Los empresarios españoles arrinconan al mejor país del mundo para hacer negocio

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EXPORTACIONES

09 de octubre de 2011 (02:00 CET)

La internacionalización de las empresas y, en concreto, las exportaciones sigue resolviéndose entre vecinos. Los países priman sus flujos comerciales con los territorios más próximos, aunque en la otra punta del mundo existan oportunidades a tener en cuenta.

Esta lectura se extrae al cruzar los datos de exportación de la economía española con la lista de los mejores países para hacer negocio. Canadá lidera esa clasificación internacional según la revista Forbes, pero cae hasta la posición 32 en la de países receptores de productos españoles.

El flujo comercial entre ambos se sustenta principalmente por la industria. Es decir, se limita prácticamente a los productos vinculados a los acuerdos de suministro entre empresas. El sector farmaquímico y la compra-venta de combustibles y lubricantes copan buena parte de los 676 millones de euros anuales en los que están valoradas las exportaciones españolas a Canadá. Los vinos de denominación de origen y las aceitunas son los mayores representantes españoles ante el gran consumidor canadiense.

Pero que dos países tan alejados, aunque uno de ellos sea considerado el mejor para hacer negocios, tengan una balanza tan limitada es natural. “Uno exporta a sus países vecinos. Canadá no puede estar muy arriba entre las preferencias españolas porque se priman los países de la Unión Europea”, comenta el consultor del Instituto de Comercio Exterior (ICEX) Ramón Hugo Cháves.

“Es lo mismo que ocurre entre Estados Unidos y Canadá, donde la integración comercial alcanza el 75% del total”. Ambos países son los más integrados del mundo en este aspecto. No es para menos, los canadienses se venden asegurando que “cualquiera de sus ciudades más importantes está a una hora de avión de millones de consumidores estadounidenses”.

La potencia silenciosa

Canadá tiene todas las virtudes de la economía estadounidense pero pocos de sus defectos. “Su sistema bancario es muy cerrado (apenas hay entidades extrangeras) y goza de una regularización que le ha protegido de la actual crisis de confianza”, revela Cháves. De este modo y con un crecimiento del 3,1% de su PIB en el último año, el país se ha librado de dos de los grandes males de la economía mundial: la falta de crédito y de los problemas de deuda pública.

Presente en todos los foros internacionales de decisión (como el G8), Canadá siempre ha optado por una posición discreta. Un remanso de estabilidad para las inversiones, según los expertos internacionales consultados por Forbes. Sólo necesita simplificar el aterrizaje de las nuevas empresas, aunque “los trámites no son demasiados”. “Es una economía muy abierta”, recuerda Cháves.
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