Ceuta: el 20 % de las empresas cerrará antes de fin de año
El presidente de la Cámara de Ceuta explica a Economía Digital cómo los negocios consumen sus ahorros para mantener el empleo y alerta de los jóvenes que ya no quieren regresar
Karim Bulaix, presidente de la Cámara de Comercio de Ceuta.
Karim Bulaix, presidente de la Cámara de Comercio de Ceuta, prevé que el 20 % de las empresas cierre antes de fin de año. Tras 60 días de crisis, los negocios consumen sus ahorros para mantener la actividad y el empleo. En La Plaza, un pódcast original de Economía Digital, pone rostro a esas pérdidas, cuestiona el reparto de las ayudas y explica por qué lo que ocurre en Ceuta también afecta al resto de España.
Su preocupación se extiende a la inversión y a los jóvenes que estudian fuera y se plantean no regresar. Esta es una selección de la entrevista, editada por extensión y claridad.
Pregunta. ¿Cómo es el día a día de un pequeño empresario en Ceuta? ¿Qué pasa cuando levanta la persiana?
Respuesta. La primera pregunta que se hace es: «¿Podré abrir mañana? ¿Voy a poder seguir tirando de mis ahorros para abrir la persiana?». A diferencia de la dana o de otras crisis, aquí no ha habido un momento final de los daños para poder empezar a reconstruir. Sigue produciéndose la herida y cada vez es más evidente y más profunda. El empresario no sabe si mañana podrá continuar tirando de sus ahorros. Esa incertidumbre genera falta de confianza.
P. La Cámara calculó unas pérdidas de 33 millones de euros en agosto. ¿Seguimos al ritmo de un millón diario?
R. No es un corta y pega para cualquier mes. Agosto es el mejor mes de todo el verano, el mes en el que se decide la campaña. Además, tenemos las fiestas patronales, con lo cual el impacto es doble. Las fiestas tienen un efecto extraordinario en cualquier punto de España, pero en Ceuta quizá más.
Hablamos de una caída del 60 % en el comercio y en la restauración y de un 90 % de cancelaciones en reservas hoteleras. A eso se junta la vulnerabilidad de nuestro tejido empresarial: un 99 % son pymes. Lo que ha supuesto esto ha sido tirar de ahorros. El comercio ha perdido la campaña de verano, que es cuando tiene que asumir los costes de la campaña de diciembre. Y no hay un horizonte de cuándo va a acabar.
P. Pónganos un ejemplo de un negocio que funcionara antes y que ahora esté sufriendo esta situación.
R. Una pescadería nos contaba que el 31 de julio tenía aprovisionados más de 90.000 euros en productos para vender a quienes iban a servir en la feria. Producto perecedero. Todo perdido: 90.000 euros directamente a la basura.
Después se suma el problema logístico. Los camiones tienen unas colas tremendas. El camionero, aparte de tardar más, puede tener problemas porque se le meta un polizón en el vehículo. No quieren servir y el problema aumenta. Estamos hablando de una pescadería que funcionaba de maravilla, que facturaba más de tres millones de euros al año y a la que, de la noche a la mañana, le han reventado el negocio.
P. Los ingresos caen, pero hay que seguir pagando nóminas e impuestos. ¿Cómo están aguantando los empresarios?
R. Es algo que debería ser motivo de estudio. Gente con una capacidad económica tan limitada está tirando para adelante con una pérdida de ventas del 60 %. Con el 40 % se está manteniendo, intentando luchar, pensando que vendrán días mejores.
Me consta que todavía no ha habido pérdidas considerables de puestos de trabajo. Eso se debe a la capacidad de resistencia del sector empresarial de nuestra ciudad. Pero no es infinito. No saber cuándo va a terminar ni cuál será la solución genera un problema enorme. Esa falta de confianza hace que la gente prefiera cerrar, irse y abrir en otro lado.
P. ¿Cómo están llevando las familias la crisis?
R. Cuando tienes miedo a salir a la calle, cuando estás triste, porque Ceuta está triste, no tienes ganas de consumir. Bajas a comprar lo necesario para comer y te subes a tu casa. Eso se ha traducido en las pérdidas de los comercios y de la restauración. ¿Quién va a querer consumir cuando lo que quiere es meterse en casa y mantenerse al margen de lo que está pasando en su ciudad?
P. Se han anunciado ayudas para los negocios. ¿Qué pueden resolver y qué problemas ven en su reparto?
R. Necesitamos acciones directas. Más vale curar a un enfermo que tener que reconstruir después todo un tejido empresarial. Eso sería casi imposible.
Han hecho un escalado en el que las empresas de más de cien millones de euros de facturación recibirán 150.000 euros. ¿Cuántas empresas hay en Ceuta con esa facturación? Algunas del juego en línea. Pero ¿se ha visto afectado realmente el juego en línea por la crisis migratoria? Yo lo pongo en duda.
Esto tiene que ir destinado al pequeño empresario y al autónomo. ¿Qué hace un autónomo que tiene un bar y quince trabajadores con 5.000 euros cuando ha perdido el 60 % de la facturación? Nada. No tiene sentido. Hemos pedido que el remanente que no se ejecute se distribuya nuevamente entre los autónomos. Por lo menos, que tengan liquidez ahora.
P. ¿Qué puede funcionar a corto plazo para mantener los negocios abiertos?
R. Ahora mismo no podemos vender Ceuta como destino turístico. Sería catastrófico decir: «Vente a conocer Ceuta», en las circunstancias en las que está. Vamos a intentar animar el consumo interno con bonos del 25 % para las compras y también para la restauración y la hostelería.
Ceuta es una ciudad fronteriza y su comercio no está dimensionado solo para el consumo interno: es muchísimo mayor. Tenemos que garantizar que las empresas se mantengan abiertas. También hemos logrado que se abra una línea de ERTE para evitar la destrucción de puestos de trabajo.
La primera fase es de mantenimiento, para que las empresas no se pierdan. Después pasaremos a una segunda para recuperar la reputación de la ciudad y atraer empresas. Pero todo pasa por que desaparezca la causa que ha generado este problema: que se expulse al cien por cien de quienes han entrado de forma ilegal y, a partir de ahí, reconstruir.
P. ¿Por qué está convencido de que hay un daño reputacional? ¿No puede separarse la imagen de Ceuta de lo ocurrido?
R. El problema es una empresa que quiera situarse en Ceuta. Si la imagen que está dando la ciudad es que es muy vulnerable, que cualquier acción puede generar dudas sobre su soberanía, ¿quién va a querer invertir, poner su dinero ahí?
Estamos convencidos de que vamos a salir de esta. Pero, hasta ese momento, la herida cada vez es más grande y la cicatriz más profunda.
P. ¿Por qué lo que está sucediendo en Ceuta debería preocupar a alguien que nos escucha, por ejemplo, desde Segovia?
R. Esto es una frontera nacional, la frontera del sur, pero también la frontera sur de Europa. El ejercicio que está haciendo Ceuta es de una generosidad increíble, porque estamos actuando de cámara de aire para que no suceda en el resto de España y de Europa.
Si cae Ceuta, no te quepa la menor duda de que caerá también el resto de España. Todo el mundo sabe que lo que pretenden es ir a otros puntos de Europa. En el momento en que Ceuta caiga, va a caer el resto de España.
P. ¿Creen que la crisis puede estar resuelta el 31 de diciembre? ¿Qué perdería Ceuta si no se cumple ese horizonte?
R. Hemos perdido ya muchísimo. Creo que todavía no tenemos bien valorados los daños. Ceuta tiene la capacidad de reponerse en su ADN, pero se ha hecho muchísimo daño. Creo que en diciembre es muy difícil que podamos garantizar que el 80 % de las empresas sobreviva. Estoy dando por hecho que un 20 % va a caer.
No nos creemos que vaya a acabar el 31 de diciembre. Además, hablan de que estará «controlado». No dicen «solucionado». Lo que necesita Ceuta, lo que necesita España, es una fecha clara de final. Parece que todo son improvisaciones y la confianza y la credibilidad están mermadas. Necesitamos confiar. Eso es lo que necesita la ciudadanía ceutí.
P. Hay personas que se plantean mudarse a otros puntos de España. ¿Qué incentivos tiene ahora un joven para quedarse en Ceuta?
R. Estamos perdiendo el talento a cuentagotas. Hemos hecho una encuesta y la gran mayoría está contando los días para volver a sus lugares de estudio y quedarse allí. No tienen ninguna intención de volver. Es otra cicatriz del daño reputacional.
Una ciudad que no puede ofrecer a su juventud, al nuevo talento, un futuro próspero no es una ciudad. Es algo que nos duele muchísimo, que nos tiene sin dormir y en lo que estamos trabajando.
Para generar credibilidad, lo primero que tenemos que hacer es expulsar a quienes han entrado de forma ilegal y garantizar que nuestra frontera no sea permeable.
A partir de ahí podremos trabajar para generar de nuevo esa ilusión en nuestros jóvenes. Hasta que eso se produzca es muy difícil que alguien quiera quedarse, aunque me consta que todos y cada uno de ellos aman su tierra.