El absentismo laboral abre una brecha en la línea de flotación de los call centers

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Los trabajadores del sector pueden llegar a ser atendidos hasta por cinco médicos diferentes para corroborar su estado de baja. Las empresas contratan empresas de control además de las mutuas para reducir el absentismo

Trabajadores de un call center encargado de atender las llamadas de empresas.

Madrid , 12 de octubre de 2015 (23:00 CET)

El absentismo disparado ha encendido las alarmas en el sector de los call centers que comienzan a contratar, además de mutuas privadas, empresas de control para intentar la reincorporación lo antes posible del trabajador en baja.

Un empleado en baja de call center puede ser visto hasta por cinco médicos diferentes para corroborar su enfermedad y para acelerar su incorporación al trabajo. Además de ser vistos por el médico de la Seguridad Social, que decreta la baja por enfermedad, los empleados también deben pasar la revisión de los médicos de la mutua y, más recientemente, la de las empresas de control de ausencias. Además, también pueden ser examinados por el especialista y por el inspector médico de la Seguridad Social. El empleado de baja puede estar sometido, al menos, hasta cinco inspecciones.

Las compañías de atención telefónica llegan a superar incluso el 10% de absentismo al año. El estrés, la falta de incentivos y la precariedad laboral hacen que los trabajadores de los call centers falten cada vez más a sus puestos de trabajo, lo que ha llevado a las compañías a contratar a empresas especializadas para intentar una rápida incorporación del empleado a su puesto de trabajo.

Hasta cinco controles 

La empresa Unísono, que cuenta con clientes como HC Energía y compañías de banca y telefonía, ha contratado a la empresa de control Geseme con el propósito de reducir el coste económico de las ausencias laborales y para que los empleados en baja puedan lograr un regreso al trabajo más rápido.

"Intentamos hacer seguimiento del trabajador enfermo y agilizar las pruebas de la Seguridad Social. A veces podemos instar al médico de la Seguridad Social a que agilice pruebas o también podemos hacerlas desde nuestras instalaciones", explica Catalina Vadell, directora médica del grupo Geseme, que ha sido contratado a mediados de año para agilizar la reincorporación de los empleados en baja.

Somos Sindicalistas, agrupación sindical surgida al calor del 15M que ha ganado las elecciones en el ministerio de Economía, asegura que hay disgusto entre los trabajadores por tener que someterse a multitud de pruebas, exámenes y seguimientos. Un grupo de trabajadores considera excesivo el control.

Carmen Cantón, directora de Recursos Humanos de Unísono, un call center con cinco sedes en España, dos en Latinoamérica y una en Estados Unidos, asegura que el seguimiento de la mutua es compatible con el de la empresa de control de absentismo porque "se dedican a tareas diferentes". El call center reconoce padecer un alto índice de absentismo, alrededor del 7%, aunque en el sector dan por hecho que las grandes empresas en esta área, entre las que también se encuentra Atento, Unitono y Konecta, superan el 10% de absentismo, unos índices que triplican la media del absentismo en España.

La resistencia

Las empresas de control de bajas laborales como Geseme o Tebex se han encontrado con las reticencias de algunos trabajadores a acudir a las citas y a aportar información de su enfermedad. Si el trabajador no acude a la cita, podría exponerse a perder el complemento que la empresa paga durante la baja laboral. El sindicato CGT ha pedido a los trabajadores de los call center que acudan a las citas de las empresas de control pero que se nieguen a aportar información médica. Pese a los temores iniciales, ningún trabajador ha manifestado sentirse presionado para reincorporarse a su trabajo.

Las empresas de control defienden su gestión al argumentar que no sólo intentan reducir el período de baja sino también lograr una rápida y más sólida recuperación del paciente. Pero casi todos reconocen que en el sector del call center, donde pocos empleados se sienten especiales y útiles, repunta el mal ambiente laboral. 

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