Airbus se prepara para la guerra: ficha a un gigante legal ante una huelga que amenaza su producción
La compañía recurre a Baker McKenzie mientras apura las negociaciones con los sindicatos para evitar una huelga indefinida que podría afectar a sus líneas de montaje
Archivo – huelga en Airbus
Airbus ha contratado al despacho estadounidense Baker McKenzie para replantear su estrategia ante el conflicto laboral que mantiene abierto con sus trabajadores desde hace más de un mes. Mientras, los paros prolongados desde julio ya pueden haber generado incidencias en trabajos vinculados a los modelos A320, A330 y A350, según El Confidencial.
el fabricante de aviones encara la recta final de las negociaciones con los sindicatos con un frente abierto que amenaza con ir más allá del conflicto laboral. Por ello, según las mismas fuentes, habría recurrido al despacho internacional en busca de asesoría legal para lograr una solución para el conflicto.
La compañía apenas cuante con margen para evitar una nueva escalada. Los sindicatos al frente, CGT, UGT y ÚTIL tienen previsto un paro de tres horas el próximo 24 de agosto, coincidiendo con la vuelta de buena parte de la plantilla de sus vacaciones. Ese mismo día los trabajadores celebrarán una asamblea y votarán las propuestas que haya sobre la mesa. Si no se alcanza un acuerdo, la huelga indefinida a jornada completa comenzará el 25 de agosto.
Aunque todo puede cambiar esta semana. La próxima cita entre las partes está prevista para el 20 de agosto, después de que los tres sindicatos no acudieran a la reunión de convocada el pasado día 11.

Los paros se asoman ya en la producción de Airbus
El riesgo para Airbus no se limita a la duración de la huelga. Según fuentes internas citadas por El Confidencial, los paros desarrollados durante julio ya podrían haber reducido el margen de producción de la compañía, además de incidencias en trabajos relacionados con los programas A320, A330 y A350.
Airbus, no obstante, niega que el conflicto esté afectando actualmente a sus entregas comerciales. La compañía asegura que «actualmente, la huelga en España no está teniendo impacto en las entregas de aviones comerciales de Airbus» y señala que continúa «monitorizando de cerca la evolución de acontecimientos».
A esto se añade la presión sobre la actividad de Airbus en el negocio de Defensa. La compañía desarrolla en España programas y servicios vinculados a aeronaves militares, tanto en la fabricación como en el mantenimiento y soporte de equipos que ya están en servicio.
Cualquier prolongación de los paros puede traducirse en ajustes sobre estas operaciones, especialmente en un momento de fuerte crecimiento para esta división. De hecho, los ingresos del negocio de Defensa aumentaron un 10% en el segundo trimestre, mientras que su beneficio operativo prácticamente se duplicó, hasta alcanzar los 357 millones de euros.
Incorporación de Baker McKenzie a la negociación
La contratación del despacho internacional parece ser la nueva apuesta de la compañía ante el riesgo de que se enquiste el conflicto y repercuta gravemente a la producción. Una información que, aunque no ha sido anunciada de forma oficial, Airbus sí ha confirmado a El Confidencial.
Y es que la incorporación del despacho llega en una fase clave del conflicto, tras el rechazo al preacuerdo alcanzado a finales de julio entre la dirección y parte de los sindicatos (CC.OO., SIPA y ATP). El texto, entonces, fue rechazado en referéndum por el 49,15% de los trabajadores, frente al 45,95% que votó a favor.

La propuesta rechazada contemplaba una subida salarial de hasta el 12%, una paga de 2.000 euros, una garantía para proteger el poder adquisitivo y el mantenimiento de dos días de teletrabajo a la semana, además de medidas relacionadas con las vacaciones y otros aspectos laborales.
CGT, UGT y ÚTIL decidieron no suscribir el acuerdo y mantienen ahora la movilización. Entre sus reivindicaciones figuran la recuperación del poder adquisitivo perdido desde la pandemia, el mantenimiento del teletrabajo, una mayor flexibilidad en las vacaciones y garantías sobre los complementos por incapacidad temporal. También reclaman protección para las condiciones de los trabajadores del área de Espacio ante la futura integración con Leonardo y Thales.
El calendario deja ahora poco margen de maniobra. La reunión del 20 de agosto será el último intento de acercamiento antes de que se cumpla la amenaza de una huelga indefinida a partir del día 24. Ese día serán los trabajadores quienes tengan la última palabra sobre las propuestas alcanzadas y, si vuelven a rechazarlas, Airbus se enfrentará desde el 25 de agosto a una huelga indefinida a jornada completa.