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Trops, proveedor de aguacate de Mercadona, admite «no encontrar una solución» para automatizar sus cosechas
La orografía accidentada de la Axarquía y el elevado coste de los prototipos encallan los planes de robotización del campo
Sede central de Trops en Vélez-Málaga. Imagen: Trops
La carrera por la mecanización del campo ha topado con un muro logístico en Andalucía. La cooperativa malagueña Trops, conocida por su papel como proveedora de aguacate de Mercadona, ha admitido abiertamente las dificultades que atraviesa para lograr automatizar la recogida de sus frutos.
En el marco del foro empresarial Al Andalus Innovation Venture, la responsable de proyectos de I+D+i agronómicos de la compañía, Sara García Cantero, ha expuesto la realidad a la que se enfrentan en sus explotaciones comerciales y ha lamentado el vacío tecnológico actual al asegurar que, por el momento, no pueden «encontrar una solución».
Este estancamiento tecnológico contrasta con el sólido momento financiero y comercial de la organización. El año pasado, la empresa alcanzó el hito de superar los 200 millones de euros de facturación y afianzó su plan de crecimiento internacional mediante la apertura de un nuevo centro de envasado en Portugal.
Sin embargo, su músculo económico no ha sido suficiente para sortear la orografía natural. Aunque la cooperativa gestiona en la actualidad unas 10.000 hectáreas repartidas desde territorio luso hasta la costa de Valencia, la experta ha precisado que el grueso principal de sus fincas reside en la comarca malagueña de la Axarquía.
En esta zona específica, las pendientes del terreno son tan pronunciadas que la fruta tiene que «recolectarse con arnés». Por este motivo, ha señalado que los departamentos de innovación no logran dar con «una máquina que se adapte al territorio».
Ante este escenario, ha subrayado que una tecnología que funciona de manera óptima en un entorno determinado no siempre es extrapolable al resto, por lo que resulta necesario conocer las particularidades de cada cultivo a la hora de diseñar prototipos.
Hortifrut coincide con Trops en la dificultad
Para compensar esta falta de robótica adaptada, Trops ha redirigido sus esfuerzos hacia la digitalización y la gestión hídrica. A través de la sensorización masiva de fincas y la correcta interpretación de esos datos para sus 3.500 agricultores asociados, la firma ha conseguido en algunos casos hasta un 25% de ahorro en el consumo de agua y un incremento paralelo del 33% en la producción.
Además, la empresa testa estas soluciones reales en su centro de innovación de 40 hectáreas, colabora con la Universidad de California para probar nuevos portainjertos más resistentes al cambio climático y evalúa el comportamiento del riego con agua regenerada.
Este diagnóstico de Trops sobre la ineficacia de la maquinaria actual ha sido respaldado por otro gigante del sector primario, Hortifrut. Manuel Romero, responsable de Inmatec dentro de la región Europa, Oriente Medio y África (EMEA) de esta compañía, ha coincidido en la complejidad de sustituir el trabajo puramente manual.
En concreto, el directivo ha detallado que el 70% de los costes de la multinacional están ligados estrictamente a la mano de obra, sobre todo en las labores de cosecha y poda.
Aunque la corporación productora de frutos rojos ya tiene en marcha diversos pilotos para mecanizar ambos procesos, Romero ha expuesto que toda su producción actual en la región de Europa, Oriente Medio y África (EMEA) se realiza bajo estructuras de macrotúneles, lo que añade una capa extra de dificultad operativa frente a las explotaciones desarrolladas al aire libre.
Ante este escenario, el portavoz de la compañía ha criticado que muchas empresas emergentes están invirtiendo el proceso lógico de desarrollo, ya que «primero se crea esa innovación tecnológica, después se busca un problema que podamos resolver y no al contrario».
Soluciones escalables
Para Hortifrut, cualquier solución técnica debe ser instalable, rentable y capaz de adaptarse a todos los métodos productivos. El directivo ha lamentado que numerosos desarrollos «no avanzan por el problema de escalabilidad».
Como ejemplo práctico de esta desconexión comercial, ha revelado que recientemente evaluaron modelos de previsión de cosecha mediante un prototipo externo cuyo coste de implantación oscilaba entre 6.000 y 10.000 euros por hectárea.
Romero ha sentenciado que el valor de retorno es insuficiente y que esa cantidad económica resulta inasumible tanto para la gran corporación como para el pequeño agricultor. En este sentido, ha abogado por avanzar hacia «plataformas que sean multifuncionales» en el campo para amortizar la inversión, evitando que haya un robot exclusivo para cada labor.
Nuevos estándares en la fruta
Más allá de la recolección, el grupo frutícola ha focalizado su estrategia tecnológica en sortear los efectos del cambio climático, un factor que está alterando el comportamiento agronómico de variedades que «anteriormente producían sin problema».
Romero ha explicado que la compañía requiere herramientas precisas para determinar «cuándo y cuánto vamos a producir», pero ha reconocido que los resultados de los modelos predictivos actuales todavía no ofrecen la certidumbre deseada.
Esta necesidad de planificación responde directamente al aumento de las exigencias del mercado. Según ha detallado, el cliente final demanda en la actualidad estándares muy marcados de calidad, firmeza y sabor, frente al consumidor de hace una década que compraba el arándano sin reparar en tantas características técnicas.