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DIA despide a una dependienta embarazada de cuatro meses. La trabajadora denuncia y es reenganchada, pero está segura de que no será renovada

Madrid, 08 de julio de 2017 (05:55 CET)

Jerusalem Arocas, una dependienta de DIA de Legazpi (Guipúzcoa), fue despedida cuando cumplía su cuarto mes de embarazo. El pasado 8 de abril, Jerusalem se disponía a despedirse de sus compañeros e irse a casa, pero antes, recibió una llamada de la supervisora de la tienda. Estaba despedida.

La jefa le comunicó que su contrato había vencido y que, por tanto, no podía trabajar más en la tienda. Pero la trabajadora estaba convencida de que el argumento de la empresa era falso. Pidió explicaciones, pero no recibió respuesta. No hubo motivos para tal despido, asegura.

Jerusalem no podía entender lo que había pasado: sus compañeros y sus jefes estaban contentos con su trabajo y había muy buen ambiente y buenas ventas en la tienda. Pero al día siguiente, recibió una llamada de una compañera que le aclaró lo que había sucedido: “¿Es verdad que estás embarazada y que los jefes se han enterado?”.

En ese momento, Jerusalem entendió que su mejor amigo de la tienda había informado de su embarazo a los superiores. Y esa información tuvo consecuencias: el despido fulminante.

Contratada en el paro

Jerusalem, embarazada, estaba apuntada en las listas del paro cuando recibió una llamada de los servicios de empleo. Y le ofrecieron un puesto de trabajo como pescadera en la tienda de DIA. Ella tenía experiencia en pescadería y aceptó la oferta sin pensarlo.

“Me había desanimado. Ya no buscaba trabajo porque nadie me quería contratar. Para muchas empresas, estar embarazada es sinónimo de estar enferma. Te ven como un gasto cuando puedes trabajar perfectamente hasta dar luz. Por eso, me contenté con la oferta”, explica la trabajadora de DIA.

“En las oficinas de empleo, sabían que estaba embarazada, y yo pensaba que en DIA lo sabían. No lo dije en la entrevista, porque creo que no es algo que debas contar como si tuvieras una incapacidad. Además, yo estaba dispuesta a trabajar hasta el final, hasta el nacimiento de la niña”, explica la afectada.

Contradicciones con el discurso de la presidenta de DIA

Jerusalem fue contratada por tres semanas, una figura que utiliza DIA y otras empresas como contrato de pruebas ilegal, según explica Jesús Ramírez, abogado laboralista de El Reclamador que ha llevado el caso. Si el trabajador da la talla, suele haber renovación automática. Y era el caso de Jerusalem.

“Cuando se venció el contrato, ella siguió trabajando, porque querían renovarla, pero cuando se enteraron de que estaba en estado de gestación, la despidieron y con una fecha anterior. Es decir, falsearon la fecha para no reconocer que había habido una renovación automática”, explica el abogado laboralista que últimamente recibe más casos de trabajadoras embarazas.

“Es inmoral e ilegal que una empresa falsee documentos para recortar derechos fundamentales a los trabajadores”, añade.

La acción de DIA sería un atropello más contra los derechos de las trabajadoras de no ser porque la cadena de supermercados está presidida por una directiva de reconocida trayectoria, Ana María Llopis, que defiende los derechos de las trabajadoras y la igualdad de las mujeres en los puestos de dirección de las empresas.

 

Extracto del acta de conciliación en el que DIA reconoce el despido de la embarazada.

Extracto en el que DIA reconoce haber despedido irregularmente a una trabajadora embarazada. 

 

La demanda

Tras el despido, Jerusalem comenzó a averiguar por Internet cómo podía actuar contra la empresa para defender sus derechos. Y descubrió que su despido era nulo. La empresa estaba obligada a readmitirla con una simple denuncia.  

DIA aseguró que el despido de una trabajadora embarazada había sido "un defecto de forma"

Antes del juicio, hubo un acto de conciliación y los representantes de DIA aceptaron readmitir a la trabajadora. Aseguraron que desconocían su condición de embarazada, aunque reconocieron que el despido había sido improcedente por “defectos de forma”. En un principio, se negaron pero posteriormente aceptaron la readmisión y el pago de los salarios de tramitación.

La empresa fue obligada a pagar los días no trabajados y a ingresar su salario, de 1.080 euros al mes. Apenas se reincorporó a su puesto, fue remitida a la mutua, quien la envió a casa. Ahora, Jerusalem, embarazada de siete meses, está convencida de que no irá a trabajar más a la tienda de DIA. Eso implica que su contrato no será renovado. Sabe que después de dar a luz, estará de nuevo en el paro.

Sin respuestas de DIA 

Economía Digital se puso en contacto con el equipo de comunicación de DIA el pasado miércoles, 5 de junio, para trasladarles las siguientes preguntas:

1) ¿Cuál fue el motivo por el cual despidieron a la trabajadora Jerusalem Aroca, en su cuarto mes de embarazo? 2) ¿Conocían su estado de gestación cuando decidieron despedirla? 3) ¿Tienen previsto renovar el contrato o, por el contrario, no tendrá continuidad en la empresa tras la denuncia que formuló contra DIA? Este medio insistió el viernes en las preguntas, pero no recibió ninguna respuesta por parte de la empresa. 

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