La familia Boix mantiene la gestión de la Torre del Remei

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HOTELES DE LUJO

La Torre del Remei está situada en Bolvir, en la Cerdanya

31 de agosto de 2011 (19:03 CET)

Encima de la mesa de Josep Maria Boix (65 años), el reconocido cocinero catalán, descansan varias ofertas para comprar el exclusivo hotel que desde 1989 dirige junto a su mujer, Loles: la Torre del Remei. Este establecimiento está situado en un palacete modernista de Bolvir (la Cerdanya) y tiene la categoría francesa Relais&Chateaux. Sus habitaciones y su restaurante han acogido a buena parte del mundo económico y político catalán. Entre las últimas propuestas de compra que le ha recibido destaca la de una reconocida familia barcelonesa “con una torre en la Cerdanya”, tal como reconoce Boix.

Según ha podido saber Economía Digital, la confianza que había entre ambos, eran comensales habituales de la finca, propició conversaciones “informales” en los primeros meses del año para cambiar de manos el negocio que nunca se llegaron a concretar. Eso sí, han sido muy públicas. “Ellos han hecho correr la noticia como la pólvora, pero en ningún momento hemos dicho que venderemos la Torre del Remei”, asegura Boix. Detrás de este tanteo está la matriarca del clan y, según sus empleados, la verdadera alma del negocio: Loles. Afectada por una grave enfermedad desde hace casi dos años, el deterioro de su estado de salud y la posterior recuperación en la segunda mitad del año ha marcado el pulso empresarial.

“Por el momento, el proyecto de la Torre del Remei continúa. Hemos mejorado la ocupación del hotel y mi mujer lleva cuatro meses trabajando”. El cocinero comenta que en el tramo final de agosto han colgado el cartel de completo gracias a los visitantes extranjeros, que ya representan el 60% de los que pasan por la finca. Donde han notado un descenso importante es en el número de banquetes que se celebran en el jardín y el pabellón acristalado, un segmento importante del negocio. “Estamos mejor este año que el anterior”, destaca Boix.

Relevo generacional

Con todo, deja la puerta abierta a una venta en el futuro. “Todo tiene un precio”. Pero si la enfermedad de su mujer remite no es un planteamiento que se espere a corto plazo, sobre todo por el relevo generacional que se prepara en la Torre del Remei. La única hija del matrimonio, Raquel, regresó de EEUU cuando su madre enfermó con su marido y sus dos hijos. “Trabaja aquí y ha estado al lado de Loles en un momento difícil, como pasa en muchas otras casas”.

Pero fuentes cercanas a los Boix señalan que el retorno también se explica por la necesidad de impulsar su carrera profesional. Eso sí, su padre se niega a hablar de ningún relevo en la gestión diaria del negocio. Y es que el futuro de la Torre del Remei va estrechamente ligada a una persona: Loles.
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