efecto explica buena parte del comportamiento del primer semestre. Blackstone y Brookfield no cerraron durante los seis primeros meses de 2026 ninguno de sus grandes fondos insignia. La ausencia de estos vehículos de las estadísticas ha tenido un impacto directo en el volumen global de capital captado durante el periodo.

Entre los fondos que sirven como referencia para medir la evolución del mercado figuran precisamente algunos de los grandes vehículos de estas gestoras.

Es el caso de Blackstone Real Estate Partners Europe VII, uno de los fondos con los que la firma estadounidense canaliza inversiones inmobiliarias en Europa, así como Brookfield Strategic Real Estate Partners V, la plataforma de Brookfield destinada a operaciones inmobiliarias de carácter oportunista y de valor añadido.

A ellos se suma Kayne Anderson Real Estate Partners VII, otro de los grandes vehículos utilizados como termómetro de la capacidad de las gestoras internacionales para atraer capital institucional hacia el sector.

El comportamiento de estos fondos y de otros vehículos de gran tamaño permite observar uno de los principales cambios que está experimentando el mercado: los inversores institucionales continúan destinando capital al inmobiliario, pero lo hacen con mayores exigencias y con procesos de decisión más largos.

El entorno de tipos de interés, el coste de la deuda y la incertidumbre sobre la evolución de determinados segmentos del mercado han obligado a revisar las estrategias de asignación de capital.

Durante los últimos ejercicios, el inmobiliario privado ha atravesado además un proceso de ajuste después del fuerte incremento de los tipos de interés iniciado en 2022.

El encarecimiento de la financiación redujo la capacidad de endeudamiento de los fondos y provocó una corrección de las valoraciones en buena parte de los mercados. A esto se añadió el denominado denominator effect, por el que el descenso de otras clases de activos puede alterar el peso relativo del inmobiliario dentro de las carteras institucionales.

Archivo – Bloque de viviendas.

En este escenario, las grandes gestoras han tenido que dedicar más tiempo a convencer a sus inversores de las oportunidades existentes en el nuevo ciclo.

El reto no es únicamente encontrar activos con descuentos respecto a las valoraciones alcanzadas durante la etapa de tipos bajos, sino demostrar que existe visibilidad suficiente sobre las rentabilidades que pueden generar las nuevas inversiones.

El calendario limita a Blackstone, Brookfield y al resto

La situación también ayuda a explicar la volatilidad de las cifras de fundraising inmobiliario durante los últimos años. El volumen total captado no depende exclusivamente del número de fondos que salen al mercado, sino también del calendario de los grandes cierres.

Cuando una gestora como Blackstone, Brookfield u otra plataforma de tamaño equivalente completa un vehículo de varios miles de millones, las estadísticas anuales experimentan un salto. Cuando estos procesos se retrasan, el efecto se invierte.

El primer semestre de 2026 es un ejemplo de esta dinámica. La ausencia de nuevos fondos insignia de dos de los principales actores mundiales coincide con el descenso del 33,2% registrado entre los diez mayores fondos cerrados en el periodo.

La comparación interanual, por tanto, debe leerse teniendo en cuenta la composición de los grandes cierres de cada ejercicio.

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El dato no implica que los grandes inversores institucionales hayan abandonado el inmobiliario. El mercado continúa canalizando capital hacia determinadas estrategias y segmentos, especialmente aquellos vinculados a tendencias estructurales como la vivienda, los centros de datos, la logística o las infraestructuras asociadas al sector digital.

Para Blackstone, Brookfield y el resto de los grandes inversores inmobiliarios, el segundo semestre será determinante para comprobar hasta qué punto el mercado institucional vuelve a acelerar sus compromisos.

La evolución de sus fondos insignia será, además, uno de los principales factores que condicionarán la fotografía global del capital captado por el inmobiliario privado durante todo 2026.

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