El RACC intentará darle un bocado al RACE

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CLUBS DEL AUTOMÓVIL

Circuito del Jarama, prueba automovilística

12 de junio de 2011 (09:29 CET)

El Real Automòbil Club de Catalunya (RACC) tiene entre manos una importante operación de crecimiento durante 2011. El club barcelonés aspira a comprar la parte más importante del entramado empresarial del Real Automóvil Club de España (RACE), uno de sus principales competidores en el ámbito de las asociaciones de automovilistas. Para llevar a buen puerto dicha iniciativa deberá poner sobre la mesa por lo menos 50 millones de euros.

El interés del club catalán que preside Sebastià Salvadó y dirige Josep Mateu radica en conseguir una mayor implantación en Madrid, y ampliar sus negocios de seguros en nuevos mercados. Para el RACC, escasamente endeudado en la actualidad, movilizar los recursos para llevar a cabo la adquisición no supondrá un problema. Al contrario, la asociación automovilística con sede en la Diagonal dispone de recursos propios para acometer la puja por esos activos. Llegado el caso, el RACC financiaría preferentemente la compra con endeudamiento bancario y fondos propios a partes iguales, según fuentes de la entidad.

Reconversión del club español

La oportunidad surge del interés del RACE por capitalizar su segmento deportivo ampliando instalaciones y su capacidad de dar servicios a sus asociados. El RACE es una entidad nacida en 1905 con el objetivo de proporcionar apoyo en los desplazamientos a sus socios y complementar el ocio. Con los beneficios conseguidos con su actividad principal se pusieron en marcha instalaciones deportivas, como un campo de golf, unas instalaciones hípicas y finalmente el Circuito del Jarama.

Antes, para financiar todos estos gastos se crearon empresas vinculadas y complementarias de la actividad principal.

Una, Rasisa, la empresa proveedora de servicios para el RACE, es decir, que asume aspectos claves como la asistencia en carretera o las reparaciones. Otra, una aseguradora, Unacsa; y, finalmente, una correduría de seguros Segurace, que comercializa pólizas de otras compañías. Actualmente, el grupo RACE tiene el 100% del capital de las tres empresas.

La asamblea de socios de la entidad deberá, pues decidir, a finales de junio sobre el plan que propone la actual dirección destinado a mejorar la situación económica del conglomerado, para lo que se ha creado una estructura societaria que lo facilite.

División societaria

Se han creado dos nuevas sociedades, una con el nombre de Real Automóvil Club de España, que asumirá la propiedad y la gestión de todas las entidades vinculadas al ocio: el campo de golf, las instalaciones hípicas y el Circuito del Jarama. Esta empresa será a su vez la propietaria de otra entidad denominada Grupo Empresarial RACE (GER), un holding del que dependerán las empresas del grupo: Rasisa, Unacsa y Asegurace.

Si la asamblea de socios lo aprueba, GER venderá el 49% de Rasisa y el 100% de las otras dos empresas, por un precio que de entrada no puede ser inferior a los 50 millones, explican en el RACE. No obstante, el mandato pone como límite para conseguir un acuerdo finales de diciembre de este año.

Por el momento, diversas compañías han mostrado su interés por participar en esta licitación, que dirigirá una conocida firma de abogados. De todas las sociedades interesadas, la única que reconoce abiertamente su interés es el RACC.

Clubes, empresas y fondos de inversión

En el RACE clasifican las posibles compradoras en tres categorías: clubes de automovilistas, tanto de España como del resto de Europa; empresas locales interesadas en utilizar la marca RACE en sus actividades; y fondos de capital riesgo internacionales.

¿Porqué el RACE vende parte de su patrimonio?. Lo responde Guillermo Klever, director general del grupo empresarial. Por su peculiar estructura, el club tiene 17.000 socios con derechos políticos, es decir, que pueden participar en las decisiones de la entidad y también disfrutar de todos los servicios del área deportiva de la entidad: club hípico, club de Golf o la escuela de conducción del Jarama. Lo que se quiere es invertir lo que se obtenga por la venta de las participaciones accionariales en ampliar las instalaciones deportivas, de forma que los socios puedan vender a otros usuarios su derecho de uso de dichos servicios, lo que sería una forma de compensación económica indirecta.

El RACE tiene además de los socios con derechos políticos, una clientela que suma unos 300.000 abonados. Precisamente este apartado hace apetecible la compra de las empresas porque muchos de esos abonados no son particulares sino empresas con una gran proyección económica, como por ejemplo Mercedes Benz España.

Problemas internos


La arquitectura diseñada desde los directivos del RACE ha suscitado una dura oposición interna. En este sentido, los dos últimos ex presidentes del Real Automóvil Club de España (RACE), Juan Luis Huidobro y Javier Gullón, han denunciado una operación de venta del centenario club automovilista al Real Automóvil Club de Catalunya (RACC), cuando lo que en realidad se plantea es un proceso abierto de venta de parte de los activos a los grupos que cumplan las condiciones requeridas.
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