Fernando Ruiz Vallejo asume la dirección de De Ruy Perfumes, proveedor de Inditex y dueño de Nike Cosmetics
La familia fundadora formaliza el relevo Fernando Ruiz Corrales y otorga el control de una compañía que factura en torno a los 200 millones de euros
Sede de De Ruy Perfumes en Alcalá de Guadaíra (Sevilla). Imagen: EP
El fabricante sevillano de perfumería y cosmética De Ruy Perfumes ha modificado su estructura de gobierno para dar paso al relevo generacional. Fernando Ruiz Vallejo ha asumido el cargo de administrador único de la compañía, un puesto que hasta la fecha ocupaba su padre, Fernando Ruiz Corrales, desde la matriz del grupo, Campomar SL.
Esta modificación, inscrita recientemente, oficializa la transición ejecutiva en la compañía que trabaja para marcas como Inditex o El Corte Inglés, ubicada en el polígono industrial La Red de Alcalá de Guadaíra, en la provincia de Sevilla.
De esta manera, la gestión diaria de la compañía ya ha pasado a manos por completo de la segunda generación de la familia fundadora, quienes asumían desde hace unos años las direcciones general, financiera y de marketing.
Sin embargo, en Campomar SL, constituida originalmente en Ceuta en 1964, Antonio Ruiz Corrales se mantiene como presidente y consejero delegado. El padre está acompañado en dicho consejo de administración por Carlos Ruiz Vallejo, Antonio Daniel Ruiz Vallejo, quien ejerce la función de secretario, y el propio Fernando Ruiz Vallejo.
Fabricante para grandes marcas
De Ruy Perfumes ha evolucionado desde una estructura local hasta erigirse como un holding de alcance internacional. La firma opera como un gigante en la sombra dentro del sector de la cosmética, destacando por su división de fabricación a terceros. Actúa como proveedor para cadenas de distribución de moda y marcas reconocidas, además de las ya nombradas, como Mr. Wonderful, Gisèle Denis, Caramelo, Spagnolo, Agua Fresca y Dynamite Clothing.
A esta operativa industrial se le suma la propiedad de marcas propias, con Nike Cosmetics como su principal emblema. Esta firma, enfocada en la línea de cuidado personal, opera de manera totalmente desligada de la multinacional estadounidense de moda deportiva.
El cambio de guardia societario se ha materializado en un contexto, además, de solidez financiera para el entramado empresarial. El grupo cerró el ejercicio de 2024 con una facturación que superaba los 186 millones de euros, y la previsión para 2025 era crecer a doble dígito.
Esta cifra de negocio suponía, a su vez, un incremento del 18% en comparación con los 158,5 millones registrados en 2023. Asimismo, el beneficio neto de De Ruy experimentó una evolución ascendente del 32%, situándose en los 17,6 millones de euros.
Un negocio internacional
El mercado nacional continúa erigiéndose como el principal pilar del negocio, aportando casi 175 millones de euros a las ventas totales. La matriz articula esta actividad a través de filiales, donde destaca De Ruy Perfumes SAU, con más de un centenar de empleados directos, y De Ruy Portugal, centrada en la penetración del mercado luso.
A pesar del volumen de facturación y de la capacidad para «absorber las ineficiencias», la compañía ha tenido que hacer frente a complicaciones operativas en el ámbito internacional a lo largo de este año.
Fruto de la inestabilidad en Oriente Medio, De Ruy ha tenido que afrontar un problema logístico en las rutas del comercio exterior. El conflicto en el mar Rojo y el bloqueo en el estrecho de Ormuz provocaron, en marzo, el desvío de los buques de la compañía, tensionando la cadena de suministro.
Ismael Ramiro, director de exportaciones de la empresa, señalaba en dicha ocasión, en declaraciones a Economía Digital, que tenían 4 contenedores bloqueados y desplazados de sus itinerarios originales. Según su testimonio, los buques acabaron «frente a las costas de la India, cuando su destino era el Golfo Pérsico», una circunstancia que eleva los costes y genera «roturas de stock».
Este extravío de mercancías, calificado por el responsable como la «realidad» operativa actual, lejos de ser una simple «anécdota», ha provocado que su inicio del año no haya sido «tan bueno» como esperaban. Este atasco afecta directamente al área exterior del grupo, cuyas ventas superaron los 11 millones de euros en el último ejercicio.