Catalyxx, impulsada por exAbengoa, fía a Sevilla su «desarrollo tecnológico» para un salto global de 70 millones
La compañía retiene en la capital andaluza a su equipo de casi 40 personas, heredado de Abengoa, y sostiene sus finanzas con ingresos recurrentes desde la India
Equipo de la química Catalyxx en la planta de experimentación de Sevilla. Imagen: Catalyxx
La empresa química Catalyxx, puesta en marcha por extrabajadores de Abengoa, ha decidido mantener su planta de Sevilla como el epicentro de su investigación a nivel mundial. En pleno proceso de expansión para dar el paso a la fase comercial, el consejero delegado de la compañía, Joaquín Alarcón, ha confirmado en conversación con Economía Digital que las instalaciones andaluzas sostendrán el desarrollo tecnológico necesario para respaldar un proyecto que prevé facturar unos 70 millones de euros anuales.
Esta estrategia ancla en la capital andaluza el foco investigador de una empresa que, paralelamente, ha proyectado su primer gran salto industrial fuera de España. La firma planea la construcción de su primera planta comercial, con capacidad para producir 30.000 toneladas, en el puerto de Sines, en Portugal.
Sin embargo, la infraestructura sevillana, construida en sus inicios como planta de demostración, no quedará en desuso, ya que la instalación andaluza operará de forma simultánea a la futura fábrica lusa, asumiendo el rol de laboratorio global en el que la compañía ensayará sus innovaciones.
Alarcón ha detallado que el objetivo es utilizarla para el desarrollo tecnológico de la firma, fundamentalmente «para probar nuevas formulaciones» y así «obtener productos que podamos enviar a nuestros clientes para que ellos los puedan testear».
Según ha precisado el CEO, la planta andaluza, que da empleo a casi 40 personas en la actualidad, «no es de producción, es una planta de investigación».
Rescate del equipo de Abengoa
El arraigo de la compañía en Andalucía tiene su origen en la recuperación de un proyecto que quedó paralizado. Durante sus últimos años en la extinta Abengoa, Joaquín Alarcón dirigió el desarrollo de una tecnología para «darle mayor valor añadido» a la producción de bioetanol dentro del sector químico.
Tras la entrada en concurso de acreedores de la multinacional a finales del año 2015, la investigación se detuvo. «Abengoa no tenía ninguna intención de llevarla adelante, de desarrollarla más», ha recordado el ejecutivo.
Tras fundar Catalyxx en Estados Unidos en 2017, Alarcón negoció y adquirió los derechos exclusivos a nivel mundial con una opción de compra. La elección de Sevilla para instalar la planta de demostración con ayuda del Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI) respondió, además de a sus vínculos personales, a la estrategia de «intentar conseguir que parte del equipo que trabajó en Sevilla en el desarrollo tecnológico formara parte de Catalyxx».
Desde entonces, la firma ha madurado la patente desde un nivel de desarrollo tecnológico 6 (TRL 6) hasta un TRL 8, a las puertas de la viabilidad comercial.

El salto definitivo al mercado se dará con la fábrica de Sines, una ubicación seleccionada por motivos estrictamente logísticos tras analizar el proyecto «desde una perspectiva completamente aséptica». El puerto de aguas profundas permite importar biometanol desde los mercados más competitivos, como Estados Unidos o Brasil, lo que otorga a la firma «esa libertad de negociación y de conseguir los mejores precios».
Ampliación de capital e ingresos recurrentes
El avance hacia la etapa comercial requerirá una inversión de unos 120 millones de euros. Catalyxx ha captado hasta el momento 22,5 millones en subvenciones europeas y aguarda otros «15 ó 20 millones por parte del Gobierno portugués», además de negociar 40 millones de deuda con el Banco Europeo de Inversiones (BEI).
El montante restante se cubrirá mediante fondos propios. El CEO ha adelantado a este medio que aportarán esos fondos «dentro de un proceso de ampliación de capital» para incorporar «inversores más institucionales» tras la entrada inicial del fondo madrileño Beka Finance.
A diferencia de otras firmas tecnológicas sostenibles, Catalyxx afronta esta captación con una vía de negocio activa. «No somos, como se dice, pre-revenue, porque ya tenemos un negocio que nos va a producir 2,5 millones de dólares de forma recurrente todos los años» gracias a un contrato de licencia tecnológica en la India, ha subrayado Alarcón.
La planta de Sines operará desde mediados de 2028
Esta entrada de liquidez estabiliza las cuentas mientras se firman los acuerdos a largo plazo para la megaplanta portuguesa. La hoja de ruta de la compañía pasa por finalizar la ingeniería en los próximos 2 meses y cerrar los acuerdos comerciales a finales de año, lo que permitirá «tomar la decisión final de inversión a principios del año 2027».
Tras unos 18 meses de construcción, la planta entrará en operación a mediados de 2028.
En la actualidad, la compañía negocia con más de 10 empresas químicas interesadas en adquirir el producto final. Según Alarcón, el interés supera la capacidad de producción prevista debido a que pueden comercializarlo «sin pedir grandes premiums comparado con otras soluciones».