Indra avanza hacia la cabina del futuro con realidad aumentada y sensores que alivian al piloto
La compañía española participa en un programa europeo que investiga nuevas formas de interacción entre los pilotos y los futuros aviones de combate
Dos aviones de combate. Pexels
El concepto que Europa estudia para la próxima generación de aviones de combate contempla aeronaves conectadas con drones, otras plataformas y centros de mando, capaces de intercambiar grandes cantidades de información durante una misión. No solo tendrán que volar y utilizar sus propios sensores y sistemas de armas. Ese escenario obliga también a replantear la forma en la que el piloto de un caza recibe, interpreta y gestiona toda esa información. Y ahí entra Indra.
El grupo español de tecnología y defensa participa en este trabajo a través del programa Enhanced Pilot Interfaces & Interactions for fighter Cockpit (EPIIC), una iniciativa europea de investigación y desarrollo que comenzó en 2022 con la participación de 27 compañías de 12 países y una dotación de alrededor de 75 millones de euros. Según explica el medio Go Aragón, Indra trabaja en varias de sus áreas, entre ellas la realidad aumentada, la monitorización biomédica del piloto y nuevas interfaces hombre-máquina. El objetivo no consiste únicamente en introducir más pantallas o información dentro de la cabina. El problema que intenta resolver el programa es precisamente el contrario: cómo proporcionar al piloto los datos necesarios en cada momento sin aumentar hasta niveles contraproducentes su carga de trabajo.
Una cabina o fuselaje virtualmente transparente
Una de las tecnologías desarrolladas por Indra utiliza realidad aumentada para crear lo que se denomina una cabina o fuselaje virtualmente transparente. El concepto parte de las imágenes captadas por cámaras instaladas en el exterior de la aeronave, que se procesan y proyectan sobre las lentes transparentes utilizadas por el piloto. Al combinar la imagen real con la captada por los sensores exteriores, determinadas partes físicas del avión pueden desaparecer virtualmente del campo de visión. El piloto podría así observar lo que ocurre debajo o alrededor del fuselaje sin que la propia estructura de la aeronave bloquee visualmente esa zona. La misma interfaz podría mostrar imágenes procedentes de otras plataformas conectadas. Un piloto podría recibir, por ejemplo, el vídeo obtenido por un dron de reconocimiento o por otra aeronave y superponer información relevante sobre su campo de visión.
Indra ha realizado ya ensayos en vuelo de esta tecnología en Lugo. La empresa española ha optado por realidad aumentada mediante lentes transparentes en lugar de sistemas que sustituyan completamente la visión real. La elección responde también a criterios de seguridad: si el dispositivo electrónico deja de funcionar, el piloto continúa viendo directamente el exterior a través del cristal.

Análisis en tiempo real del estado cognitivo y fisiológico del piloto
Otra área que lidera Indra dentro de EPIIC es el Crew Monitoring System (CMS), diseñado para conocer en tiempo real el estado cognitivo y fisiológico del piloto de la aeronave. El sistema utiliza sensores incorporados al casco y al mono de vuelo. Entre los parámetros analizados se encuentran determinados movimientos oculares, el ritmo cardíaco, la frecuencia respiratoria y la conductividad de la piel. La combinación de estas señales permite identificar situaciones como somnolencia, pérdida de atención, estrés agudo o sobrecarga mental.
La finalidad no es únicamente advertir de que existe un problema. El proyecto estudia la posibilidad de que la propia interfaz de la cabina modifique automáticamente la cantidad y prioridad de la información que muestra en función del estado detectado. Si el piloto se encuentra sometido a una carga cognitiva excesiva, por ejemplo, el sistema podría reducir temporalmente los datos secundarios y destacar aquellos relacionados directamente con la misión o con una amenaza inmediata. Las reglas que determinarían estas adaptaciones se están desarrollando con participación de operadores militares.
A medida que los aviones tripulados trabajen conjuntamente con drones y otras plataformas, el piloto tendrá que asumir una función creciente de gestión táctica. Disponer de más sensores y fuentes de información aumenta las capacidades disponibles, pero también puede dificultar la toma de decisiones si toda esa información llega simultáneamente a la cabina.
Cerebros conectados al ordenador
Por último, EPIIC investiga también nuevas formas de manejar los sistemas del avión. Algunas están ya presentes, con distintos grados de desarrollo, en otros ámbitos tecnológicos: seguimiento de la mirada, reconocimiento de gestos o instrucciones mediante voz.
La línea más experimental en la que trabaja Indra es una interfaz entre cerebro y ordenador. Mediante sensores situados en la cabeza del piloto, el sistema intenta interpretar determinadas señales cerebrales asociadas a la intención de ejecutar una acción. Según la información disponible sobre el proyecto, una posible aplicación sería seleccionar una función de una pantalla o activar determinados comandos mediante la focalización de la atención. La tecnología se encuentra todavía en fase de experimentación biomédica y, por tanto, no puede presentarse como una capacidad operativa disponible actualmente. Su posible utilización futura se plantea principalmente como complemento de otros sistemas de control y como recurso de respaldo en situaciones excepcionales. Podría servir, por ejemplo, para intentar ejecutar una orden crítica cuando el piloto tuviera temporalmente limitada su capacidad para utilizar las manos o comunicarse mediante la voz.
En definitiva, las investigaciones de EPIIC recogidas por el citado medio permiten observar hacia dónde se dirige una parte del desarrollo de los futuros sistemas de combate aéreo. El avión tripulado dejaría de operar como una plataforma relativamente aislada para convertirse en uno de los nodos de una red formada por otras aeronaves, drones, sensores y centros de mando.