Pemex busca un acuerdo a tres bandas para salvar su pacto con Sacyr

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BATALLA POR EL CONTROL

Antonio Brufau

31 de octubre de 2011 (20:07 CET)

Pemex negocia un acuerdo para preservar la alianza que ha forjado con Sacyr sobre Repsol y que ahora la constructora, la propia petrolera y La Caixa quieren modificar. La empresa semipública mexicana cree que es posible llegar a un consenso que respete los intereses de todos los accionistas y recuerda que si Sacyr quiere vender parte de Repsol ella tiene derecho de tanteo para igualar cualquier oferta que reciba.

Tras el vuelco de poder en Sacyr y la salida del agresivo Luis Del Rivero de la presidencia de esta empresa, Pemex quiere preservar las grandes líneas de su proyecto conjunto para Repsol. El gigante mexicano mantiene intensas negociaciones con Sacyr, Repsol y La Caixa para llegar a un punto de encuentro que le permita mantener una posición reforzada en la petrolera previo consenso con los accionistas implicados.

Pemex afirma que es posible lograrlo. Pero la tarea no es fácil, Sacyr quiere vender una parte de las acciones de Repsol para reducir la presión que le supone el préstamo de 4.900 millones que tomó para adquirir el 20% de la petrolera. Y un cambio en la posición accionarial de uno de los socios sin la venia del otro supone el incumplimiento del acuerdo y la posibilidad de reclamar indemnizaciones.

Sindicación de acciones vigente

Pemex no quiere enterrar el pacto ni mucho menos y enfatiza su vigencia. Al mismo tiempo recuerda que uno de los objetivos de la alianza es maximizar la presencia de ambos socios en el consejo de administración de Repsol. Ahora, Sacyr tiene tres consejeros y los mexicanos tienen uno. La ley no les permitiría contar con más representantes en ese órgano ya que para poder designar un vocal hay que contar con un 6,25% del capital.

Es decir, ambos socios deberían sumar el 31,25% de las acciones de la petrolera para contar con un quinto vocal. Y ese porcentaje les haría incurrir en una OPA obligatoria sobre el 100% del capital. Visto este condicionante, las pretensiones de Pemex se centran en conseguir el nombramiento de un consejero delegado en la petrolera, según otras fuentes cercanas a las negociaciones.

La búsqueda de ese pacto a cuatro bandas no parece fácil si tenemos en cuenta que la visión sobre la actitud mexicana es otra en Repsol. Desde la petrolera española la tildan de firme e inflexible y temen que en cualquier momento se presente en el juzgado para impugnar los acuerdos del consejo de administración del día 28 de septiembre, una amenaza lanzada tras finalizar esa reunión del máximo órgano administrativo de Repsol, todavía con Del Rivero al frente de Sacyr. La constructora y la mexicana consideraban entonces que el consejo había pretendido quitarles sus derechos y negarles la información más elemental alegando un, a su juicio, inexistente conflicto de intereses.

Palanca de presión

El inicio de esas acciones legales es una palanca que tiene Pemex para presionar, pero no ayudaría nada a mejorar el incipiente clima de acercamiento que se ha logrado entre las partes. Repsol ha declinado hacer cualquier comentario oficial al respecto.

Pemex deja la puerta abierta a realizar esa posible impugnación que en Sacyr previsiblemente tampoco quieren llevar a cabo tras el golpe de Demetrio Carceller y Juan Abelló, con el apoyo del nuevo presidente, Manuel Manrique.
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